El CONICET dio a conocer el listado de investigadores/as que fueron promovidos a la categoría de Investigador Superior, el máximo nivel dentro del organismo, entre quienes se encuentran 4 integrantes de la Planta Piloto de Ingeniería Química (PLAPIQUI) Las doctoras Silvia Barbosa, Verónica Bucalá, Soledad Díaz y el doctor Marcelo Villar, alcanzan así la posición más alta dentro de la Carrera de Investigador Científico y Tecnológico de Conicet. Esta promoción es resuelta directamente por el Directorio, previo informe de una Comisión “Ad-Hoc” que analiza y selecciona entre las presentaciones a quienes cuenten con una extensa labor original de investigación científica o de desarrollo tecnológico de alta jerarquía, que los sitúe entre el núcleo de especialistas reconocidos en el ámbito de ciencia y tecnología internacional. A su vez, es condición necesaria haberse destacado en la formación de recursos humanos y la dirección de centros de investigación. Por tanto, la categoría lograda por las investigadoras y el investigador de PLAPIQUI significa un reconocimiento a sus trayectorias y aportes destacados a la ciencia de nuestro país. De esta manera, la nómina de superiores dentro del CONICET Bahía Blanca se conforma actualmente por 13 científicos/as. Estas cuatro designaciones se suman a otros nueve investigadores/as que ya tienen esa posición en nuestra ciudad: Viviana Echenique del CERZOS; Jorge Marcovecchio, Ruben Lara, María Cintia Piccolo y Gerardo Perillo del IADO, Cecilia Bouzat y Marta Aveldaño del INIBIBB; Alfredo Juan del IFISUR y Alberto Bandoni de PLAPIQUI, como quienes fueron promovidos en esta oportunidad. Para acceder al listado completo de investigadores/as promovidos/as a la clase Superior de la Carrera del Investigador del CONICET correspondiente a la convocatoria 2020, haga CLICK AQUÍ
El CONICET Bahía Blanca dio la bienvenida a los nuevos becarios y becarias doctorales que se incorporan al sistema científico local. La reunión tuvo lugar el pasado 13 de mayo en el Auditorio Mayor del predio que el organismo tiene en el Camino La Carrindanga km 7. En primer lugar, la doctora Viviana Echenique, directora del Centro Científico Tecnológico, se dirigió a los jóvenes para ofrecerles unas palabras de bienvenida y expresarles el acompañamiento y apoyo que podrán encontrar en cada una de las distintas áreas del Centro. Luego los y las ingresantes que asistieron al encuentro se presentaron y comentaron en qué instituto de investigación o departamento de la Universidad Nacional del Sur desarrollan su tesis doctoral y cuál es el tema de la misma. A continuación, la licenciada Patricia Carreño, Responsable del Departamento de Recursos Humanos brindó información relevante y datos orientativos para el transcurso de las becas con el objetivo de responder las dudas más frecuentes. Sobre el final, y tras la proyección del video institucional del organismo, se invitó al doctor Andrés Arias, investigador de CONICET en el Instituto Argentino de Oceanografía (IADO-CONICET-UNS) a compartir algunas de sus experiencias en su carrera científica y de sus vivencias en sus comienzos como becario. En su exposición Arias enfatizó en la oportunidad que la etapa de una beca de investigación científica significa para el avance hacia nuevos conocimientos y nuevos paradigmas, “en este camino ustedes pueden ser game changers, pueden cambiar el mundo”, expresó. El investigador es uno de los expertos que brinda asesoramiento a Naciones Unidas en temas vinculados a Basura Marina y Contaminación Plástica y uno de los autores del último reporte del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, del año 2021, que inició un camino hacia el Tratado Global sobre Plásticos, actualmente en discusión. Brindó también su mirada en relación a la investigación científica remarcando que la ciencia es una tarea colaborativa. Finalmente, compartió algunos consejos para afrontar esta etapa: “Cada doctorado es único, busquen establecer su propia forma de trabajo y optimizarla, tener un rol protagónico en su supervisión, preguntar todo el tiempo y construir su propia red de trabajo. La beca es, en definitiva, una oportunidad”, concluyó. Al finalizar el encuentro los nuevos becarios, autoridades y personal de la UAT compartieron un café. Convocatoria 2021 en cifras Son 49 los y las jóvenes que se incorporan al CONICET Bahía Blanca para realizar sus doctorados, 36 realizarán sus becas en institutos de investigación: 2 en el CERZOS, 3 en el IADO, 3 en el ICIC, 4 en el IFISUR, 1 en el IIESS, 1 en el IIIE, 2 en el INBIOSUR, 5 en el INGEOSUR, 1 en el INIBIBB, 2 en el INMABB, 6 en el INQUISUR y 6 en PLAPIQUI. En tanto, 13 becarios harán sus investigaciones en los departamentos de Agronomía (1), Biología, Bioquímica y Farmacia (2), Ciencias de la Educación (1), Geografía y Turismo (1), Geología (1), Humanidades (2), Ingeniería Eléctrica y de Computadoras (2) de la Universidad Nacional del Sur, 2 en el ámbito de la Universidad Tecnológica Nacional, 1 en la Universidad Provincial del Sudoeste y 1 en la Agencia Nacional de Laboratorios Públicos (ANLAP), cofinanciada junto al CERZOS. Estos números en porcentajes dan cuenta de que un 61% de las postulaciones para las becas de doctorado presentadas en la convocatoria 2021 fueron aprobadas. Con los nuevos ingresos la cantidad de becas doctorales en el CONICET Bahía Blanca asciende a 350, a las que se suman las 71 posdoctorales siendo de esta manera, 421 el total de becarios y becarias CONICET en la ciudad. Dr. Andrés Arias en la bienvenida a becarios/as 2022 Dr- Andrés Arias en la bienvenida a becarios/as 2022 Bienvenida becarios/as 2022 Anterior Siguiente
Los datos que se obtengan permitirán tomar decisiones basadas en evidencias para dar a las personas estándares de vida cada vez más altos Anterior Siguiente Después de dos años de postergación por la pandemia, para la mayoría de la población el undécimo censo nacional de población de nuestro país está a sus puertas, aunque en la realidad empezó hace rato. Sin ir más lejos, pobladores de zonas de difícil acceso han sido censados, y muchas respuestas han ido sumándose ya por Internet: es una de las grandes mejoras del sistema que ha aplicado el Instituto Nacional de Estadística y Censos para esta edición. Pero el “hace rato” es mucho más largo para quienes diseñaron y gestionan este proceso, que, en los hechos, es un proceso de investigación que hunde sus raíces en las Ciencias Sociales y la Estadística. Por eso, para despejar dudas y explicar datos que pueden no ser entendidos con claridad, el Departamento de Comunicación del CONICET NOA Sur consultó a un experto tucumano. Pablo Paolasso es doctor en Geografía, dirige el Instituto de Investigaciones Territoriales y Tecnológicas para la Producción del Hábitat (CONICET/UNT), y se especializa en Geografía Humana. “Los datos obtenidos en el censo tienen muchas finalidades; la primera y más elemental es saber cuántas personas viven en el país y en cada una de las jurisdicciones que lo componen. Como derivación, el censo es la herramienta que permitirá establecer qué cantidad de representantes tendrá cada provincia en el Parlamento, por ejemplo”, explica y agrega: “aparte de esas finalidades, que podríamos considerar básicas y elementales, el censo es la principal herramienta para elaborar políticas públicas; de allí que este tipo de operativos se realiza en todos los países del planeta, prácticamente sin excepción”. Así empezó este diálogo, que continúo a partir de estas preguntas: ¿Por qué se realiza cada 10 años? El censo es, básicamente, un recuento universal. En el caso de un censo de población lo que se recuenta son todas las personas de un área específica; y ello permite conocer no sólo el número de las personas que viven en un área específica, sino también la mayoría de sus características, como edad, sexo, grado de alfabetización, etc. Pero también releva otros elementos cruciales para las personas, como los materiales de sus viviendas, y un conjunto de elementos que permiten el desarrollo de su vida (disponibilidad de agua, alcantarillado, etc,). Desde su creación, el Fondo de Población de las Naciones Unidas recomienda el período óptimo entre censo y censo, y fue establecido en 10 años, suficiente para analizar si hubo cambios en la población, y también para manejar el costo que implica un operativo censal. ¿Qué tipo de información nos piden y para qué se usa? El censo releva información de las personas, de los hogares y de las viviendas. La unidad de análisis básica del censo es el hogar, y no debe confundírselo con la vivienda. El hogar se entiende como la persona o el conjunto de personas que viven bajo un mismo techo y que comparten los gastos de alimentación. En algunos casos coincide que la vivienda es también el lugar en el que se encuentra el hogar. Sin embargo, puede haber más de un hogar en una vivienda. En el caso de las personas, el relevamiento indaga acerca de sus características y atributos: edad, sexo, nivel de alfabetización, condición de empleo, etc. En el caso de las viviendas, se interesa por sus características y por los materiales con los que han sido construidas. Para los hogares se establecen sus características principales. ¿Por qué nos piden el DNI, si dicen que no lo van a vincular con los datos que reciban? Que se pida el DNI tiene la finalidad de constatar que la persona censada es real y que es mayor de 14 años. En el procesamiento de los datos no se efectúa asociación entre la identidad de las personas y sus características. Además, en arreglo a la Ley del Secreto Estadístico (Ley 17622), si existen datos únicos (por ejemplo, que se cense una persona con una característica que no se repite), dichos datos deberán ser resguardados y así ha venido sucediendo hasta ahora. ¿Por qué se hace digital?, ¿qué importancia tiene que este año se haga por primera vez digital? Las preguntas están diseñadas de modo que no haya ambigüedades. Para ello se hace un operativo previo, que se conoce como prueba piloto, durante el cual se las pone a prueba, y que permite constatar si efectivamente cumplen con esa característica. A partir de allí es posible efectuar el censo tanto de manera presencial como digital, lo que cual facilita en gran medida las tareas de los censistas. Pero sobre todo, que se realice de manera digital -por primera vez en nuestro país- tiene una importancia sustancial: permitirá acelerar los tiempos de procesamiento de la información, y sea obtendrá así casi inmediatamente. ¿Por qué hace falta un abordaje científico de esta información? El censo forma parte de una técnica conocida como sondeo, que resulta fundamental para generar conocimiento científico. Los datos obtenidos permitirán contestar diversos interrogantes sobre la población, sobre sus condiciones de vida y sus características, pero también sobre los lugares y los modos en los que viven (por ejemplo, ¿cuántos pobres hay y cuáles son los niveles de esa pobreza?; ¿cuántos analfabetos hay y cómo se distribuyen?). ¿Cómo se diseña? El diseño de un censo es complejo, por la magnitud de la empresa. Comienza con un planteo conceptual, debido a que hay censos de dos tipos: de facto (de hecho) o de iure (de derecho); cada uno registra de manera diferente la población. Los de hecho la registran en el lugar en que es censada, mientras que los de derecho la censan en el lugar de residencia habitual. Esto tiene importantes implicancias en los resultados finales. Este es, también, el primer censo de derecho que se hace en Argentina. Estrictamente, los datos obtenidos en este censo no serán comparables con los anteriores, debido a haberse realizado con diferentes metodologías. Sin embargo, existen métodos …
Está destinado a la atención, contención y asesoría en casos de violencia laboral, de género, diversidades y/o discriminación La creación del nuevo espacio de atención de violencia laboral y de género del Centro Científico Tecnológico de Bahía Blanca fue formalizada mediante la Resolución 2161 del 01 de diciembre de 2021 y comenzó a atender este mes de mayo de 2022. Se trata de un espacio institucional a disposición de los y las agentes de CONICET cuyo objetivo es propiciar ámbitos de confianza y seguridad para que las personas afectadas por situaciones de violencia o discriminación física, psíquica, sexual, simbólica, económica, patrimonial y/o política en espacios laborales del CONICET, o fuera de él, puedan exponer su situación a fin de hacerla cesar de inmediato y establecer, a través de los procedimientos de investigaciones vigentes, las responsabilidades y sanciones correspondientes, en cada caso. Atenderá a investigadores/as, personal de apoyo, personal administrativo, cualquiera sea la condición laboral (temporario o visitante, permanente o contratado), y becarias/os, con lugar de trabajo en el ámbito del CONICET. También se contemplará a terceros/as que, al prestar servicios permanentes o temporales, convivan en el mismo espacio físico que el personal del organismo (por ejemplo, personal de limpieza, mantenimiento o seguridad). El Espacio estará conformado por un referente regional de la Red Federal de la Comisión Interdisciplinaria Nacional del Observatorio de Violencia Laboral y Género de CONICET y dos agentes de intervención que han sido seleccionados y capacitados a partir de criterios sugeridos por dicha Comisión, quienes se encargarán de la primera escucha, contención y orientación de las personas percibidas como víctimas de violencias. El asesoramiento será gratuito y se garantiza la atención basada en el respeto, la privacidad, no revictimización, confidencialidad, contención y acompañamiento. Para acordar una entrevista con el equipo, podrá solicitarse un turno a través del e-mail: ambientelaboral@bahiablanca-conicet.gob.ar ¿Qué situaciones comprende? Conductas de violencia física, psíquica y sexual contempladas en el Código Penal argentino, independientemente del deber de denunciar de los funcionarios públicos al conocer la posible comisión de un delito de acción pública. Hechos de violencia física, psicológica, sexual, simbólica, económica, patrimonial y política, contemplados en la Ley Nacional Nº 26.485 de Protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales, y concordante. Hechos contemplados en la Ley Nacional Nº 23.592 “Antidiscriminación”, Informe de la Organización Internacional del Trabajo sobre seguridad en el trabajo (julio de 2003), Directrices relativas a los Sistemas de Gestión de la Seguridad y la Salud en el Trabajo (ILO-OSH, 2001. OIT, Ginebra, 2002) y concordantes. Cualquier medida o práctica que produzca un trato discriminatorio o desigualdad entre los/as trabajadores/as fundadas en razones políticas, gremiales, de sexo, orientación o preferencia sexual, género, estado civil, edad, nacionalidad, raza, etnia, religión, discapacidad, caracteres físicos, enfermedades, o cualquier otra acción, omisión, segregación, preferencia o exclusión que menoscabe o anule el principio de no discriminación e igualdad de oportunidades y de trato, tanto en el acceso al empleo como durante la vigencia de la relación laboral. Más información sobre el OBSERVATORIO DE VIOLENCIA LABORAL
El meteorólogo Carlos Zotelo analiza los datos del clima del primer trimestre del año, sus resultados indican una diferencia entre cómo sintieron el verano los seres humanos y qué dicen los datos de las estaciones meteorológicas la ciudad y la zona Finalizando el primer trimestre del año, existe en el inconsciente colectivo bahiense, la sensación de haber vivido un verano más cálido que en años anteriores. Sin embargo, haciendo una primera mirada sobre los datos del clima podemos decir que el periodo estival en el sudoeste de la provincia de Buenos Aires, y particularmente en Bahía Blanca, tuvo un comportamiento normal, aunque signado por cierta variabilidad interna. Al compararse distintos parámetros meteorológicos dentro de la temporada analizada, como temperaturas máximas y mínimas o cantidad de lluvias, surgen algunos puntos interesantes que ponen en tela de juicio la precisión del mundo sensorial, y es que, lamentable o afortunadamente, la ciencia no se rige por sensaciones, sino sólo por el lenguaje universal de los números. Los datos relevados y la sensación de calor que compartimos en el inicio de la temporada coinciden en que enero fue, sin dudas, marcadamente más cálido que los anteriores e incluso que el promedio histórico para el mes. La ola de calor de más de 4 días de extensión que afectó a 14 provincias y dejó un registro de 43.6ºC en nuestra ciudad fue, el evento térmico más importante en ese sentido. Luego, el patrón fluctuante de la temperatura a lo largo de febrero supo actuar como mecanismo de compensación. La serie de temperaturas máximas de enero a marzo, presentó una media de 28.5ºC mayor a la del período 1981-2010, que fue de 28.0ºC y que es la temperatura promedio que se emplea académicamente como referencia para realizar análisis comparativos. Sin embargo, tanto las térmicas medias, que alcanzaron los 21.9ºC como las de mínimas que indicaron 14.7ºC, fueron inferiores a sus contrapartes históricas, de 22.5ºC y 17.9ºC, respectivamente. En otras palabras, el verano presentó un aumento en su amplitud térmica respecto a los valores históricos, es cierto, pero lo que los números muestran es que las temperaturas mínimas fueron más bajas de lo normal mientras que las máximas permanecieron en sintonía con las estadísticas de otros años. Por otro lado, no siempre mayor amplitud térmica se traduce en un aumento de energía por parte del sistema tierra – atmósfera. Sobre este aspecto otra conclusión del análisis refleja que la cantidad de horas efectivas de sol durante el trimestre (9.8 horas) fue sensiblemente menor que la correspondiente al período de referencia (11.0 horas), esto es evidencia de la presencia de nubosidad en forma más recurrente en el cielo bahiense. En cuanto a las precipitaciones a lo largo de estos tres meses, los pluviómetros señalaron que con 257.1 milímetros se han superado los niveles históricos que son de 191.0 mm. Además, al analizar el patrón de distribución intradiario es claro que la mayor parte de la lluvia del periodo -58.3%- se registró durante el temporal de fines de marzo en el que el número llegó a 150.0 mm. En tanto, la cantidad de días promedio con lluvias (5 casos por mes) fue similar al promedio estadístico para la época. Es decir, que en la misma cantidad de tiempo que en otras temporadas hubo más lluvias, de mayor intensidad y severidad. Los resultados son claros, este verano finalmente no fue más cálido, más bien lo contrario. Esta contradicción entre nuestra experiencia y la realidad que nos muestran los datos nos enfrenta al dilema de creer ciegamente en nuestras sensaciones o confiar en la frialdad de los números. ¿Existió un verano para los humanos y otro para las tecnologías que nos brindan la información?, puede que sea así. En tiempos de proliferación de la inteligencia artificial, darle todo el poder de nuestras decisiones y sensaciones a los números nos volvería autómatas, no debemos olvidar qué y quiénes somos. Que la supuesta exactitud de los números, no nos quite la maravillosa imperfección que nos hace humanos. Por Lic. Carlos Zotelo. Meteorólogo del Centro de Recursos Naturales de la Zona Semiárida (CERZOS- CONICET-UNS)
Científicas del CONICET estudian pasado y presente de los pueblos originarios desde perspectivas de género La colonización europea en América homogeneizó a las personas que habitaban este continente denominándolos “indios” desde el norte al sur y desde el este al oeste, sin tener en cuenta ninguna particularidad. En esta idea de “indio”, las mujeres han sido prácticamente invisibles. A partir de esta mirada, una investigación desarrollada por historiadoras y antropólogas del CONICET busca hacer audibles las voces de las mujeres originarias de la Pampa y la Patagonia argentina desde perspectivas feministas. “Desde mediados de la década de 1990 vimos cómo se iba configurando en nuestro país un espacio de estudio e investigación, y eventualmente de militancia, alrededor de la temática de los pueblos originarios, los procesos de hibridación cultural y el género”, contextualiza Graciela Hernández, historiadora e investigadora de CONICET en el Departamento de Humanidades de la Universidad Nacional del Sur (UNS). Hernández trabaja en el tema hace más de dos décadas y dirige un equipo que ha desarrollado una línea de investigación que conjuga la historia oral con la metodología cualitativa etnográfica. Los testimonios analizados pertenecen a mujeres mapuches y a aquellas que se consideran cercanas al universo cultural mapuche. Son migrantes de Chile, en algunos casos de Bolivia y de las provincias patagónicas, que se han asentado en Bahía Blanca. “En el año 1995 comenzamos a realizar talleres de historia y memoria, tanto en escuelas primarias de adultos como en centros de alfabetización en distintos barrios de la ciudad. Esos talleres fueron el punto de partida para realizar un trabajo de investigación y extensión, que vivimos como de investigación/acción, que incluyó observación participante, entrevistas, historias y relatos de vida”, describe Hernández, quien además es diplomada en Género de la Universidad de Chile. Según explica, las voces de las mujeres originarias se convierten en testimonios, en fuentes documentales y en el principal insumo para describir procesos históricos sociales a partir del análisis de rituales que reflejan el lugar de las mujeres en las sociedades de los pueblos originarios de la región pampeano-patagónica. Taller de historia y memoria en escuela de adultos/as A través de la participación de las mujeres, mayoritariamente mapuches, en grupos de debate, y con sus opiniones y reflexiones, el equipo ha centrado su investigación en revisar las interpretaciones de distintos rituales protagonizados por las mujeres o relacionados con ellas. Entre los mismos se encuentran los de la primera menstruación o menarquía y los rituales de muerte, incorporando en cada caso perspectivas de género e ideas de los feminismos indígenas. Además, los distintos trabajos científicos, desarrollados desde el Departamento de Humanidades de la Universidad Nacional del Sur, abordan temas como la poligamia y los diversos significados del llamado “derecho materno”, concepto que en la teoría antropológica de las primeras décadas del siglo XX refiere a la identificación de discutidos matriarcados arcaicos. Este aspecto se relaciona con los debates actuales acerca de si el patriarcado se presenta como una imposición colonial o si ya existían instituciones patriarcales entre los pueblos indígenas. El entramado de la memoria con el género también permite visibilizar la importancia que estas mujeres indígenas tenían en la producción, especialmente de ganado lanar, su lugar como pastoras incluso en lugares muy alejados del entorno familiar, sus capacidades para cuidar, esquilar y hasta amansar potros, e interpela las representaciones que tiende a ubicarlas solo en ámbitos domésticos. La metodología de investigación de quienes se dedican a la historia, y en particular a la historia oral, ubica a los y las científicas en espacios de observación, registro y análisis. En este sentido, Hernández dice: “Nuestros trabajos de investigación nos han permitido movernos de los archivos, de las bibliotecas, espacios relativamente íntimos y cerrados, para ir al campo e interactuar en el lugar en el que se producen los hechos que se analizan, y esto ha producido en nosotras un cierto “punto de vista”, desde donde mirar y pensar, y ese lugar no es una comunidad, una aldea, un pueblo alejado del mundo urbano, son barrios de la ciudad donde vivimos, a los que seguimos volviendo y donde seguimos encontrándonos con esas mujeres originarias muchas veces silenciadas a partir de miradas con un gran peso colonial”. 19 de abril – Día del Aborigen Americano La fecha fue instaurada en el Primer Congreso Indigenista Interamericano, que tuvo lugar en abril de 1940, en Patzcuaro, México. Del mismo participaron organizaciones de diversos países de América y representantes de pueblos originarios que plantearon por primera vez su situación social, económica y cultural. Argentina adhirió a esta celebración en el año 1945, mediante el decreto del Poder Ejecutivo Nacional Nro. 7550. La conmemoración propone reflexionar acerca de la realidad pasada y presente de los pueblos orginarios del continente americano.
En conmemoración por los 40 años de la guerra de Malvinas el Centro Científico Tecnologico de Bahía Blanca organizó una serie de actividades que se desarrollarán los días 8, 9 y 10 de abril en Casa Coleman (Av. Alem 41). Las propuestas comienzan el viernes 8 de abril, a las 10:30 hs, con el CONVERSATORIO: “A 40 años de Malvinas: vivir e investigar la guerra y la posguerra”. Buscando brindar una mirada original y generar un espacio en el que el público pueda también hacer su aporte, dialogarán el doctor Federico Lorenz – historiador, escritor y especialista en la temática, investigador de CONICET en el Instituto de Historia Argentina y Latinoamericana “Dr. Emilio Ravignani” (UBA) – y el médico bahiense, Guillermo Klein – ex combatiente – quien durante la guerra integró el Puesto Socorro en las islas, permaneciendo allí hasta el final del conflicto. El encuentro será moderado por la doctora Silvina Jensen, investigadora de CONICET e historiadora en el Departamento de Humanidades de la Universidad Nacional del Sur. Durante los tres días, de 16 a 20 horas, podrá visitarse la exposición del Centro de Veteranos de Guerra de Malvinas de Bahía Blanca, conversar con integrantes del Centro y realizar un recorrido que incluirá fotografías y distintos recuerdos de los ex-combatientes. A esta propuesta se suma, además, la proyección de “Malvinas. La guerra en casa”, una serie de microrrelatos breves que buscan rescatar los recuerdos y la experiencia de periodistas, docentes y vecinos de Bahía Blanca durante el conflicto. Se trata de una producción de videos dirigida por Jose Marcilese, investigador de Conicet y responsable del Archivo de la Memoria de la UNS y realizada por la Dirección de Medios Audiovisuales de la casa de estudios.
Un recorrido por distintas investigaciones de científicas y científicos del CONICET que con sus estudios contribuyen al reclamo de soberanía sobre las islas. En la fría madrugada del 2 de abril de 1982, las fuerzas militares argentinas desembarcaron en Malvinas y comenzaron una guerra para recuperar las Islas. Por entonces, el terrorismo de Estado estaba en crisis, jaqueado por el descalabro económico y la resistencia civil. La recuperación de las Islas Malvinas aparecía como la última posibilidad para esa dictadura resquebrajada: una causa con la que se identificaba la mayoría del pueblo. El conflicto bélico duró setenta y cuatro días y dejó una profunda herida en la sociedad argentina. Los soldados enviados por la dictadura cívico militar a esa guerra lucharon con frío, hambre, sed. 649 de ellos murieron en combate, la mayoría soldados conscriptos, y otros 1200 resultaron heridos. Cuarenta años después de ese doloroso suceso, el reclamo sobre las Malvinas exige una comprensión profunda y criteriosa, mucho más allá del sentido común. Las científicas y los científicos del CONICET que hoy abordan la cuestión de las Malvinas desde sus investigaciones lo hacen desde todas las disciplinas: desde lo jurídico, lo histórico, lo social, lo biológico. La ciencia estudia esos y muchos otros aspectos porque explorar y conocer nuestros recursos naturales es fundamental para protegerlos; y comprender los procesos históricos y sociales es clave para lograr una sociedad más justa. La tarea incluye recuperar la memoria sobre la guerra, comprender las implicancias del conflicto bélico en toda su complejidad, reivindicar la lucha de quienes dieron su vida por la causa, entender por qué es importante seguir reclamando los derechos argentinos sobre las islas. Porque hacer ciencia por Malvinas es ejercer soberanía sobre nuestro territorio. Por eso, a partir de hoy y hasta el 14 de junio, se darán a conocer una diversidad de estudios que permiten mirar las Malvinas desde el prisma de la ciencia. Cada tema se publicará en una fecha específica ligada con el conflicto bélico ocurrido hace cuarenta años, porque como dice la socióloga feminista del CONICET Dora Barrancos, sin memoria simplemente no hay condición humana. · Ocho días después del desembarco argentino en las Islas Malvinas, la Junta Militar convocaba a una manifestación en Plaza de Mayo en apoyo a la guerra. En esa nefasta plaza, el presidente de facto Leopoldo Galtieri salía al balcón y pronunciaba la frase “si quieren venir que vengan, les presentaremos batalla”. Este día conoceremos la línea de estudio de Pilar Llorens, una especialista en Derecho Internacional e investigadora del CONICET del Centro de Investigaciones Jurídicas y Sociales de la Universidad Nacional de Córdoba que estudia las vinculaciones jurídicas y estratégicas no solo en la Cuestión Malvinas sino también en el reclamo argentino sobre una fracción de la Antártida. Los estudios de Llorens echan luz sobre las razones por las que la continuidad y la contigüidad geográfica de las islas con Argentina, así como el descubrimiento y la ocupación efectiva de ese territorio, sumadas al principio universal de Uti possidetis iuris que se aplica a cualquier proceso de descolonización, son los principales argumentos jurídicos para demostrar que las Malvinas son argentinas. El 1 de mayo de 1982, Gran Bretaña inicia su bombardeo contra las Islas. Ese día comenzó formalmente la guerra. A través de las investigaciones de Flavio Quintana, biólogo del CONICET en el Instituto de Biología de Organismos Marinos (IBIOMAR) del CENPAT, conocemos por qué el comportamiento de los animales marinos es clave para entender la soberanía de Argentina sobre Malvinas. Desde hace años, Quintana coloca registradores electrónicos a cormoranes, pingüinos y petreles gigantes para obtener datos de su localización y comportamiento durante su estadía en el mar. Así descubrió que en las costas de la Patagonia continental y en las Malvinas se reproducen básicamente las mismas especies, lo que lo ha llevado a reflexionar sobre los límites jurisdiccionales socialmente impuestos. “Las aguas adyacentes a las Islas conforman un único ecosistema marino junto al resto del mar Patagónico”, asegura. El 2 de mayo de 1982, Margaret Tatcher ordenó el hundimiento del crucero ARA General Belgrano. Fue el peor crimen de guerra cometido por Gran Bretaña durante el conflicto. Allí murieron 323 soldados argentinos. Este día profundizaremos los estudios del campo de la antropología de la muerte realizados por Laura Marina Panizo, investigadora del CONICET en la Escuela Interdisciplinaria de Altos Estudios (IDAES, UNSAM). Ella investiga las formas en las que enfrentan el luto y el duelo los parientes de los caídos, tanto desde lo intrapsíquico como socialmente. En muchos casos, Panizo pudo ver que los bustos en homenaje, las misas, los altares domésticos, las peregrinaciones a Luján y la contención de los grupos de ex combatientes y familiares cumplen una función de ritual, ante la imposibilidad del entierro. Pero Panizo también señala que las modificaciones que se están dando en los rituales a partir de las recientes exhumaciones en el Cementerio de Darwin. Mientras en las islas continuaban los ataques aéreos y navales, en Buenos Aires se organizaba el Festival de Solidaridad Latinoamericana, un concierto de rock a beneficio de los soldados en las islas. Pero nada de lo recaudado -abrigos, cigarrillos, alimentos no perecederos- llegó a Malvinas. Y el recital, que fue un pico de popularidad para el rock, se convirtió con el paso del tiempo en su momento más contradictorio: quedó en las sombras, como un evento que marcó una especie de colaboración con la dictadura. Analizar la banda sonora característica de una época es otra forma de comprender un período histórico. Con ese objetivo, el investigador del CONICET del campo de la sociología y de la historia Sebastián Carassai, que trabaja en el Centro de Historia Intelectual de la Universidad Nacional de Quilmes, analizó las producciones culturales, en este caso particular la música, para poder entender cómo nos apropiamos de la temática Malvinas a lo largo de la historia. Las investigaciones de Carassai nos muestran que, al igual que sucedió con el rock luego de la guerra, entre 1940 y 1982 el folclore fue el …
La publicación aborda temas que incluyen desde los ecosistemas microbianos hasta la megafuna marina y los impactos del cambio climático sobre la vida y ecosistemas oceánicos “Marine Biology: A Functional Approach to the Oceans and their Organisms” es el título del nuevo ejemplar publicado el pasado 3 de marzo en formato papel y electrónico por la editorial CRC Press del grupo Taylor and Francis. Fue editado por Paula Patrolongo, doctora en Bióloga en el Centro de Recursos Naturales Renovables de la Zona Semiárida (CERZOS-CONICET- UNS) y Jerónimo Pan, doctor en Ciencias Marinas en el Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras ( IIMYC- CONICET- UNMdP), y cuenta con colaboraciones de especialistas de diversos países, cinco de los cuales son aportes de científicas del Instituto Argentino de Oceanografía (IADO-CONICET-UNS). Se trata de un texto organizado en capítulos que fue concebido como una herramienta de apoyo para la enseñanza de la biología marina en el nivel universitario y que sirve, además, como material de referencia para alumnos/as de posgrado, investigadores/as y profesionales ligados a la oceanografía, ya que contiene una gran cantidad de información actualizada sobre los distintos grupos de organismos que componen la biodiversidad marina. “Tradicionalmente los libros sobre biología marina se centran en describir la diversidad y la fisiología de los organismos marinos, sin enfatizar en las características de ambiente físico que habitan y que, en última instancia condiciona su evolución. Los textos de oceanografía biológica, en cambio, suelen poner el centro de atención en los procesos oceanográficos y en cómo la biota responde o modifica esos procesos”, explica Paula Patrolongo, editora de la publicación y agrega “en este caso, junto con mi colega, el doctor Pan, quisimos combinar ambos enfoques, priorizando las funciones ecosistémicas por sobre la estructura de las comunidades biológicas”. Bajo esta perspectiva se buscó presentar a los diferentes grupos de organismos en su contexto ambiental, analizando su interacción con el medio físico en el que prosperan y al mismo tiempo modifican, a través de sus procesos vitales. Paula Patrolongo y Jerónimo Pan La publicación es también el primer volumen de una serie sobre Ciencia Marina editada por el doctor Andrés Arias, investigador de Conicet en el Instituto Argentino de Oceanografía (IADO-CONICET-UNS). Patrolongo detalla: “La invitación de Arias y la plena libertad que nos confió para diseñar el libro nos dio la oportunidad a Pan y a mí de preguntarnos qué temas eran ineludibles en un curso de grado de biología marina y qué material querríamos tener a mano para preparar nuestras clases. Con nuestra actividad docente como eje, decidimos incluir dos capítulos introductorios, que sirven como referencia para entender aspectos básicos del medio físico; el cuerpo de la obra, con diez capítulos que cubren la biodiversidad marina desde un punto de vista funcional; y dos capítulos de cierre, en los que se plantean dos temas que hoy son de especial interés para la biología marina: la plasticidad térmica y los impactos de la variabilidad y el cambio climático sobre los organismos”. A partir de esta estructura, y con una idea global del libro que querían producir, Patrolongo y Pan comenzaron a contactar autores para los diferentes capítulos. Convocaron a especialistas en cada uno de los temas buscando cubrir un rango amplio de instituciones alrededor del mundo. Así, entre los autores hay investigadores de distintas regiones de Argentina, varios países de Latinoamérica, Estados Unidos, algunos países de Europa y Japón. La publicación cuenta con escritos de las doctoras Anabela Berasategui, Diana Cuadrado, Sofía Dutto, María Celeste López Abbate y María Clara Menéndez, investigadoras del IADO y expertas en las distintas disciplinas que se abordan, además de las contribuciones propias de la editora y el editor responsables. “Es importante mencionar también que se trata de un libro que cuenta con revisión por pares. Esto quiere decir que cada uno de los capítulos fue evaluado y comentado por especialistas en el tema. Para estas evaluaciones recurrimos a un grupo diferente de expertos nacionales e internacionales, de modo que la lista de personas e instituciones involucradas en el proyecto fue considerablemente extensa y de origen variado”, remarca Patrolongo. La investigadora concluye: “No quiero dejar pasar la oportunidad para expresar nuestro enorme agradecimiento por la altísima calidad del material que aportó cada uno de los autores y por la tarea minuciosa de los revisores. Estamos muy satisfechos con el libro que presentamos gracias a todo este trabajo conjunto y esperamos que sea una pequeña contribución a la enseñanza de esta maravillosa disciplina”.
Es el primer spray antiviral-antibacteriano que puede ser utilizado sobre barbijos, máscaras y todo tipo de telas, aumentando hasta diez veces la protección. En diciembre pasado, el CONICET y los Laboratorios Elea Phoenix S.A. firmaron la licencia para la producción del spray PERVIRAL desarrollado por el CONICET, la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMdP) y la Universidad Nacional del Sur (UNS), proyecto liderado por las científicas del CONICET Vera Álvarez, cuyo lugar de trabajo es el Instituto de Investigaciones en Ciencia y Tecnología de Materiales (INTEMA, UNMPD-CONICET) y Verónica Lassalle, perteneciente al Instituto de Química del Sur (INQUISUR, UNS-CONICET). PERVIRAL, es el primer spray antiviral-antibacteriano que puede ser utilizado sobre barbijos, máscaras y todo tipo de telas, aumentando hasta diez veces la protección. Funciona creando una película protectora que inactiva de forma instantánea los virus de tipo coronavirus y que, de usarse sobre los barbijos, se convierte en una protección más para el cuidado de la salud. A través de la síntesis de materiales de base polimérica, de bajo costo, simple preparación e implementación, se logró este desarrollo científico en formato spray. “El proyecto surge a partir de una beca doctoral que dirigimos junto a la doctora Verónica Lassalle de Bahía Blanca. Ambas tenemos a una becaria en común, y empezamos a ver que los materiales con los que trabajábamos podían llegar a tener actividad frente al coronavirus. Entonces lo que hicimos fue redireccionar nuestra investigación para ofrecer una respuesta a esta necesidad de contar con medios y recursos para ayudar a cortar el contagio y frenar la circulación del virus. Encontramos que el material en forma de gel que usábamos en la beca y en otras aplicaciones en las que trabajamos en ambos grupos, tenía esas propiedades. Así fue que adaptamos nuestra investigación para poder dar respuesta a una parte importante de la pandemia que es la prevención”, explica Álvarez. Por su parte la científica bahiense agrega: “Para lograr que nuestras investigaciones trasciendan las paredes del laboratorio es fundamental el trabajo interdisciplinario, eso en mi opinión fue en nuestro caso, el factor clave que determinó que se pudiesen cubrir de manera adecuada las distintas aristas involucradas en este trabajo. Hemos considerado desde el principio este proyecto como una herramienta de vinculación más que un mero proyecto de investigación tendiente a proveernos de financiamiento. Desde que nos notificaron el otorgamiento de la IP COVID nos comprometimos en fijar cronogramas y actividades que nos permitieran concluir con un desarrollo en los tiempos que la pandemia exigía, es decir, llegar a realizar un aporte concreto a la sociedad”. El proyecto, planteado en conjunto entre el Grupo de Materiales compuestos (CoMP) del INTEMA y el Grupo de Nanomateriales Híbridos Aplicados (NanoHiAp) de INQUISUR, apunta a aprovechar las propiedades antivirales, pero también antifúngicas y antimicrobianas, de un biopolímero conocido como quitosano, para producir materiales híbridos que permitan proteger diferentes tipos de superficies del SARS-CoV-2 y otros patógenos, haciendo que se inactiven -es decir, pierdan posibilidad de replicarse e infectar- al entrar en contacto con ellas. El equipo formado por Lassalle y Álvarez se presentó en la convocatoria de la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (Agencia I+D+i) en su concurso de Ideas-Proyecto (IP) relacionados con COVID-19. La misma estuvo abierta entre el 27 de marzo y el 10 de abril de 2020. El proyecto, titulado “Desarrollo de geles, films y recubrimientos poliméricos para la elaboración de materiales de protección y de inactivación del COVID-19 de distintas superficies”, fue seleccionado entre 910 ideas proyectos (IP) de las cuales se seleccionaron 64 para su presentación definitiva. Aunque en principio el proyecto apuntaba al desarrollo de geles, films y recubrimientos poliméricos para la elaboración de insumos de protección para el sector sanitario, lo que se buscó es que las formulaciones antivirales en base a quitosano pudieran impregnarse a las telas –al igual que un pigmento o un colorante- sin tener que alterar el proceso de producción industrial. También se decidió incorporar el desarrollo de un spray que puede aplicarse también a otras superficies, como madera, vidrio, metal y plástico, y formar un film protector que tenga cierta perdurabilidad. Esta parte del proyecto es la que ha avanzado y con la que se concretó la licencia con Laboratorios Elea Phoenix S.A. para producir y comercializar PERVIRAL. Álvarez comenta que “hace más de una década que venimos trabajando en diversos desarrollos que impliquen el aprovechamiento de este polímero biodegradable y biocompatible que se obtiene a partir de desechos de la industria pesquera, como los exoesqueletos de crustáceos, que normalmente se apilan en las costas y generan desordenes ecosistémicos y un impacto ambiental negativo. Así, la serie de proyectos que compartimos con el equipo de Verónica, y que involucran la producción de materiales para la remediación ambiental, aplicaciones biomédicas, bioinsumos y textiles funcionales, se insertan en lo que se conoce como economía circular”. Lassalle añade: “se trata de un nuevo paradigma, en el área de materiales porque permite proporcionar valor agregado a productos de desecho o residuos (algunos de ellos masivos y que muchas veces representan un problema en cuanto a su disposición final) que retornan al circuito de consumo mediante un proceso económico, eco amigable y de simple implementación. No solo en este proyecto sino en otros orientados a la vinculación, estamos trabajando en este sentido desde NanoHiAp”. Lo que se obtiene de este trabajo es un material híbrido polimérico-inorgánico, y lo principal es que, además de ser antiviral y desinfectante, puede incluirse en matrices de distinto tipo, generando un efecto antiviral residual que los desinfectantes que se encuentran en el mercado no poseen. “El virus interactúa de manera química con este polímero que es la base de nuestro material y de alguna manera se destruye la membrana del virus, lo que lo inactiva, entonces esa sería la manera a través de la cual va a inhibir la infectividad de la partícula viral”, detalla Álvarez. El trabajo también incluye el aporte de investigadoras y becarias de otros organismos científicos con …