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CONICET Bahía Blanca

Estudio liderado por científico del CONICET concluye que la explicación clásica de la depresión por consanguinidad es insuficiente

El trabajo, realizado junto a investigadores del CNRS (Francia) y publicado en la revista Evolution Letters, aporta la primera evidencia experimental de que la menor capacidad para sobrevivir y reproducirse que presentan los descendientes de individuos emparentados no sería atribuible únicamente a razones genéticas. Los resultados abren una nueva perspectiva sobre el posible papel de mecanismos epigenéticos en la evolución y la conservación de las especies. Un trabajo liderado por un científico del CONICET concluyó que la explicación clásica de la depresión por consanguinidad es insuficiente. Foto: gentileza investigador. La pregunta acerca de por qué la descendencia de individuos emparentados suele presentar menor capacidad para sobrevivir o reproducirse demanda la atención de los biólogos desde hace más de un siglo. La explicación clásica sostiene que la consanguinidad aumenta la probabilidad de que estos individuos hereden dos copias recesivas o defectuosas del mismo gen, una de cada progenitor. Dado que los parientes tienen en común buena parte de su información genética, también tienen más probabilidades de compartir mutaciones perjudiciales en los mismos genes. Cuando ambas coinciden en la descendencia, sus efectos negativos se manifiestan. Sin embargo, esta explicación depende de un supuesto fundamental: que esos efectos negativos sólo pueden aparecer porque dentro de las distintas especies existen variaciones genéticas entre los individuos, es decir, porque algunos portan en sus ADN variantes perjudiciales -transmisibles a la descendencia-  que otros no comparten. Si esas variaciones desaparecieran y todos los individuos de una especie compartieran prácticamente el mismo genotipo, la depresión por consanguinidad debería desaparecer. No obstante, esa predicción nunca había sido puesta a prueba de manera directa. Ahora, un estudio liderado por Nicolás Bonel, investigador del CONICET en el Centro de Recursos Naturales Renovables de la Zona Semiárida (CERZOS, CONICET-UNS), y Patrice David, del Centre d’Écologie Fonctionnelle et Évolutive (CEFE-CNRS, Francia), muestra que esa explicación es insuficiente para describir todos los procesos involucrados. El trabajo fue publicado en la revista Evolution Letters. “Durante más de un siglo asumimos que la depresión por consanguinidad era exclusivamente una consecuencia de mutaciones deletéreas que quedaban expuestas al aumentar la homocigosis (la posesión de dos copias idénticas de un mismo gen). Nuestro estudio permitió poner esa explicación a prueba de manera directa. Buscamos responder una pregunta fundamental: ¿qué ocurriría con la depresión por consanguinidad si se eliminara casi por completo la variación genética entre los individuos sin modificar el grado de parentesco entre ellos? Responderla exigió un diseño experimental capaz de desacoplar, por primera vez, el parentesco genealógico de la variación genética. Los resultados muestran que los efectos negativos de la consanguinidad persisten aun cuando ya no existe variación genética que pueda explicar las diferencias observadas. Eso nos obliga a considerar que existen otros mecanismos involucrados en este fenómeno”, explica Nicolás Bonel. El equipo de investigación trabajó con Physa acuta, un caracol hermafrodita de agua dulce ampliamente utilizado como organismo modelo en estudios de consanguinidad. Diferentes individuos fueron sometidos a autofecundación forzada durante 28 generaciones hasta reducir su variación genética a niveles casi nulos, obteniendo así líneas experimentales genéticamente uniformes. Luego cruzaron esas líneas y, con la descendencia genéticamente uniforme resultante, generaron tres tipos de cruzamientos: autofecundación, fecundación entre hermanos y fecundación entre primos. Si la explicación clásica fuese suficiente, los tres grupos —con prácticamente el mismo genotipo— deberían haber tenido igual posibilidad de sobrevivencia y reproducción. Sin embargo, ocurrió lo contrario: la descendencia autofecundada mostró menor supervivencia juvenil, menor tamaño corporal y menor éxito reproductivo que la nacida de cruces entre hermanos, y esta última tuvo un menor desempeño que la de cruces entre primos Para descartar que esas diferencias se debieran a nuevas mutaciones surgidas durante el experimento, el equipo utilizó modelos de simulación basados en las tasas de mutación conocidas para la especie, e incluso multiplicándolas por diez, un escenario biológicamente muy improbable. El modelo no logró reproducir la magnitud del efecto observado. La explicación genética clásica seguía siendo insuficiente. Para los investigadores, la explicación más consistente es la participación de mecanismos compatibles con procesos epigenéticos. Es decir, que las epimutaciones —variantes heredables que surgen y revierten con frecuencia mucho mayor que las variaciones genéticas— también contribuyen a la depresión por consanguinidad. “El ADN contiene la información genética, pero la epigenética funciona como un conjunto de instrucciones que regulan cómo se utiliza esa información. Son marcas químicas que pueden activar o silenciar genes sin modificar la secuencia del ADN y, en algunos casos, transmitirse de padres a hijos. Nuestra hipótesis es que cuando los gametos provienen de individuos estrechamente emparentados, es más probable que compartan ciertas marcas epigenéticas desfavorables, lo que podría afectar el desarrollo y el desempeño de la descendencia aun cuando la secuencia del ADN sea la misma”, explica Bonel. Desarrollar un experimento de estas características demandó más de una década de trabajo continuo. “Mantener líneas experimentales durante más de veintiocho generaciones requirió un seguimiento constante y una infraestructura que pudiera sostenerse en el tiempo. Hay preguntas científicas que no admiten atajos: necesitan tiempo, continuidad, planificación y equipos que permitan sostener investigaciones de largo plazo”, destaca el investigador. Implicancias para la biología evolutiva y la conservación de las especies De acuerdo con el investigador, comprender por qué la consanguinidad reduce la capacidad de supervivencia de una población es un tema central para la biología evolutiva, con implicancias directas para la conservación de especies amenazadas. Muchas poblaciones pequeñas y aisladas se reproducen entre individuos emparentados debido a la escasez de ejemplares. Hasta ahora, los modelos utilizados para evaluar ese riesgo consideraban principalmente la acumulación de mutaciones perjudiciales. Los nuevos resultados sugieren que también podrían intervenir mecanismos epigenéticos, un aspecto que podría incorporarse en futuras investigaciones y estrategias de conservación. Para finalizar, Bonel destaca que el hallazgo podría aportar nuevas herramientas para programas de cría selectiva y mejoramiento genético, donde la reproducción entre individuos emparentados es una práctica frecuente para fijar determinadas características y preservar líneas genéticas. La investigación fue desarrollada en el marco de una colaboración entre instituciones argentinas y francesas: el CERZOS (CONICET-Universidad Nacional del Sur); el Centre d’Écologie Fonctionnelle et Évolutive (CEFE-CNRS, Montpellier), donde se llevaron adelante los experimentos …

EMAC-Oil: un desarrollo del IADO fue seleccionado para integrar el Programa ÉLITROS 2026

La plataforma modular desarrollada por investigadores del Instituto Argentino de Oceanografía (IADO-CONICET-UNS), en colaboración con la UTN Facultad Regional Bahía Blanca y la Universidad Nacional del Sur, busca fortalecer el monitoreo ambiental de hidrocarburos mediante herramientas de medición en tiempo real, monitoreo remoto y muestreo pasivo. EMAC-Oil, un desarrollo del IADO-CONICET-UNS junto a la UTN FRBB y la UNS para el monitoreo ambiental de hidrocarburos. Taller presencial ÉLITROS sobre desarrollo del comportamiento emprendedor El desarrollo científico-tecnológico surgido del IADO fue seleccionado para formar parte de la edición 2026 de ÉLITROS, el Programa Nacional de Fortalecimiento de Emprendimientos Tecnológicos, una iniciativa destinada a acompañar proyectos de base científica y tecnológica y potenciar su transferencia al sector productivo. Se trata de EMAC-Oil, una plataforma modular para el monitoreo ambiental de hidrocarburos que integra distintas herramientas y estrategias de medición para obtener información de manera continua y contribuir a una gestión más eficiente de los impactos asociados a estas actividades. El desarrollo articula capacidades de distintos grupos del Instituto, incluyendo al Laboratorio de Contaminantes Orgánicos Persistentes, dirigido por el doctor Andrés Arias, y al Laboratorio de Instrumental Marino y la Red EMAC, dirigidos por el doctor Alejandro Vitale, vicedirector del IADO, en conjunto con grupos de otras instituciones, como la UTN Facultad Regional Bahía Blanca y la Universidad Nacional del Sur. “Uno de nuestros principales desafíos es transformar el conocimiento y las capacidades desarrolladas en el ámbito científico en herramientas que puedan responder a necesidades concretas”, expresa Lautaro Girones, investigador del IADO y parte del equipo responsable del desarrollo. La participación en ÉLITROS representa una nueva instancia para avanzar en ese proceso y evaluar el potencial de aplicación de la tecnología en distintos ámbitos productivos como el portuario, industrial y Oil & Gas. Como parte del programa, Girones participó del primer taller presencial sobre desarrollo del comportamiento emprendedor, dando inicio a un proceso de formación, validación y acompañamiento destinado a fortalecer diferentes aspectos del proyecto. Durante las distintas instancias del programa, los equipos seleccionados reciben herramientas para trabajar sobre la propuesta de valor, el modelo de negocio, la estrategia comercial y el potencial de transferencia tecnológica de sus desarrollos. Además, ÉLITROS contempla capacitación y asesoramiento en áreas vinculadas con propiedad intelectual, financiamiento y marcos regulatorios, así como instancias de vinculación con actores del sector público y privado. “Para nosotros y para EMAC-Oil, este acompañamiento constituye una oportunidad para profundizar la validación de la tecnología y avanzar en la identificación de oportunidades concretas de aplicación y transferencia”, remarca Girones.

Semana del Cerebro 2026: dos jornadas para descubrir, entender y cuidar nuestro cerebro

El sábado 29 y domingo 30 de agosto, Casa Coleman será escenario de una nueva edición de la Semana del Cerebro. Con entrada libre y gratuita, la propuesta reunirá a investigadores y especialistas del CONICET y la Universidad Nacional del Sur para acercar las neurociencias a la comunidad y compartir conocimientos sobre el funcionamiento, el desarrollo y el cuidado del cerebro. ¿Qué sucede en nuestro cerebro cuando aprendemos? ¿Cómo se comunican las neuronas? ¿Cómo se construyen los recuerdos? ¿Qué ocurre cuando escuchamos música? ¿Qué particularidades tiene el cerebro durante la adolescencia? ¿Qué podemos hacer para cuidarlo? Estas son algunas de las preguntas que atravesarán la Semana del Cerebro 2026, una propuesta que, por tercer año consecutivo, invita a la comunidad de Bahía Blanca y la región a conocer más sobre uno de los órganos más complejos del cuerpo humano, a partir del trabajo de investigadores y especialistas que desarrollan sus investigaciones en nuestra ciudad. La actividad tendrá lugar en Casa Coleman (Avenida Alem 41) y será con entrada libre y gratuita. La Semana del Cerebro forma parte de la Brain Awareness Week, una campaña global promovida internacionalmente por la Dana Foundation y la International Brain Research Organization (IBRO) para generar conciencia sobre el cerebro e impulsar la difusión de avances en neurociencias. Cada año, instituciones científicas, universidades, investigadores y organizaciones de distintos países desarrollan actividades destinadas a conectar la investigación con la sociedad. En Bahía Blanca, la propuesta se realiza por tercer año consecutivo gracias al éxito y a la gran convocatoria de las ediciones anteriores. Con el paso de los años el evento ha ido creciendo y consolidándose como una cita necesaria en la agenda científica y cultural de la ciudad. Para Sofía Vallés, investigadora del CONICET, directora del Laboratorio de Nutrición y Neurodesarrollo del Instituto de Investigaciones Bioquímicas de Bahía Blanca (INIBIBB, CONICET – UNS) e impulsora de la iniciativa en la ciudad, la propuesta representa una oportunidad clave para acortar la distancia entre el laboratorio y la vida cotidiana: “No solo queremos que todas las personas puedan conocer cómo funciona nuestro cerebro, sino también que se hagan preguntas y descubran que muchos de los procesos que estudiamos en ciencia están directamente relacionados con situaciones diarias. Aprender, recordar, escuchar música, tomar decisiones o relacionarnos con otras personas: todo eso involucra a nuestro cerebro. La Semana del Cerebro es, ante todo, un lugar de encuentro entre la comunidad científica y la sociedad donde se genera el diálogo, el intercambio, el espacio para formular preguntas y la posibilidad de encontrarnos a través del conocimiento.” La investigadora destaca, además, que una de las metas de la iniciativa es mostrar la conexión de la investigación neurociencias con el día a día. “Buscamos que las personas descubran que la neurociencia no es algo abstracto o ajeno a sus vidas. Todo lo que investigamos en el laboratorio —cómo aprendemos, por qué recordamos, cómo percibimos el entorno o cómo tomamos decisiones— sucede constantemente en nuestro día a día. Queremos que la comunidad encuentre esa relación directa entre los procesos biológicos del cerebro y sus propias vivencias cotidianas”, sostiene. El crecimiento de la Semana del Cerebro también se refleja en las propuestas y nuevos proyectos que surgieron a partir del intercambio y diálogo directo con quienes participaron de las ediciones anteriores.  “Para nosotros es muy gratificante que la propuesta pueda sostenerse, crecer y convertirse en un espacio donde investigadores y público general puedan encontrarse y conversar sobre ciencia. Luego de escuchar las charlas y participar en los talleres, la misma comunidad nos planteó la necesidad de contar con material didáctico para el aula: recursos sencillos y accesibles, pero con rigor científico, que lograran plasmar lo vivido en los encuentros”, cuenta Vallés. Un ejemplo de este proceso son los tres libros de neurociencia destinados al público infanto-juvenil, que surgieron a partir de pedidos realizados por docentes y asistentes durante las ediciones anteriores. La intención fue generar materiales accesibles y didácticos, pero sin perder el rigor científico. El primero está dirigido al público infantil y aborda la relación entre nutrición y neurodesarrollo, con el objetivo de mostrar la importancia de la alimentación para la salud cerebral. El segundo, pensado para adolescentes, a través de una narrativa interactiva, aborda conceptos vinculados con la percepción, la neuroplasticidad y el funcionamiento cerebral, en particular durante una etapa marcada por importantes cambios biológicos. El tercero propone un recorrido por el universo microscópico del sistema nervioso y explica, de manera accesible, cómo las neuronas se comunican mediante señales eléctricas y químicas y cómo estas redes cambian a partir de los aprendizajes, las memorias y las emociones. Para Vallés, el crecimiento de la propuesta también fue posible gracias al acompañamiento de la comunidad. “Con cada edición fuimos viendo que Bahía Blanca y todas las localidades de la región muestran un interés enorme por este tipo de propuestas. Todos los que hemos participado de esta iniciativa estamos profundamente agradecidos con la comunidad por su acompañamiento, su calidez y la gran valoración que le dan al conocimiento científico. Como organizadores, cada encuentro nos enseñó a escuchar mejor lo que la gente busca, a adaptar nuestras formas de comunicar y a reconfirmar el valor de abrir las puertas del laboratorio para compartir el trabajo científico en un diálogo directo y cercano con la sociedad”, expresa.   Una invitación a conocer el cerebro desde diferentes perspectivas La apertura de la Semana del Cerebro 2026 será el sábado 29 de agosto a las 17 h, con la entrega de un reconocimiento por parte del Honorable Concejo Deliberante, el discurso inaugural y la presentación de libros de neurociencia infanto-juveniles. A las 17:45 h dará inicio el cronograma de actividades con Neuroarte, una experiencia innovadora junto a estudiantes de nivel secundario que demuestra cómo las neurociencias atraviesan e interconectan todas las materias del diseño curricular, desde la biología y la historia hasta la literatura y la expresión artística. A través de este proyecto, los alumnos no solo asimilan los conceptos científicos compartidos en las charlas previas, sino que logran materializar …

Bahía Blanca será sede de BahIA SUMMIT 2026, elprimer congreso sobre inteligencia artificial aplicada a la producción

El encuentro se realizará el 25 y 26 de agosto en el Aula Magna de la Universidad Nacional del Sur, con participación gratuita, y pondrá el foco en cómo la IA puede transformar efectivamente la producción, la industria, los negocios y la investigación. Los próximos 25 y 26 de agosto, Bahía Blanca será sede de BahIA SUMMIT 2026, presentado como el primer congreso dedicado específicamente a la inteligencia artificial aplicada a la producción. La iniciativa busca trascender el debate tecnológico para poner el foco en una pregunta concreta: ¿cómo puede la IA transformar efectivamente la producción, la industria, los negocios y la investigación? El encuentro reunirá en el Aula Magna de la Universidad Nacional del Sur a referentes nacionales de la inteligencia artificial, representantes del sector productivo, empresas tecnológicas, investigadores, emprendedores y organismos públicos. La propuesta apunta a generar un espacio de intercambio, actualización y vinculación, con experiencias concretas y aplicaciones reales de la IA en distintos sectores. La agenda abarcará la aplicación de la inteligencia artificial en la industria, la salud, el agro y la industria agroalimentaria, las PyMEs y el sector público, además de la educación, la investigación y la transferencia tecnológica, la infraestructura y la energía necesarias para su desarrollo, y el impacto de la tecnología en el trabajo. El Summit propone además una discusión estratégica para la ciudad: qué lugar puede ocupar Bahía Blanca en el mapa nacional de la inteligencia artificial. La ciudad reúne universidades y centros de investigación, empresas tecnológicas, un entramado industrial diversificado y organismos públicos —con el Polo Tecnológico Bahía Blanca articulando empresas e instituciones—, y el objetivo es consolidarla como nodo de IA aplicada a la producción, conectando esas capacidades científicas y tecnológicas con las necesidades concretas de empresas y organizaciones. Las dos jornadas combinan especialistas nacionales y locales, empresas, investigadores e instituciones. La primera, “Desafíos & oportunidades”, se abrirá con el intendente de Bahía Blanca, Federico Susbielles, y el rector de la UNS, Daniel Vega. La segunda, “Academia & industria”, estará dedicada a la vinculación entre investigación y sector productivo. El encuentro cerrará con la Declaración de Bahía Blanca como Nodo IA del Sur, con compromisos proyectados para el período 2026–2030: la iniciativa pretende que el Summit no sea solamente un evento de dos días, sino el punto de partida de una agenda de largo plazo para el desarrollo de la inteligencia artificial en la región.

La Semana de la Ciencia y la Tecnología 2026 ya tiene fecha

Del 5 al 16 de octubre, el CONICET Bahía Blanca volverá a abrir las puertas de sus institutos para recibir a estudiantes, docentes y público general en una nueva edición de la Semana de la Ciencia y la Tecnología, una propuesta que invita a conocer de cerca cómo se hace ciencia en nuestra ciudad. Durante dos semanas, quienes participen podrán recorrer laboratorios, asistir a charlas con especialistas, realizar experimentos, participar de talleres interactivos y dialogar con investigadoras e investigadores que desarrollan su trabajo en los institutos del Centro Científico Tecnológico CONICET Bahía Blanca. La iniciativa tiene como objetivo acercar la ciencia y la tecnología a la comunidad, promover el intercambio entre el sistema científico y la sociedad y despertar el interés por la investigación en estudiantes de todos los niveles educativos. Las actividades se desarrollarán en el Predio del CONICET Bahía Blanca y en los complejos de Palihue y Alem de la Universidad Nacional del Sur. Además, algunas propuestas contemplarán la posibilidad de coordinar visitas de investigadoras e investigadores a escuelas e instituciones educativas. Como en cada edición, el programa incluirá actividades destinadas a los niveles inicial, primario, secundario, terciario y universitario, junto con propuestas abiertas al público general, abarcando diversas áreas del conocimiento, desde las ciencias exactas y naturales hasta las ciencias sociales, las ingenierías y la tecnología. Las inscripciones abrirán durante la primera semana de septiembre. En ese momento estará disponible el programa completo de actividades, que podrá consultarse a través del sitio web de la Semana de la Ciencia y la Tecnología. Allí será posible buscar las propuestas por instituto, temática o público destinatario y contactar directamente a la persona responsable de cada actividad para coordinar la inscripción. La Semana de la Ciencia y la Tecnología constituye uno de los principales espacios de vinculación entre el CONICET Bahía Blanca y la comunidad. Año tras año reúne a miles de estudiantes, docentes y visitantes interesados en conocer el trabajo que realizan los equipos científicos de la región y el impacto que la investigación tiene en la vida cotidiana.

Comunicado Red de Directoras y Directores de CCTs CONICET

Comunicado Red de Directoras y Directores de CCTs CONICET

Desde el segundo semestre de 2023, los directores y directoras de los Centros Científicos Tecnológicos (CCTs) comenzamos a trabajar juntos para fortalecer nuestras iniciativas y responder mejor a las necesidades de cada región, celebrando la diversidad que enriquece a CONICET. En septiembre de 2024, tuvimos nuestro primer encuentro federal en Rosario, y desde entonces, hemos mantenido un diálogo constante con la Presidencia y el Directorio de CONICET, compartiendo nuestras experiencias, perspectivas e incertidumbres. Los días 11 y 12 de mayo de 2026 se realizó la 4° reunión presencial en el CCT La Plata para revisar el funcionamiento de la red y elaborar nuevas perspectivas de trabajo de acuerdo con la coyuntura actual. Entre los puntos se debatieron temas como RRHH, vinculación tecnológica, proyectos y comunicación institucional. La reunión se inició con un encuentro con las autoridades de las Unidades Ejecutoras que integran el CCT La Plata en el que se detallaron las acciones de la red y las necesidades del conjunto de institutos. El día 13 de mayo, asistimos a la reunión con Presidencia, Directorio y las Gerencias donde se expusieron diversos temas de trabajo. Se hizo énfasis en la situación límite que experimentan los agentes del sistema científico, en especial los/as becarios/as, a partir de la precariedad en la prestación de servicios de salud de Unión Personal. Asimismo, se plantearon como ejes imprescindibles de diálogo la proyección de las altas pendientes, la falta de partidas presupuestarias para el funcionamiento de los CCTs y las Unidades Ejecutoras, y los recortes en el financiamiento del sistema científico, como se desprende de la decisión administrativa 20/2026 publicada en el Boletín Oficial el lunes 11 de mayo de 2026. Se plantearon trabajos a realizar en las comisiones tripartitas a lo largo del año. Este encuentro reafirma el compromiso de la Red de Directoras y Directores de CCTs con el sostenimiento del sistema científico nacional y con la defensa del trabajo que cada Centro desarrolla en su territorio. Estamos convencidos de que el diálogo federal y constructivo con las autoridades del organismo, son claves para defender la continuidad de las capacidades científicas y tecnológicas en este contexto y contribuir al futuro de CONICET. Red de Directores y Directoras de CCT.

Eugenia Sacerdote de Lustig: una vida de pasión por el conocimiento

Eugenia Sacerdote de Lustig: una vida de pasión por el conocimiento 

Pionera en aplicar la técnica de cultivos celulares en la región e impulsora de la vacuna contra la poliomielitis, su legado de resiliencia y excelencia científica es un faro de inspiración para las niñas y mujeres que eligen el camino de la ciencia. Eugenia Sacerdote de Lustig es una de las figuras más destacadas de la historia de la ciencia en Argentina. Izq: Sacerdote de Lustig trabajando en cultivo de tejidos en el Instituto de Oncología “Angel H. Roffo” (1953). Der: en la Reunión Anual de la Sociedad Argentina de Investigaciones Clínicas junto a Federico Leloir (1973). Sacerdote de Lustig leyendo en su hogar (1998). Der: retrato fotográfico (1998). Créditos de ambas fotos: Marcelo Aballay. Retrato de la Doctora Eugenia Sacerdote de Lustig. Eugenia Sacerdote de Lustig en el auditorio del Instituto de Oncología Roffo (2010). “La vida de la Dra. Lustig es la historia de una pasión”, le dijeron en 1991 cuando le otorgaron a Eugenia Sacerdote de Lustig el Premio Hipócrates, la máxima distinción del campo de la Medicina en Argentina. La llama de esa pasión había empezado en 1931, cuando a los 21 años logró ser una de las cuatro mujeres que lograron entrar a la Facultad de Medicina de Turín, Italia, de un total de quinientos ingresantes. Aquel desafío inicial marcaría el inicio de una trayectoria ejemplar para las generaciones futuras: Sacerdote de Lustig forjó una carrera en la que abrió caminos en campos prominentes como los estudios contra el cáncer, la vacuna contra el virus de la poliomielitis  y los cultivos celulares, sobreponiéndose a la indiferencia y la discriminación de género, hasta llegar, en 1961, a ser una de las primeras científicas mujeres que ingresaron a la carrera del CONICET y una de las más destacadas de la historia. Una vida dedicada a la ciencia Sacerdote de Lustig había dado sus primeros pasos en el mundo científico en 1936, cuando de Turín se mudó a Bruselas para trabajar como investigadora invitada en un instituto de neurobiología. Un año después, se casó, tuvo una hija y se trasladó a Roma, hasta que sobrevino la Segunda Guerra Mundial y, por su condición de judía, fue proscripta del hospital donde trabajaba como médica y debió escapar de Italia. El destino fue Sudamérica. Su primer trabajo en la Argentina fue ad-honorem en la Cátedra de Histología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires. En ese espacio, creó una Sección de Cultivo de Tejidos, la nueva técnica que ella había conocido y aprendido de Herta Mayer en Italia, y que ella introdujo en Argentina. Durante sus años en la Facultad de Medicina de la UBA con personalidades científicas notables como Eduardo de Robertis y Bernardo Houssay, Premio Nobel de Medicina en 1947. Poco después, en 1948, fue convocada por el Dr. Braccheto Brian, Director en ese momento del “Instituto de Medicina Experimental para el Estudio y el Tratamiento del Cáncer” (hoy Instituto de Oncología Angel H. Roffo) para desarrollar el cultivo de células cancerosas. En 1953, cuando el Profesor Dr. Abel Canónico fue elegido director del Instituto, Sacerdote de Lustig se incorporó al Departamento de Oncología Experimental y montó la Sección de Cultivo de Tejidos. El interés por la temática de investigación en cáncer y por la técnica de cultivos celulares fue cobrando tal notoriedad que se creó el Departamento de Investigaciones, el cual ella dirigió desde 1966 hasta su jubilación en 1986. A la par de su actividad en lo que es hoy el Instituto Roffo, en 1951 fue invitada a desarrollar la técnica de cultivo de tejidos aplicada al diagnóstico viral en el recientemente creado Departamento de Virus en el Instituto Nacional de Microbiología Malbrán, área que dirigió durante la epidemia de poliomielitis. Ya consolidada en el ámbito científico, se le presentó un desafío profesional que la llevaría a salvar miles de vidas. En 1956, Sacerdote de Lustig fue becada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para viajar a centros de investigación de Estados Unidos y Canadá que estaban desarrollando y probando vacunas contra la poliomielitis, una epidemia que estaba causando estragos en la población mundial y para la cual no había tratamiento alguno. A su regreso, fue la primera persona en probar la vacuna Salk en ella y en sus hijos. Los primeros niños que recibieron la vacuna Salk en Argentina lo hicieron de la mano de Sacerdote de Lustig. En 1961 comenzó su carrera de investigadora científica en el recientemente creado Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), del que se retiró alcanzando categoría de Investigadora Superior (la máxima posible), para años después ser distinguida como Emérita. Eugenia Sacerdote de Lustig falleció el 27 de noviembre de 2011. Tenía 101 años. Sus colegas, entre quienes estaba Luis Federico Leloir, Premio Nobel de Química, la caracterizaban como una mujer que se enfrentaba a los obstáculos con pasión y energía. Al final de su vida estaba ciega, pero aun así, hasta el último día, trabajó junto a un equipo científico en el estudio de los mecanismos de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer. Hoy, su historia de perseverancia y sus destacados aportes en el campo de la ciencia no son solo un recuerdo, sino un ejemplo de inspiración para las nuevas generaciones de mujeres que eligen el camino de la ciencia. A lo largo de su carrera, Sacerdote de Lustig realizó alrededor de 180 publicaciones en revistas nacionales e internacionales en incontables participaciones en reuniones científicas, en el campo de la biología del desarrollo, la virología y la oncología. Su excelencia científica fue reconocida con numerosas distinciones, entre las que destacan el Premio KONEX (1983), el galardón Alicia Moreau de Justo (1988) y el prestigioso Premio Hipócrates (1991). A lo largo de su carrera, fue nombrada Mujer del Año en 1967, Investigadora Emérita del CONICET en 1995 y Ciudadana Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires en 1996. Su impacto trascendió fronteras, recibiendo la condecoración de Cavaliere por la República Italiana y la Medalla de Oro a la Cultura de la Embajada de Italia. …

RV Falkor (too): exploran los ecosistemas más extremos y menos conocidos del fondo del Mar Argentino

Científicos del CONICET realizan una nueva expedición a bordo del buque del Schmidt Ocean Institute, en la que se busca estudiar las comunidades de organismos que se alimentan de la energía química proveniente de las filtraciones de metano emanadas del subsuelo marítimo. El ROV SuBastian será sumergido al menos en quince ocasiones a lo largo de la expedición Créditos: Schmidt Ocean Institute. El buque Falkor (too) en navegación. Créditos: Schmidt Ocean Institute. Maria Bravo, jefa científica e investigadora principal de la campaña. Der: Melisa Fernández Severini, una de las co-investigadoras principales de la campaña. A bordo del Falkor (too), científicos del CONICET, la UBA y colegas del exterior buscarán estudiar las comunidades quimiosintéticas. Un grupo de científicos del CONICET, junto a colegas de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA y del exterior, realiza una nueva campaña en el Mar Argentino, a bordo del buque RV Falkor (too), perteneciente al Schmidt Ocean Institute (SOI), con el objetivo de estudiar los ecosistemas más extremos y menos explorados del fondo marítimo. Se trata de las comunidades quimiosintéticas: organismos que sobreviven en las profundidades oceánicas -donde no llega la luz solar y la fotosíntesis es inviable- a través del consumo de la energía química proveniente de las filtraciones de gas metano (cold seeps) emanadas desde áreas del fondo marítimo. El proyecto fue seleccionado junto con otros siete, entre numerosas propuestas nacionales e internacionales, y tras la evaluación de jurados internacionales y miembros del SOI. Dentro de las ocho expediciones elegidas para explorar el océano Atlántico Sudoccidental, tres son dirigidas por científicos argentinos. Al igual que ya sucedió con las campañas “Ecos de dos Cañones“y “Oasis Submarinos del Cañón de Mar del Plata: Talud Continental IV”, durante la expedición, que se prolongará del 14 de diciembre de 2025 al 10 enero de 2026, se realizarán transmisiones en vivo por streaming. Para seguir las transmisiones haga clic en el enlace. La jefa científica e investigadora principal de la campaña “Vida en los extremos”, María Emilia Bravo,  es investigadora del CONICET en el Instituto de Geociencias Básicas, Aplicadas y Ambientales de Buenos Aires (IGeBA, CONICET-UBA), mientras una de las co-investigadoras principales es Melisa Fernández Severini, investigadora del CONICET en el Instituto Argentino de Oceanografía (IADO, CONICET–UNS). Estudio de los ecosistemas quimiosintéticos Aunque las filtraciones de gas metano crean ambientes extremos y nocivos para la mayoría de las formas de vida, las comunidades quimiosintéticas hallan su sustento en ellas. Compuestas principalmente por bacterias, arqueas y la fauna bentónica asociada, estos organismos se sitúan en la base de la cadena alimentaria al actuar como productores primarios capaces de nutrirse de compuestos inorgánicos. Se estima que estos diversos organismos pueden consumir y atrapar hasta el 80% del gas antes de que escape hacia el océano y la atmósfera. Estos organismos viven de forma libre en el fondo o como simbiontes de animales, a los que transfieren la energía química que sintetizan a partir de los gases del fondo marino. La fauna bentónica que prospera en estas filtraciones suele estar integrada por gusanos tubícolas, almejas, mejillones y microorganismos y bacterias altamente especializados. En campañas anteriores, realizadas a bordo del buque ARA “Austral” del CONICET en 2018, 2019 y 2022, Bravo junto con otros integrantes del equipo que participan de la actual expedición hallaron los primeros ecosistemas quimiosintéticos en el talud del Mar Argentino. Ahora la idea es explorarlos mediante la tecnología del ROV SuBastian, un vehículo submarino que se opera de manera remota y puede alcanzar hasta 4.500 metros de profundidad. A través de esta herramienta de última generación se tomarán muestras de agua, sedimentos y organismos. Todas sus inmersiones serán transmitidas en vivo. El trabajo del ROV SuBastian, que será sumergido por lo menos unas quince veces, se complementará con mediciones de CTD (conductividad, temperatura y profundidad), redes de muestreo de zooplancton y sistemas de mapeo acústico e imágenes de alta resolución del fondo marino, de manera de poder caracterizar en detalle estos ecosistemas de aguas profundas. De acuerdo con el equipo científico, uno de los objetivos centrales de la expedición será tratar de comprender el rol transversal del metano en el modelado de las características biológicas, físicas y químicas de estos ecosistemas quimiosintéticos. En este sentido, el estudio se realizará en diferentes áreas del talud continental argentino, de manera de permitir comparar distintos ambientes y analizar la manera en que las condiciones químicas y fisicoquímicas asociadas a las filtraciones de metano influyen en la biodiversidad y en el funcionamiento de los ecosistemas quimiosintéticos. Antecedentes y objetivos En Argentina, los ecosistemas quimiosintéticos fueron hallados primero en la costa, en el estuario de Bahía Blanca, y luego en el mar profundo mediante las campañas realizadas a bordo del ARA Austral,. “En aquellas campañas oceanográficas, estudiamos estas formas de vida a través del uso de un box core, una caja metálica que desciende desde el buque hasta el fondo y trae consigo un corte intacto de la sección superficial del fondo. Mediante esta tecnología, si bien podemos estudiar cuantitativamente la biodiversidad asociada a filtraciones de gases, resulta insuficiente para abarcar la complejidad biológica y ambiental de estos ecosistemas. Por cada campaña obtuvimos como máximo dos muestras dentro de un sitio sin filtraciones de gas y un sitio con filtraciones de gas, para poder comparar la biodiversidad de las comunidades bentónicas de invertebrados, así como, las señales químicas de la alimentación de la fauna en cada uno de ellos. Esa fue la primera aproximación, que nos sirvió para evidenciar que existe fauna quimiosintética asociada a filtraciones de gases en nuestro talud”, afirma Bravo. El SuBastian no sólo permitirá recolectar muestras de agua, sedimentos, rocas y fauna bentónica, sino que permitirá que los científicos vean con sus propios ojos lo que hasta ahora han descripto sólo en base a evidencia indirecta. “Ahora vamos a poder contar con el ROV y el sistema que ofrece para visualizar el ambiente con alta definición, para encontrar parches más pequeños de formas de vida  quimiosintéticas y otras especies que se encuentran asociadas a este tipo de ambientes. Esto nos ayudará a entender, de forma muy …

Cinco proyectos del CONICET Bahía Blanca fueron seleccionados en la cuarta edición de FITBA

Las iniciativas, impulsadas por equipos del Centro Científico Tecnológico Bahía Blanca (CCT), abordan desafíos estratégicos en salud, ambiente, producción y economía circular, y recibirán un financiamiento total de más de $125 millones. “Las propuestas seleccionadas reflejan la diversidad de capacidades del sistema científico local y su articulación con organismos públicos, hospitales, cooperativas y empresas, abordando problemáticas productivas, sanitarias y ambientales de la provincia.”, señaló Silvia London, directora del CONICET Bahía Blanca. La convocatoria FITBA es impulsada por el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires con financiamiento del Consejo Federal de Inversiones (CFI). En esta edición se adjudicaron 98 proyectos de innovación, con una inversión global de $3.000 millones. En este marco, los proyectos del CCT Bahía Blanca accederán a un financiamiento conjunto de más de $125 millones, destinados al desarrollo y la transferencia de soluciones científico-tecnológicas aplicadas. Proyectos seleccionados Uno de los proyectos propone el desarrollo de un sistema SMART de monitoreo ambiental de hidrocarburos en zonas industriales y portuarias bonaerenses. La iniciativa contempla una plataforma modular híbrida, que integra sensores activos y pasivos con inteligencia artificial para la generación de alertas tempranas, permitiendo la detección continua de contaminantes en aire y agua. El proyecto es dirigido por Andrés Arias, investigador del Instituto Argentino de Oceanografía (IADO, CONICET-UNS), y cuenta con el Ministerio de Ambiente de la Provincia de Buenos Aires como organismo adoptante. . Su implementación apunta a fortalecer la gestión ambiental preventiva en áreas como los puertos de Bahía Blanca y Coronel Rosales. Otra de las propuestas seleccionadas se orienta a la innovación en antibióticos pediátricos unidosis para la producción pública provincial. El objetivo es desarrollar formulaciones con menor contenido de sacarosa y presentaciones que mejoren la dosificación y el acceso a tratamientos en hospitales públicos. La iniciativa es dirigida por María Verónica Ramírez Rigo, de la Planta Piloto de Ingeniería Química (PLAPIQUI, CONICET- UNS), y tiene como adoptante al Laboratorio de Especialidades Medicinales Provinciales N.° 3 (LEMP3). En el área de biotecnología aplicada a la producción animal, se seleccionó un proyecto para el desarrollo de un probiótico funcionalizado con nanoanticuerpos para el control de la gripe A en granjas porcinas. La propuesta busca reducir el impacto sanitario de la enfermedad y el uso de antimicrobianos. Está dirigida por Mariana Puntel, investigadora del Instituto de Investigaciones Bioquímicas de Bahía Blanca (INIBIBB, CONICET–UNS), y cuenta con la empresa BIOTER S.A. como adoptante. Otro de los proyectos seleccionados, dirigido por Yamila Victoria Vazquez de PLAPIQUI, se llevará adelante junto con la Cooperativa de Trabajo ReAccionar. La iniciativa aborda el desafío ambiental de los residuos plásticos a partir del escalado del proceso de producción de placas para amoblamientos a partir de material reciclado, ampliando las posibilidades de uso de estos materiales en aplicaciones de mayor valor agregado. Por último, se seleccionó un proyecto orientado a la optimización del proceso de preparación y fraccionamiento de formulaciones estériles parenterales huérfanas destinadas al servicio de neonatología del Hospital Interzonal General de Agudos de Bahía Blanca. Dirigido por Luciano Benedini, investigador del Instituto de Química del Sur (INQUISUR, CONICET-UNS), el proyecto busca mejorar la disponibilidad y el uso seguro de medicamentos adaptados a pacientes neonatales. En el marco de la misma convocatoria, fueron seleccionados también cuatro proyectos de la Universidad Nacional del Sur (UNS), que recibirán un financiamiento conjunto de $100 millones: Herramienta molecular para facilitar la selección de girasol resistente al mildiu o enanismo, orientada al mejoramiento genético vegetal. Valorización sostenible de Solanum glaucophyllum como fuente de vitamina D3 activa, con el objetivo de desarrollar un suplemento dietario para nutrición animal con impacto regional. Panel de indicadores hídricos ambientales para el monitoreo de sistemas fluviales en la Provincia de Buenos Aires, destinado a fortalecer la gestión y el seguimiento de recursos hídricos. Desarrollo de un protocolo para la determinación de biomarcadores diagnósticos y predictivos en cáncer de tiroides, enfocado en aplicaciones para el sistema de salud.

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El IADO será parte de la última campaña del Falkor (too) para estudiar ecosistemas profundos del Mar Argentino

El Instituto Argentino de Oceanografía (IADO, CONICET–UNS) participará de la tercera y última campaña del buque de investigación Falkor too en el Mar Argentino, una expedición internacional sin precedentes, dedicada a estudiar ecosistemas de mar profundo en el Atlántico Sudoccidental. La misión, titulada “Vida en los extremos”, se desarrollará entre el 14 de diciembre de 2025 y el 10 de enero de 2026, desde Buenos Aires hasta Puerto Madryn. ROV SuBastian, vehículo que será operado remotamente desde el buque de investigación RV Falkor (too). Créditos ROV SuBastian Schmidt Ocean Institute. Florencia Rial y Ele Beruschi procesando muestras y realizando calibraciones previas a la expedición “Vida en los extremos”. Melisa Fernández Severini y Ele Beruschi trabajando en el laboratorio y bajo campana de extracción para preparar el material que será utilizado en el análisis de muestras de metales pesados. Parte del equipo del IADO (GIQAT) que participará en la campaña internacional del buque Falkor (too) El equipo del IADO está integrado por Maialen Ardusso, Florencia Rial, Ele Beruschi y Melisa Fernández Severini, integrantes del Grupo de Investigación-Química en Ambientes de Transición (GIQAT). Su labor se sumará al trabajo de especialistas de diversos países en ecología marina, geología, geofísica, química del océano y oceanografía física. La campaña, liderada por Emilia Bravo (IGeBa, CONICET-Exactas UBA) permitirá observar en tiempo real, a través de transmisiones por streaming del Schmidt Ocean Institute, uno de los ambientes menos explorados del planeta: las filtraciones de metano (cold seeps) del Mar Argentino, zonas profundas donde este gas emerge desde el subsuelo marino. Estos sitios alojan comunidades biológicas singulares, basadas en la quimiosíntesis, adaptadas a condiciones ambientales extremas y aún poco estudiadas a nivel global. El objetivo central de la expedición es comprender el rol del metano en la estructura y funcionamiento de estos ecosistemas. Para ello, el equipo de científicos evaluará la biodiversidad asociada a las filtraciones, la dinámica de nutrientes, la presencia de microplásticos, metales pesados y sulfuros, además del comportamiento de las corrientes profundas y la geología de estos ambientes profundos tan extremos. Los resultados aportarán información clave para avanzar en el conocimiento del mar profundo argentino y para futuras acciones de conservación y manejo. Desde el IADO, el grupo GIQAT tendrá un rol central en el análisis químico de estos ambientes. La investigadora Melisa Fernández Severini y co-investigadora principal de la campaña, señaló: “¨Durante la campaña, recolectaremos muestras de agua, sedimentos, bentos y zooplancton para evaluar la presencia y distribución de microplásticos, nutrientes, sulfuros y metales pesados. Buscamos comprender cómo interactúan estos componentes en los ecosistemas profundos y cómo varían entre zonas con y sin filtraciones de metano”. El trabajo se realizará en tres áreas de estudio, lo que permitirá comparar ambos ambientes y analizar cómo las condiciones químicas y fisicoquímicas asociadas a los cold seeps influyen en la biodiversidad y en el funcionamiento de los ecosistemas quimiosintéticos. Una pieza clave de la campaña será el vehículo operado remotamente ROV SuBastian, que descenderá a grandes profundidades para obtener muestras de agua, sedimentos, organismos. Todas sus inmersiones serán transmitidas en vivo. Su trabajo se complementará con mediciones de CTD (conductividad, temperatura y profundidad), redes de muestreo de zooplancton y sistemas de mapeo acústico e imágenes de alta resolución del fondo marino, herramientas que permitirán caracterizar en detalle estos ecosistemas del Atlántico Sudoccidental. Por otro lado, el resto de las y los integrantes del GIQAT —Carla Spetter, Natalia Buzzi, Anabella Berasategui, Eleonora Fernández, Javier Arlenghi y Benjamín Abasto— brindará apoyo desde tierra durante la campaña La campaña es organizada en conjunto por la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires y el Schmidt Ocean Institute, y constituye la última etapa del recorrido del Falkor (too) por el Mar Argentino.