El Instituto de Ciencias e Ingeniería de la Computación (ICIC – CONICET UNS) celebró esta mañana su acto institucional por el 10° aniversario como instituto de doble dependencia, en una jornada que reunió a becarios, investigadores, personal de apoyo, administrativos y autoridades universitarias y del sistema científico local. Foto grupal del personal del ICIC. Las autoridades del ICIC, de la UNS y del CONICET Bahía Blanca articiparon del acto por el 10° aniversario del Instituto de Ciencias e Ingeniería de la Computación Re a Gustavo Simari y Jorge Ardenghi El evento tuvo lugar a las 10 hs en el edificio del Departamento de Ciencias e Ingeniería de la Computación (DCIC), en el campus Palihue de la Universidad Nacional del Sur. Participaron el director del ICIC, Dr. Carlos Chesñevar, la vicedirectora, Dra. Elsa Estévez, el decano del DCIC, Dr. Diego Martínez, la vicedecana Dra. Laura Cobo, autoridades de la UNS: el rector, Dr. Daniel Vega, y la vicerrectora, Dra. Andrea Castellanos. Acompañó también la Dra. Silvia London, directora del Centro Científico Tecnológico Bahía Blanca (CCT – CONICET). Durante las palabras de apertura, las autoridades destacaron el rol del ICIC como unreferente nacional en investigación en inteligencia artificial y ciencias de lacomputación, subrayando su constante presencia en la agenda científica local y del país. También remarcaron la trayectoria de un instituto que, gracias a su producción académica, sus colaboraciones internacionales y la formación de recursos humanos, “se ha consolidado como un actor clave en el desarrollo tecnológico y científico de la región”. En el marco del acto se realizó el estreno del video institucional por los 10 años delICIC, producido por la Dirección de Comunicación Institucional del instituto. El documental recorre la historia del ICIC desde sus comienzos en 2015, como instituto de doble dependencia con el CONICET. La pieza incluye testimonios de sus integrantes fundadores, imágenes de las primeras oficinas, la mudanza, los primeros STANs de vinculación y momentos clave de su crecimiento. La jornada incluyó además el reconocimiento a dos integrantes históricos, GuillermoSimari y Jorge Ardenghi, por su rol fundamental en la construcción institucional y en el desarrollo de las bases científico-tecnológicas que hicieron posible el crecimiento del ICIC. El encuentro finalizó con la tradicional foto institucional y el corte de torta, en un clima de celebración y pertenencia. El video institucional ya se encuentra disponible en YouTube: https://youtu.be/JONqHXGj4_E.
Concluyeron los tres días de esta fiesta deportiva, lúdica y cultural que reunió a integrantes de todo el organismo, marcando el cierre de la XVI edición de los Juegos Deportivos del CONICET. La delegación de Santa Fe se consagró ganadora de la Copa Conjunto, seguida por Córdoba en segundo lugar y Rosario en el tercero. La Copa Juego Limpio quedó en manos de Rosario, mientras que la Copa Desafío fue para Mendoza, que será la anfitriona en 2026. Fotos: gentileza COCO. Fotos: gentileza COCO. Fotos: gentileza COCO. Fotos: gentileza COCO. Fotos: gentileza COCO. Fotos: gentileza COCO. Fotos: gentileza COCO. Fotos: gentileza COCO. Entre el 22 y el 24 de noviembre, los Juegos se desarrollaron por tercera vez en la ciudad de Santa Fe. Tal como ocurrió en las primeras ediciones de 2008 y 2009, gran parte de las actividades se desarrollaron en el Predio UNL-ATE, el Predio CONICET “Dr. Alberto Cassano” y la Laguna Setúbal. Con buen clima y nutrida participación se realizaron las pruebas de aguas abiertas, ajedrez, atletismo, básquet, bochas, fútbol, escalada (debutante en esta edición), handball, maratón -caminata y carreras de 5 y 10 km-, natación en pileta, pádel, pesca, tenis, tenis de mesa, vela y vóley. Asimismo, se dispuso un espacio artístico y cultural donde se presentaron fotografías, pinturas, ilustraciones, poesías y producciones literarias, telas y musicales, visibilizando la diversidad creativa de la comunidad del CONICET. La ceremonia oficial de apertura tuvo lugar el sábado 22 en el Predio UNL-ATE. Participaron la Vicepresidenta de Asuntos Científicos del CONICET, Claudia Capurro; el Director del CONICET Santa Fe, Rubén Spies; y el miembro del Directorio del CONICET, Walter Sione. También asistieron directores y directoras de institutos del CCT local, representantes de las 14 delegaciones participantes, trabajadores y trabajadoras del organismo y personal jubilado. Durante la apertura, Rubén Spies expresó: “Es un inmenso honor y una gran alegría darles la más cálida bienvenida a nuestra casa, a nuestra ciudad, para inaugurar formalmente los Juegos Olímpicos CONICET 2025. Miro a mi alrededor y veo a científicos, técnicos, becarios y personal de apoyo, administrativos; colegas de distintos puntos del país, de diferentes disciplinas, unidos hoy no por una ecuación o un protocolo de laboratorio, sino por el espíritu del deporte y la camaradería”. Desde su creación, los Juegos Deportivos se conciben como un espacio destinado a fortalecer los vínculos entre quienes integran el Consejo –investigadores/as, becarios/as, personal de apoyo y administrativos/as- a través de actividades que promueven la salud, el bienestar y la vida común en el ámbito de trabajo. Los encuentros deportivos surgieron en 2008 por iniciativa de trabajadores y trabajadoras del organismo, con el acompañamiento de ATE Santa Fe y la Universidad Nacional del Litoral. Desde entonces, su organización está a cargo del Comité Olímpico del CONICET (COCO). A lo largo de los años, la propuesta se consolidó como una instancia de encuentro, intercambio y cuidado comunitario entre quienes integran el CONICET. En esta edición participaron delegaciones de Bahía Blanca, Buenos Aires, Córdoba, La Plata, Mar del Plata, Mendoza, Nordeste, Patagonia, Rosario, Salta-Jujuy, San Juan, San Luis, Santa Fe y Tucumán. Como en ediciones anteriores se contó con el acompañamiento del Municipio local, además del respaldo de instituciones y empresas de nuestro medio y de la Cámara de Senadores de la Provincia de Santa Fe, quien declaró su interés atendiendo al “valioso aporte a la integración, el compañerismo y la promoción de la vida saludable enre las trabajadoras y trabajadores del sistema científico nacional”. Más información: juegos.conicet.gov.ar
El doctor Diego Rayes, profesor en la UNS e investigador del CONICET, fue electo para encabezar por dos años la principal organización de neurocientíficos en Argentina, que nuclea a 800 socios de universidades e institutos de todo el país. El doctor Diego Rayes, docente e investigador de la Universidad Nacional del Sur y el CONICET, fue electo presidente de la SAN, la Sociedad Argentina de Investigación en Neurociencias. El científico estará en su cargo por dos años, y entrevistado por Radio Universidad reconoció que “es un orgullo muy grande ser presidente, y a la vez un reto muy importante porque es una institución que en los últimos años ha crecido muchísimo. En un momento tan difícil para la ciencia mantener el entusiasmo de los jóvenes por la investigación y realizar eventos científicos es todo un desafío”. Otros investigadores de este medio que presidieron la institución fueron la doctora Cecilia Bouzat (2007-2009) y el doctor Francisco Barrantes (1999-2001), dos destacados investigadores con una vasta trayectoria internacional en el campo de las neurociencias. Rayes es Bioquímico y doctor en Bioquímica graduado de la UNS, donde es profesor en el Departamento de Biología, Bioquímica y Farmacia. Es investigador independiente del CONICET en el Instituto de Investigaciones Bioquímicas de Bahía Blanca (INIBIBB), donde dirige el Laboratorio de Neurobiología de Invertebrados. La SAN actualmente tiene 800 socios en todo el país, un importante número basado en la ampliación de los estudios en neurociencias que se ha visto en los últimos años en Argentina. Según detalló el doctor Rayes “su organización es muy horizontal, se le da mucha voz a los jóvenes y hay muchas comisiones que mantienen muy viva a la organización. Esto es diferente a la mayoría de las demás instituciones científicas”. Además de las actividades para promover el interés de los jóvenes por la ciencia, también expresó como sus objetivos seguir posicionando a la SAN como referente nacional en las neurociencias en un contexto donde hay muchos discursos basados en supuestos no científicos, ampliar la base de actividades para los investigadores más jóvenes, y continuar la vinculación internacional. “Estamos en un tiempo donde globalmente se cuestiona a la ciencia y a la necesidad de financiar la investigación científica. Quienes colaboramos con grupos e instituciones extranjeras lo vemos también en otros países, y allí hay uno de los principales desafíos para trabajar: mostrar a la sociedad que la ciencia sirve, que mejora la vida de las personas y que son necesarias políticas públicas para sostenerla”, expresó. Rayes realizó su posdoctorado en la Universidad de Massachusetts (Estados Unidos), y viaja frecuentemente al exterior por actividades académicas y científicas. La SAN, fundada en 1986, tiene como misión organizar actividades de desarrollo profesional tanto para investigadores como para educadores de la neurociencia; proveer herramientas que faciliten la investigación en neurociencias así como la formación de nuevos grupos y la repatriación de científicos, e impulsar el avance del conocimiento sobre neurociencias, promoviendo el contacto y la cohesión entre científicos con variadas formaciones e intereses y provenientes de diversas regiones del país y Latinoamérica. Fuente: UNS
Investigadores de diferentes institutos del CONICET, junto con colegas de otras instituciones de Argentina y Estados Unidos, participaron de un estudio internacional que evidencia que el entrampamiento natural en pozos de asfalto fue el principal mecanismo de acumulación de pequeños vertebrados, hace entre 30.000 y 40.000 años, durante el Pleistoceno Tardío en el yacimiento de Rancho La Brea. Los resultados fueron publicados en la revista Journal of Quaternary Science. Restos óseos fósiles recuperados de distintos pozos de Rancho La Brea con evidencias de abrasión, impregnación, corrosión y fracturas. FOTO: gentileza investigador. Ave atrapada en una filtración de asfalto en Rancho La Brea (Los Ángeles, Estados Unidos). Fenómenos como este ayudan a comprender cómo se formaron, en el Pleistoceno Tardío, las acumulaciones fósiles de microvertebrados estudiadas. FOTO: gentileza investigador. Reconstrucción artística de un pozo de asfalto en Rancho La Brea, basada en las interpretaciones tafonómicas propuestas en este estudio y en trabajos previos. Ilustración de Pedro Cuaranta (CECOAL-CONICET) Rancho La Brea, ubicado en Los Ángeles (Estados Unidos), es reconocido como uno de los yacimientos paleontológicos más importantes del mundo por la cantidad, diversidad y estado de conservación de sus fósiles. Allí se han hallado cientos de miles de restos de organismos diversos que vivieron durante en la época estudiada (aproximadamente entre 50.000 y 10.000 años antes del presente), desde grandes mamíferos como mamuts o tigres dientes de sable, hasta pequeños roedores, aves, reptiles, anfibios, peces e insectos. El nuevo trabajo científico aporta información inédita sobre cómo se formaron estos depósitos fósiles y sobre los procesos que intervinieron en su preservación. El estudio presenta el primer análisis tafonómico integral de restos de microvertebrados recuperados de tres pozos de asfalto natural anteriores al Último Máximo Glacial, con edades que varían aproximadamente entre 42.000 y 32.000 años antes del presente, focalizando en comprender cuales fueron los mecanismos que permitieron acumulaciones tan excepcionales a lo largo del tiempo. En total, se analizaron más de 15.000 restos esqueléticos. En este contexto, es importante señalar que el término asfalto—también denominado brea o alquitrán – es un material viscoso y altamente adhesivo. En Rancho La Brea, este material surge en “estanques” superficiales cuando el petróleo asciende desde el subsuelo y, durante miles de años, este proceso funcionó como una trampa natural capaz de retener animales de distintos tamaños, cuyos restos quedaron enterrados. A partir de la observación de diferentes atributos macroscópicos en los elementos esqueléticos fósiles como desarticulación, meteorización, abrasión y fracturas, junto con la representación anatómica y taxonómica y datos estadísticos, los investigadores concluyeron que el proceso de acumulación principal de restos se debió, en la mayoría de los casos, al entrampamiento directo y accidental de animales vivos en los pozos de asfalto; estos resultados descartan hipótesis previas que atribuían que su presencia se debiera a la actividad de depredadores o al transporte por agua. “Nuestros resultados muestran que miles de pequeños vertebrados quedaron atrapados directamente en las filtraciones de asfalto, del mismo modo que ocurrió con individuos correspondientes a la megafauna. Esto desafía modelos anteriores y amplía nuestra comprensión sobre cómo se formaron estos depósitos en un yacimiento de características excepcionales”, explica Rodrigo Tomassini, investigador del CONICET en el Instituto Geológico del Sur (INGEOSUR, CONICET – UNS) y uno de los coautores del estudio. Según los autores, el hallazgo permite avanzar en la reconstrucción de los procesos que dieron origen a los depósitos y en el conocimiento de aspectos paleoecológicos y paleoambientales asociados a las comunidades de vertebrados que habitaban la región. Además, destacan el valor de los microvertebrados para interpretar los ecosistemas del pasado. En este sentido, Tomassini también señala que “los microvertebrados son elementos clave para reconstruir los ambientes del pasado principalmente porque tienen requerimientos ecológicos acotados (habitan en ambientes determinados), porque su análisis ofrece herramientas para comprender la dinámica de los ecosistemas a lo largo del tiempo”. Por otra parte, Fernando Fernández, Investigador Independiente del CONICET en el Instituto de Química Aplicada a la Ingeniería (UBA) y primer autor del trabajo explica: “Habitualmente, los depósitos de microvertebrados son originados por la actividad depredadora de aves rapaces o de mamíferos carnívoros. Esto implica que estas presas pudieron ser cazadas en ambientes distintos al lugar del hallazgo. El hecho que en Rancho La Brea los microvertebrados hayan muerto en el sitio, nos da mayor precisión para comprender la historia ambiental del lugar”. El trabajo abre nuevas líneas de investigación sobre la formación de los depósitos fósiles de Rancho La Brea. Los autores del estudio destacan la necesidad de continuar con estudios interdisciplinarios que integren enfoques tafonómicos, paleoecológicos y geológicos para profundizar y comprender la historia de uno de los yacimientos fósiles más relevantes en el mundo. Referencia bibliográfica: FERNÁNDEZ, Fernando J.; MONTALVO, Claudia I.; MARIN-MONFORT, M. Dolores; SOSTILLO, Renata; COLL, Daiana G.; LINDSEY, Emily; RICE, Karin A.; TAKEUCHI, Gary T. & TOMASSINI, Rodrigo L.What happened with the smaller ones? First comprehensive taphonomic analysis of microvertebrates from the Late Pleistocene of Rancho La Brea (Los Angeles, USA). Journal of Quaternary Science, (2025): 1–13. https://doi.org/10.1002/jqs.70018.
Los resultados del trabajo, publicado recientemente en la revista Science, advierten que la intensidad y la duración de las sequías pueden ampliar significativamente las pérdidas en la productividad de los ecosistemas terrestres. Chacra Experimental Napostá (Convenio UNS MDA) Sitios experimentales distribuidos alrededor del mundo Reunión de miembros de la la Red Internacional de Sequía de Argentina en la Estancia San Claudio de la UBA Un equipo internacional de más de 170 especialistas de 28 países, entre ellos investigadores y becarios del CONICET, demostró que las sequías extremas y prolongadas pueden reducir drásticamente la capacidad de los pastizales y arbustales naturales para regenerar biomasa y mantener su función ecológica a largo plazo. Desde Argentina, participaron científicos del Centro de Recursos Naturales Renovables de la Zona Semiárida (CERZOS, CONICET–UNS), junto a colegas de otras instituciones nacionales (INTA, UBA, UNMdP, UNPA y UNRN). El equipo del CERZOS, coordinado por Alejandro Loydi, e integrado por Aylén Rodríguez y Flavia Funk, contribuyó al experimento de la red global mediante el monitoreo y la toma de datos en el sitio ubicado en la Chacra Experimental Napostá (Convenio UNS-MDA), en Bahía Blanca. “Nuestra participación fue parte de un esfuerzo sostenido de varios años. Instalamos estructuras que simulan la reducción de lluvias y medimos cómo responden las comunidades vegetales a diferentes niveles de sequía. Es un trabajo colectivo que permite entender mejor cómo se comportan los ecosistemas cuando las condiciones se vuelven más extremas”, explicó Alejandro Loydi, director e investigador del CERZOS. El estudio se desarrolló en el marco de la Red Internacional de Sequía (International Drought Network), impulsada originalmente por investigadores de Estados Unidos. A nivel global, la red conformó un comité internacional con representantes de distintos países; en Argentina, la coordinación está a cargo de la doctora Laura Yahdjian, investigadora del CONICET en el Instituto de Investigaciones Fisiológicas y Ecológicas Vinculadas a la Agricultura (IFEVA, CONICET – UBA). Argentina cuenta con nueve sitios experimentales distribuidos a lo largo de un amplio gradiente climático, desde zonas húmedas del norte bonaerense hasta pastizales áridos en Santa Cruz. El sitio de Napostá, a cargo del equipo del CERZOS, se ubica aproximadamente en el centro de ese gradiente, con una precipitación media anual de 550 milímetros. En cada sitio se instalaron estructuras de manipulación de lluvia, compuestas por canaletas transparentes que permiten el paso de la luz pero desvían parte de las precipitaciones. Estas estructuras simularon una sequía extrema – definida como aquella que ocurre una vez cada 100 años – que, en el caso de Napostá, implicó una reducción de alrededor del 45 %, recreando condiciones de unos 300 mm anuales, en lugar de los 550 mm habituales. El diseño experimental incluyó parcelas con estas estructuras y otras adyacentes sin manipulación. Esto permitió comparar, a lo largo del tiempo, múltiples variables ecológicas: producción de biomasa vegetal (fijación de carbono), fertilidad del suelo y actividad microbiana, entre otras. “Todo se hizo con el mismo protocolo en los distintos sitios del país y del mundo, lo que permitió obtener datos comparables de ecosistemas muy diversos. Esa coordinación es lo que le da valor global al estudio”, señaló Loydi. Los datos recolectados fueron procesados y estandarizados por el equipo coordinador internacional, que integró la información en una base común para su análisis. Esta metodología permitió analizar cómo interactúan la intensidad y la duración de la sequía en la productividad primaria de pastizales y arbustales, ecosistemas que cubren aproximadamente el 50 % de la superficie terrestre y almacenan más del 30 % del carbono global. Los resultados muestran que, si bien algunos ecosistemas pueden mantener su funcionamiento bajo sequías moderadas, las pérdidas de productividad aumentan significativamente cuando las sequías son extremas y se repiten durante varios años consecutivos. De hecho, después de cuatro años de sequía extrema, las pérdidas fueron más del doble que en el primer año. Los hallazgos tienen especial relevancia para regiones áridas y semiáridas como el sudoeste bonaerense, donde las sequías prolongadas pueden afectar la cobertura vegetal, la retención de suelos y, en consecuencia, la sustentabilidad de la ganadería extensiva, principal actividad económica de la zona. “Comprender cómo responden nuestros ecosistemas a la falta de agua es fundamental para anticipar los impactos del cambio climático y diseñar estrategias de manejo sustentable”, señaló Loydi. El estudio aporta evidencia experimental a una preocupación creciente: el aumento en la frecuencia y severidad de las sequías puede comprometer la estabilidad de los ecosistemas naturales y los servicios ambientales que estos proveen, entre ellos la captura de carbono y la regulación climática. El artículo de encuentra publicado en Science: https://www.science.org/doi/10.1126/science.ads8144
La herramienta extrae información relevante de las historias clínicas, clasifica diagnósticos y analiza relaciones entre enfermedades. Especialistas del Instituto de Ciencias e Ingeniería de la Computación (ICIC, CONICET–UNS) desarrollaron una herramienta basada en inteligencia artificial (IA) que permite detectar y monitorear pacientes con múltiples enfermedades crónicas en el ámbito hospitalario. El objetivo es mejorar la gestión clínica y el seguimiento médico de este grupo de pacientes, que requiere una atención integral y sostenida en el tiempo. La iniciativa surgió a partir de una necesidad concreta de los hospitales públicos: contar con mecanismos que integren la información médica de personas con diversas patologías crónicas, actualmente dispersa en distintos registros y redactada en lenguaje natural dentro de las historias clínicas electrónicas. Para abordar este desafío, el equipo del ICIC, conformado por especialistas en inteligencia artificial, ciencia de datos y computación, trabajó junto a profesionales médicos y técnicos del Hospital Municipal de Agudos “Leónidas Lucero” de Bahía Blanca (HMABB), para diseñar un sistema capaz de procesar y analizar automáticamente grandes volúmenes de información clínica, facilitando la identificación de pacientes pluripatológicos y el análisis de sus condiciones de salud. “El objetivo fue crear una herramienta que asista a los equipos de salud en el seguimiento de pacientes con múltiples enfermedades y en la toma de decisiones clínicas basadas en datos”, explicó Carlos Chesñevar, director del ICIC y coordinador del proyecto. El desarrollo se basó en dos métodos principales: ECO (Entidades y Conocimiento Ontológico) y CML (Clasificador Modelo de Lenguaje), que combinan técnicas de procesamiento de lenguaje natural con terminología médica estandarizada (CIE-10), lo que permite extraer información relevante de las historias clínicas, clasificar diagnósticos y analizar relaciones entre enfermedades. Además, el proyecto incluyó un motor de búsqueda y un entorno de visualización interactivo con el que es posible representar asociaciones entre patologías, detectar grupos de riesgo y diseñar estrategias personalizadas de atención. Estas herramientas de análisis y visualización, trabajadas exclusivamente con datos anonimizados para garantizar la privacidad de la información, facilitan la interpretación de los resultados por parte del personal médico, mejorando la toma de decisiones clínicas. Como parte de las acciones de transferencia el equipo del ICIC brindó capacitaciones al personal hospitalario del HMABB, liberó el código fuente en acceso abierto y publicó un capítulo sobre IA aplicada a la detección de comorbilidades en el libro Handbook of Artificial Intelligence in Healthcare, publicado por la editorial Springer-Nature en 2025. Desde el Hospital Municipal, Gustavo Piñero, director del área de Telesalud del HMABB, destacó el impacto de la colaboración: “Esta herramienta representa un avance concreto hacia una gestión integral y eficiente de los pacientes con enfermedades crónicas. Nos permite analizar mejor la información clínica, visualizar relaciones muchas veces invisibles en el manejo a diario que nos permitirá planificar intervenciones más precisas y priorizar casos complejos. La articulación con el CONICET fue clave para trasladar el conocimiento científico al ámbito asistencial”. En el futuro, la experiencia se podría replicar en otros centros de salud pública para avanzar hacia un modelo nacional de historia clínica inteligente. Su implementación servirá para optimizar el uso de recursos, reducir errores de registro y diagnóstico y mejorar el seguimiento médico en entornos de alta demanda. “El trabajo que venimos realizando en conjunto entre el CONICET y el Hospital Leónidas Lucero de Bahía Blanca permitió validar la aplicación de la IA en un entorno real y fortalecer la articulación entre el sistema científico y el sistema de salud pública”, subrayó Chesñevar.
Yamila De Charras, becaria posdoctoral formada en PLAPIQUI (CONICET – UNS), fue reconocida con el Premio a la Mejor Tesis de Ingeniería en la 3.ª Edición del Concurso Nacional a las Mejores Tesis de Ingeniería, organizado por la Fundación INVAP. La ceremonia de premiación se realizó el 17 de octubre en la sede central de INVAP en Bariloche. Su tesis doctoral, titulada “Estudio de parámetros de diseño en aerocámaras para la administración de medicamentos inhalables”, fue dirigida por la doctora María Verónica Ramírez-Rigo y co-dirigida por el doctor Diego Esteban Bertin, en el marco del Doctorado en Ingeniería Química de la Universidad Nacional del Sur (UNS). El trabajo se desarrolló en el Laboratorio de Tecnología de partículas de PLAPIQUI, donde la investigadora abordó el diseño y la optimización de dispositivos para la administración eficiente de medicamentos inhalables, con el objetivo de mejorar tratamientos respiratorios y aportar soluciones tecnológicas accesibles para el sistema de salud. “Este reconocimiento es un gran estímulo para continuar creciendo en la investigación aplicada y el desarrollo de la ingeniería en la ciencia con impacto real en la sociedad”, expresó De Charras, quien actualmente realiza una beca posdoctoral en inhaladores de polvo seco. El galardón otorgado por la Fundación INVAP destaca la calidad y el impacto del trabajo científico-tecnológico que se desarrolla en la región, y refuerza el aporte de las instituciones locales a los desafíos del país en materia de salud, ingeniería y desarrollo tecnológico.
La directora del CONICET Bahía Blanca, Silvia London, fue invitada a participar del II Simposio Internacional “Inventing the Future”, que se desarrolló en Moscú, Rusia. El encuentro, organizado por el National Centre RUSSIA, reunió a más de 7.000 participantes de 76 países, entre académicos, representantes gubernamentales, empresarios y profesionales del ámbito creativo, en torno a los ejes sociedad, tecnología y cooperación global. Silvia London durante su exposición en la mesa “Demographic Future From Challenges to Solutions” en el simposio internacional “Inventing the Future” (Moscú, Rusia) La directora del CONICET Bahía Blanca en el escenario principal del II Simposio Internacional “Inventing the Future”, organizado por el National Centre RUSSIA. London integró la mesa titulada “Demographic Future: From Challenges to Solutions”, donde expuso sobre las dinámicas poblacionales contemporáneas, sus causas, consecuencias y posibles políticas frente a escenarios de envejecimiento, migración y declive demográfico. Su intervención se basó en parte en un trabajo desarrollado junto al investigador uruguayo Gastón Cayssials, quien defendió en 2024 su tesis doctoral en la Universidad Nacional del Sur (UNS), centrada en el vínculo entre crecimiento económico y dinámica poblacional. Doctora en Economía e investigadora principal del CONICET, London se especializa en crecimiento económico, cambio estructural y sistemas complejos, y es profesora titular en el Departamento de Economía de la UNS. De regreso en el país, compartió reflexiones sobre su participación en Moscú y sobre la actualidad de la economía global en una entrevista con Agenda Pública, Radio UNS Bahía Blanca, AM 1240 ). Escucha parte de la entrevista AQUI
La campaña se enmarca en un Acuerdo entre el Servicio de Hidrografía Naval (SHN) y el Schmidt Ocean Institute. Participan investigadores y técnicos de distintos institutos y organismos nacionales. El buque Falkor (too) en navegación. Créditos: Schmidt Ocean Institute. El vehículo submarino autónomo (AUV, por sus siglas en inglés) Glider (Alseamar SEAEXPLORER X2). Crédito: RS AQUA El ROV SuBastian regresa al buque Falkor (too) después de una inmersión. Créditos: Schmidt Ocean Institute. Instrumento para la medición de los parámetros conductividad, temperatura y profundidad (CTD), y otras propiedades hidrográficas del agua. Créditos: Schmidt Ocean Institute El vehículo operado remotamente (ROV, por sus siglas en inglés) SuBastian en el hangar del buque Falkor (too). Créditos: Schmidt Ocean Institute. Helipuerto y sector de proa del buque Falkor (too). Créditos: Schmidt Ocean Institute. Boyas derivantes, tipo CARTHE. En la expedición Eco de 2 Cañones se desplegarán unas 30 6nidades para la medición de las corrientes superficiales. Créditos: CIMA-UBA-CONICET. Maniobra de despliegue de la boya Wavescan en el buque ARA Puerto Deseado. Foto de archivo. Créditos: SHN Instrumento para la medición de los parámetros conductividad, temperatura y profundidad (CTD), y otras propiedades hidrográficas del agua. Créditos: Schmidt Ocean Institute Científicos del CONICET, provenientes de distintas instituciones y disciplinas, participan de la campaña “Ecos de dos Cañones” a bordo del buque RV Falkor (too), perteneciente al Schmidt Ocean Institute (SOI), organización sin fines de lucro de los Estados Unidos, con el objetivo de explorar los sistemas de cañones submarinos localizados a lo largo de la Plataforma Continental Argentina, en sus sectores patagónico y bonaerense. El proyecto fue seleccionado junto con otros siete entre numerosas propuestas nacionales e internacionales, en un proceso comenzado a fines del 2023 y concluido en septiembre de 2024, tras la evaluación de jurados internacionales y miembros del SOI. Dentro de las ocho expediciones elegidas para explorar el océano Atlántico Sudoccidental, tres están dirigidas por científicos argentinos. Para hacer posible esta campaña, tras la selección se firmó un Acuerdo entre el Servicio de Hidrografía Naval (SHN), dependiente del Ministerio de Defensa, y el Schmidt Ocean Institute (SOI). La expedición cuenta con el apoyo de la Fundación Williams y permitirá cumplir con objetivos del proyecto PATASWOT del Instituto Franco-Argentino de Estudios sobre el Clima y sus Impactos (IFAECI, CONICET-UBA-IRD-CNRS). La investigadora principal y jefa científica es la Dra. Silvia Inés Romero, del SHN, acompañada en por tres co-investigadoras principales: la Dra. Graziella Bozzano, investigadora del CONICET en el Departamento de Oceanografía del SHN, la Dra. Laura Ruiz Etcheverry, investigadora en el Centro de Investigaciones del Mar y la Atmósfera (CIMA, CONICET-UBA), y la becaria doctoral Ornella Silvestri del CONICET en el SHN. Objetivos de la investigación La corriente de Malvinas es una corriente oceánica que corre de sur a norte a lo largo del talud continental de Argentina, allí donde la profundidad del océano pasa de 200 a más de 5.000 metros, transportando nutrientes y agua fría desde la rama norte de la Corriente Circumpolar Antártica. La interacción de la corriente de Malvinas con el talud impulsa la productividad primaria en el Atlántico Suroccidental. En particular, los cañones submarinos ubicados a lo largo del talud crean irregularidades en el lecho marino que alteran el movimiento de esta corriente, facilitando el intercambio entre la plataforma continental y el océano adyacente. Distintos científicos han planteado la hipótesis de que este intercambio fomenta floraciones masivas de fitoplancton. El fitoplancton sustenta a su vez una gran productividad primaria que es aprovechada por las pesquerías y contribuye a absorber gases de efecto invernadero. Pese a la relevancia de los cañones, la interacción de los mismos con la corriente de Malvinas ha sido poco estudiada. El propósito de la campaña es estudiar dos sistemas de cañones submarinos: Bahía Blanca, ubicado a 500 km de la ciudad de Viedma (provincia de Rio Negro), y Almirante Brown, ubicado a 450 km de la ciudad de Rawson (provincia de Chubut). En el marco de esta tarea, buscarán descifrar, a través de herramientas tecnológicas de punta, la manera en que las diferentes formas de los cañones alteran el movimiento de las masas de agua. De acuerdo con los científicos que participan de la expedición, el objetivo es comprender la interacción entre la morfología de los cañones, las masas de agua, las corrientes oceánicas y la dinámica de los ecosistemas marinos en una de las regiones más productivas del Mar Argentino: el frente del talud continental. “Queremos corroborar si los valles submarinos, correspondientes a los cañones, modifican efectivamente la dinámica de las corrientes y masas de agua y fuerzan el ingreso de las aguas frías, salinas y ricas en nutrientes de la Corriente de Malvinas hacia la plataforma. Este movimiento podría fomentar la fertilización de las aguas de plataforma -que son más cálidas, menos salinas y tienen menos nutrientes- y promover la productividad biológica que sustenta la presencia de recursos pesqueros abundantes a lo largo del talud en el Mar Argentino”, expresa el Dr. Martín Saraceno, investigador del Consejo en el CIMA y profesor del Departamento de Ciencias de la Atmósfera y de los Océanos (DCAO, FCEN-UBA). Saraceno, Romero y Ruiz Etcheverry forman parte del IFAECI y son los titulares del proyecto PATASWOT. El estudio tendrá una perspectiva interdisciplinaria en la que aspectos geológicos, geomorfológicos y sedimentarios se unirán a aspectos oceanográficos y biológicos. Muchas de las actividades que se realizarán en el marco de esta expedición tendrán un carácter inédito, debido al uso de tecnología de punta. “Hay un despliegue poco común de equipamientos tecnológicos de última generación, entre los cuales destacan el uso de un AUV (Vehículo Submarino Autónomo) de tipo GLIDER, que ha sido traído a la Argentina gracias a una colaboración con el Institut Méditerranéen d´Océanologie (MIO) de Francia, y el ya famoso ROV SuBastian (Vehículo Operado Remotamente), propiedad del Schmidt Ocean Institute. En este sentido, se puede decir que es la primera vez que el ojo humano podrá ver en vivo y en directo las profundidades de los sistemas de cañones que nos disponemos a estudiar”, explica Bozzano. Transmisión vía streaming Algunas …
Valeria Guinder, investigadora independiente del CONICET en el Instituto Argentino de Oceanografía (IADO, CONICET-UNS), y la becaria doctoral Azul Gilabert, integran el equipo científico de esta expedición única a bordo del buque de investigación Falkor (too), del Schmidt Ocean Institute, SOI (EE.UU.). La investigadora del IADO junto a las investigadoras directoras de la campaña (de izq a dcha) Silvia Romero, Graziella Bozzano y Ornella Silvestri. Valeria Guinder y Azul Gilabert, en el laboratorio húmedo del Falkor too. Con Javier Chazarreta y Melina Scian del grupo de zooplancton, con el ROV Alberto Piola, Valeria Guinder, Martín Saraceno y Martín Rivarossa, junto a la red de fitoplancton Con equipo de oceanografía física, Martín Saraceno, Sebastián Cornejo Guzman y Melina Martínez, junto al lander Guinder junto a Ricardo Silva y Martín Rivarossa, del grupo de fitoplancton, con la FlowCam La misión tiene como objetivo estudiar en detalle el área del talud continental asociada a la presencia de los cañones submarinos Bahía Blanca y Almirante Brown, formaciones geológicas del fondo marino ubicadas a más de 500 km de la costa, a la altura de Viedma y Rawson, respectivamente, reconocidas por su alta productividad biológica y su rol clave en la dinámica del Atlántico Sur. La expedición permitirá comprender cómo la Corriente de Malvinas, que transporta aguas frías y ricas en nutrientes desde la Corriente Circumpolar Antártica, corre por el borde del talud continental argentino e interactúa con la topografía de los cañones, fertilizando el margen externo de nuestro mar. “Es una gran oportunidad para conocer más acerca de cómo se relacionan los factores hidrológicos y geomorfológicos con la fertilización natural del fitoplancton en estas zonas, responsable de la altísima productividad y biodiversidad de estas aguas a cientos de kilómetros de nuestra línea de costa”, explicó Guinder. La campaña combina un abordaje interdisciplinario y el uso de tecnologías de vanguardia. Entre las tareas previstas se encuentra el despliegue de más de 40 boyas derivantes con sensores y GPS que permitirán seguir en tiempo real los desplazamientos de las corrientes marinas de superficie, además del fondeo de una boya fija de gran tamaño equipada con instrumentos meteorológicos y oceanográficos, que medirá variables como radiación solar, temperatura y humedad del aire, como así también temperatura, conductividad y movimientos verticales y horizontales de masas de agua en toda la profundidad. También se utilizarán equipos innovadores como un glider —similar a un pequeño submarino autónomo— que recopilará, durante 20 días, datos continuos de clorofila, temperatura, salinidad y oxígeno disuelto en los cañones del sistema Bahía Blanca. Además, se realizarán bajadas al fondo marino con el ROV SuBastian (vehículo operado remotamente desde el barco) que llevará a cabo cinco inmersiones de hasta 1.000 metros de profundidad para obtener imágenes y muestras de sedimentos, con transmisiones en vivo que podrán seguirse por YouTube. Asimismo, se realizará un relevamiento topográfico del fondo marino mediante ecosondas de tecnología acústica, con el fin de obtener una batimetría de alta resolución. La expedición, que se extenderá por un mes, está dirigida por la oceanógrafa Silvia Romero (Servicio de Hidrografía Naval, UNDEF, UBA, IFAECI) y reúne a 25 especialistas en biología, química, física y geología marina de diferentes institutos del CONICET, del Servicio de Hidrografía Naval, del INIDEP, y de universidades nacionales. En representación del IADO, junto a Guinder embarca la becaria doctoral Azul Gilabert, quien participa en el trabajo de campo y la recolección de datos. Laura Ruiz Etcheverry (CIMA, CONICET-UBA, IFAECI), Graziella Bozzano (SHN y CONICET) y Ornella Silvestri (UBA, SHN y CONICET) son las codirectoras de la campaña. Esta expedición científica se hace también en colaboración con laboratorios internacionales, por ejemplo, el glider se usará gracias a la cooperación con el MIO de Francia. “Como responsable del grupo de Plancton Microbiano del IADO, mi trabajo a bordo está enfocado en el muestreo de las microalgas –fitoplancton- y las variables físicas y bioóptcias asociadas, en combinación con el sensoramiento remoto del color del mar.” describió Guinder. Junto a su becario doctoral del CONICET, Martín Rivarossa y su colega del INIDEP, Ricardo Silva, el equipo de Plancton Microbiano a bordo del Falkor (too) colectará muestras de agua con las botellas Niskin a distintas profundidades y muestras de red de fitoplancton para concentrar los microorganismos. Luego continuará el trabajo de laboratorio tanto a bordo como en el IADO y en otros institutos del país, Alemania, Brasil y China, gracias a colaboraciones científicas y académicas que mantiene la científica del IADO. Guinder destacó que se trata de una experiencia inédita por su carácter interdisciplinario, y valoró que la sociedad pueda acceder a imágenes y resultados de este tipo de investigaciones: “Para nosotros es fascinante poder contarle a la gente lo que ocurre en el océano, mostrar que detrás del azul uniforme del mar existe un mosaico de ecosistemas con enorme riqueza y que necesitamos conocer y proteger”, concluyó. La primera transmisión pública está prevista para mediados de octubre y podrá seguirse en vivo, ofreciendo a la comunidad la posibilidad de observar por primera vez la biodiversidad que albergan los cañones submarinos argentinos del Atlántico Sur.