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CONICET Bahía Blanca

Analizan el lugar de las mujeres en las sociedades originarias de la región pampeano-patagónica

Científicas del CONICET estudian pasado y presente de los pueblos originarios desde perspectivas de género La colonización europea en América homogeneizó a las personas que habitaban este continente denominándolos “indios” desde el norte al sur y desde el este al oeste, sin tener en cuenta ninguna particularidad. En esta idea de “indio”, las mujeres han sido prácticamente invisibles. A partir de esta mirada, una investigación desarrollada por historiadoras y antropólogas del CONICET busca hacer audibles las voces de las mujeres originarias de la Pampa y la Patagonia argentina desde perspectivas feministas. “Desde mediados de la década de 1990 vimos cómo se iba configurando en nuestro país un espacio de estudio e investigación, y eventualmente de militancia, alrededor de la temática de los pueblos originarios, los procesos de hibridación cultural y el género”, contextualiza Graciela Hernández, historiadora e investigadora de CONICET en el Departamento de Humanidades de la Universidad Nacional del Sur (UNS). Hernández trabaja en el tema hace más de dos décadas y dirige un equipo que ha desarrollado una línea de investigación que conjuga la historia oral con la metodología cualitativa etnográfica. Los testimonios analizados pertenecen a mujeres mapuches y a aquellas que se consideran cercanas al universo cultural mapuche. Son migrantes de Chile, en algunos casos de Bolivia y de las provincias patagónicas, que se han asentado en Bahía Blanca. “En el año 1995 comenzamos a realizar talleres de historia y memoria, tanto en escuelas primarias de adultos como en centros de alfabetización en distintos barrios de la ciudad. Esos talleres fueron el punto de partida para realizar un trabajo de investigación y extensión, que vivimos como de investigación/acción, que incluyó observación participante, entrevistas, historias y relatos de vida”, describe Hernández, quien además es diplomada en Género de la Universidad de Chile. Según explica, las voces de las mujeres originarias se convierten en testimonios, en fuentes documentales y en el principal insumo para describir procesos históricos sociales a partir del análisis de rituales que reflejan el lugar de las mujeres en las sociedades de los pueblos originarios de la región pampeano-patagónica. Taller de historia y memoria en escuela de adultos/as A través de la participación de las mujeres, mayoritariamente mapuches, en grupos de debate, y con sus opiniones y reflexiones, el equipo ha centrado su investigación en revisar las interpretaciones de distintos rituales protagonizados por las mujeres o relacionados con ellas. Entre los mismos se encuentran los de la primera menstruación o menarquía y los rituales de muerte, incorporando en cada caso perspectivas de género e ideas de los feminismos indígenas. Además, los distintos trabajos científicos, desarrollados desde el Departamento de Humanidades de la Universidad Nacional del Sur, abordan temas como la poligamia y los diversos significados del llamado “derecho materno”, concepto que en la teoría antropológica de las primeras décadas del siglo XX refiere a la identificación de discutidos matriarcados arcaicos. Este aspecto se relaciona con los debates actuales acerca de si el patriarcado se presenta como una imposición colonial o si ya existían instituciones patriarcales entre los pueblos indígenas. El entramado de la memoria con el género también permite visibilizar la importancia que estas mujeres indígenas tenían en la producción, especialmente de ganado lanar, su lugar como pastoras incluso en lugares muy alejados del entorno familiar, sus capacidades para cuidar, esquilar y hasta amansar potros, e interpela las representaciones que tiende a ubicarlas solo en ámbitos domésticos. La metodología de investigación de quienes se dedican a la historia, y en particular a la historia oral, ubica a los y las científicas en espacios de observación, registro y análisis. En este sentido, Hernández dice: “Nuestros trabajos de investigación nos han permitido movernos de los archivos, de las bibliotecas, espacios relativamente íntimos y cerrados, para ir al campo e interactuar en el lugar en el que se producen los hechos que se analizan, y esto ha producido en nosotras un cierto “punto de vista”, desde donde mirar y pensar, y ese lugar no es una comunidad, una aldea, un pueblo alejado del mundo urbano, son barrios de la ciudad donde vivimos, a los que seguimos volviendo y donde seguimos encontrándonos con esas mujeres originarias muchas veces silenciadas a partir de miradas con un gran peso colonial”. 19 de abril – Día del Aborigen Americano La fecha fue instaurada en el Primer Congreso Indigenista Interamericano, que tuvo lugar en abril de 1940, en Patzcuaro, México. Del mismo participaron organizaciones de diversos países de América y representantes de pueblos originarios que plantearon por primera vez su situación social, económica y cultural. Argentina adhirió a esta celebración en el año 1945, mediante el decreto del Poder Ejecutivo Nacional Nro. 7550. La conmemoración propone reflexionar acerca de la realidad pasada y presente de los pueblos orginarios del continente americano.

A 40 años de Malvinas: CONICET Bahía Blanca propone actividades abiertas al público

En conmemoración por los 40 años de la guerra de Malvinas el Centro Científico Tecnologico de Bahía Blanca organizó una serie de actividades que se desarrollarán los días 8, 9 y 10 de abril  en Casa Coleman (Av. Alem 41). Las propuestas comienzan el viernes 8 de abril, a las 10:30 hs, con el CONVERSATORIO: “A 40 años de Malvinas: vivir e investigar la guerra y la posguerra”. Buscando brindar una mirada original y generar un espacio en el que el público pueda también hacer su aporte, dialogarán el doctor Federico Lorenz – historiador, escritor y especialista en la temática, investigador de CONICET en el Instituto de Historia Argentina y Latinoamericana “Dr. Emilio Ravignani” (UBA) – y el médico bahiense, Guillermo Klein – ex combatiente – quien durante la guerra integró el Puesto Socorro en las islas, permaneciendo allí hasta el final del conflicto. El encuentro será moderado por la doctora Silvina Jensen, investigadora de CONICET e historiadora en el Departamento de Humanidades de la Universidad Nacional del Sur. Durante los tres días, de 16 a 20 horas, podrá visitarse la exposición del Centro de Veteranos de Guerra de Malvinas de Bahía Blanca, conversar con integrantes del Centro y realizar un recorrido que incluirá fotografías y distintos recuerdos de los ex-combatientes.  A esta propuesta se suma, además, la proyección de “Malvinas. La guerra en casa”, una serie de microrrelatos breves que buscan rescatar los recuerdos y la experiencia de periodistas, docentes y vecinos de Bahía Blanca durante el conflicto. Se trata de una producción de videos dirigida por Jose Marcilese, investigador de Conicet y responsable del Archivo de la Memoria de la UNS y realizada por la Dirección de Medios Audiovisuales de la casa de estudios.

Las islas desde el conocimiento: una invitación a mirar las Malvinas a través del prisma de la ciencia

Un recorrido por distintas investigaciones de científicas y científicos del CONICET que con sus estudios contribuyen al reclamo de soberanía sobre las islas. En la fría madrugada del 2 de abril de 1982, las fuerzas militares argentinas desembarcaron en Malvinas y comenzaron una guerra para recuperar las Islas. Por entonces, el terrorismo de Estado estaba en crisis, jaqueado por el descalabro económico y la resistencia civil. La recuperación de las Islas Malvinas aparecía como la última posibilidad para esa dictadura resquebrajada: una causa con la que se identificaba la mayoría del pueblo. El conflicto bélico duró setenta y cuatro días y dejó una profunda herida en la sociedad argentina. Los soldados enviados por la dictadura cívico militar a esa guerra lucharon con frío, hambre, sed. 649 de ellos murieron en combate, la mayoría soldados conscriptos, y otros 1200 resultaron heridos. Cuarenta años después de ese doloroso suceso, el reclamo sobre las Malvinas exige una comprensión profunda y criteriosa, mucho más allá del sentido común. Las científicas y los científicos del CONICET que hoy abordan la cuestión de las Malvinas desde sus investigaciones lo hacen desde todas las disciplinas: desde lo jurídico, lo histórico, lo social, lo biológico. La ciencia estudia esos y muchos otros aspectos porque explorar y conocer nuestros recursos naturales es fundamental para protegerlos; y comprender los procesos históricos y sociales es clave para lograr una sociedad más justa. La tarea incluye recuperar la memoria sobre la guerra, comprender las implicancias del conflicto bélico en toda su complejidad, reivindicar la lucha de quienes dieron su vida por la causa, entender por qué es importante seguir reclamando los derechos argentinos sobre las islas. Porque hacer ciencia por Malvinas es ejercer soberanía sobre nuestro territorio. Por eso, a partir de hoy y hasta el 14 de junio, se darán a conocer una diversidad de estudios que permiten mirar las Malvinas desde el prisma de la ciencia. Cada tema se publicará en una fecha específica ligada con el conflicto bélico ocurrido hace cuarenta años, porque como dice la socióloga feminista del CONICET Dora Barrancos, sin memoria simplemente no hay condición humana. · Ocho días después del desembarco argentino en las Islas Malvinas, la Junta Militar convocaba a una manifestación en Plaza de Mayo en apoyo a la guerra. En esa nefasta plaza, el presidente de facto Leopoldo Galtieri salía al balcón y pronunciaba la frase “si quieren venir que vengan, les presentaremos batalla”. Este día conoceremos la línea de estudio de Pilar Llorens, una especialista en Derecho Internacional e investigadora del CONICET del Centro de Investigaciones Jurídicas y Sociales de la Universidad Nacional de Córdoba que estudia las vinculaciones jurídicas y estratégicas no solo en la Cuestión Malvinas sino también en el reclamo argentino sobre una fracción de la Antártida. Los estudios de Llorens echan luz sobre las razones por las que la continuidad y la contigüidad geográfica de las islas con Argentina, así como el descubrimiento y la ocupación efectiva de ese territorio, sumadas al principio universal de Uti possidetis iuris que se aplica a cualquier proceso de descolonización, son los principales argumentos jurídicos para demostrar que las Malvinas son argentinas. El 1 de mayo de 1982, Gran Bretaña inicia su bombardeo contra las Islas. Ese día comenzó formalmente la guerra. A través de las investigaciones de Flavio Quintana, biólogo del CONICET en el Instituto de Biología de Organismos Marinos (IBIOMAR) del CENPAT, conocemos por qué el comportamiento de los animales marinos es clave para entender la soberanía de Argentina sobre Malvinas. Desde hace años, Quintana coloca registradores electrónicos a cormoranes, pingüinos y petreles gigantes para obtener datos de su  localización y comportamiento durante su estadía en el mar. Así descubrió que en las costas de la Patagonia continental y en las Malvinas se reproducen básicamente las mismas especies, lo que lo ha llevado a reflexionar sobre los límites jurisdiccionales socialmente impuestos. “Las aguas adyacentes a las Islas conforman un único ecosistema marino junto al resto del mar Patagónico”, asegura.  El 2 de mayo de 1982, Margaret Tatcher ordenó el hundimiento del crucero ARA General Belgrano. Fue el peor crimen de guerra cometido por Gran Bretaña durante el conflicto. Allí murieron 323 soldados argentinos.  Este día profundizaremos los estudios del campo de la antropología de la muerte realizados por Laura Marina Panizo, investigadora del CONICET en la Escuela Interdisciplinaria de Altos Estudios (IDAES, UNSAM). Ella investiga las formas en las que enfrentan el luto y el duelo los parientes de los caídos, tanto desde lo intrapsíquico como socialmente. En muchos casos, Panizo pudo ver que los bustos en homenaje, las misas, los altares domésticos, las peregrinaciones a Luján y la contención de los grupos de ex combatientes y familiares cumplen una función de ritual, ante la imposibilidad del entierro. Pero Panizo también señala que las modificaciones que se están dando en los rituales a partir de las recientes exhumaciones en el Cementerio de Darwin.  Mientras en las islas continuaban los ataques aéreos y navales, en Buenos Aires se organizaba el Festival de Solidaridad Latinoamericana, un concierto de rock a beneficio de los soldados en las islas. Pero nada de lo recaudado -abrigos, cigarrillos, alimentos no perecederos- llegó a Malvinas. Y el recital, que fue un pico de popularidad para el rock, se convirtió con el paso del tiempo en su momento más contradictorio: quedó en las sombras, como un evento que marcó una especie de colaboración con la dictadura. Analizar la banda sonora característica de una época es otra forma de comprender un período histórico. Con ese objetivo, el investigador del CONICET del campo de la sociología y de la historia Sebastián Carassai, que trabaja en el  Centro de Historia Intelectual de la Universidad Nacional de Quilmes, analizó las producciones culturales, en este caso particular la música, para poder entender cómo nos apropiamos de la temática Malvinas a lo largo de la historia. Las investigaciones de Carassai nos muestran que, al igual que sucedió con el rock luego de la guerra, entre 1940 y 1982 el folclore fue el …

Nuevo libro internacional de Biología Marina editado por una investigadora del Conicet Bahía Blanca y un investigador de CONICET Mar del Plata

La publicación aborda temas que incluyen desde los ecosistemas microbianos hasta la megafuna marina y los impactos del cambio climático sobre la vida y ecosistemas oceánicos “Marine Biology: A Functional Approach to the Oceans and their Organisms” es el título del nuevo ejemplar publicado el pasado 3 de marzo en formato papel y electrónico por la editorial CRC Press del grupo Taylor and Francis. Fue editado por Paula Patrolongo, doctora en Bióloga en el Centro de Recursos Naturales Renovables de la Zona Semiárida (CERZOS-CONICET- UNS) y Jerónimo Pan, doctor en Ciencias Marinas en el Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras ( IIMYC- CONICET- UNMdP), y cuenta con colaboraciones de especialistas de diversos países, cinco de los cuales son aportes de científicas del Instituto Argentino de Oceanografía (IADO-CONICET-UNS). Se trata de un texto organizado en capítulos que fue concebido como una herramienta de apoyo para la enseñanza de la biología marina en el nivel universitario y que sirve, además, como material de referencia para alumnos/as de posgrado, investigadores/as y profesionales ligados a la oceanografía, ya que contiene una gran cantidad de información actualizada sobre los distintos grupos de organismos que componen la biodiversidad marina. “Tradicionalmente los libros sobre biología marina se centran en describir la diversidad y la fisiología de los organismos marinos, sin enfatizar en las características de ambiente físico que habitan y que, en última instancia condiciona su evolución. Los textos de oceanografía biológica, en cambio, suelen poner el centro de atención en los procesos oceanográficos y en cómo la biota responde o modifica esos procesos”, explica Paula Patrolongo, editora de la publicación y agrega “en este caso, junto con mi colega, el doctor Pan, quisimos combinar ambos enfoques, priorizando las funciones ecosistémicas por sobre la estructura de las comunidades biológicas”. Bajo esta perspectiva se buscó presentar a los diferentes grupos de organismos en su contexto ambiental, analizando su interacción con el medio físico en el que prosperan y al mismo tiempo modifican, a través de sus procesos vitales. Paula Patrolongo y Jerónimo Pan La publicación es también el primer volumen de una serie sobre Ciencia Marina editada por el doctor Andrés Arias, investigador de Conicet en el Instituto Argentino de Oceanografía (IADO-CONICET-UNS). Patrolongo detalla: “La invitación de Arias y la plena libertad que nos confió para diseñar el libro nos dio la oportunidad a Pan y a mí de preguntarnos qué temas eran ineludibles en un curso de grado de biología marina y qué material querríamos tener a mano para preparar nuestras clases. Con nuestra actividad docente como eje, decidimos incluir dos capítulos introductorios, que sirven como referencia para entender aspectos básicos del medio físico; el cuerpo de la obra, con diez capítulos que cubren la biodiversidad marina desde un punto de vista funcional; y dos capítulos de cierre, en los que se plantean dos temas que hoy son de especial interés para la biología marina: la plasticidad térmica y los impactos de la variabilidad y el cambio climático sobre los organismos”. A partir de esta estructura, y con una idea global del libro que querían producir, Patrolongo y Pan comenzaron a contactar autores para los diferentes capítulos. Convocaron a especialistas en cada uno de los temas buscando cubrir un rango amplio de instituciones alrededor del mundo. Así, entre los autores hay investigadores de distintas regiones de Argentina, varios países de Latinoamérica, Estados Unidos, algunos países de Europa y Japón. La publicación cuenta con escritos de las doctoras Anabela Berasategui, Diana Cuadrado, Sofía Dutto, María Celeste López Abbate y María Clara Menéndez, investigadoras del IADO y expertas en las distintas disciplinas que se abordan, además de las contribuciones propias de la editora y el editor responsables. “Es importante mencionar también que se trata de un libro que cuenta con revisión por pares. Esto quiere decir que cada uno de los capítulos fue evaluado y comentado por especialistas en el tema. Para estas evaluaciones recurrimos a un grupo diferente de expertos nacionales e internacionales, de modo que la lista de personas e instituciones involucradas en el proyecto fue considerablemente extensa y de origen variado”, remarca Patrolongo. La investigadora concluye: “No quiero dejar pasar la oportunidad para expresar nuestro enorme agradecimiento por la altísima calidad del material que aportó cada uno de los autores y por la tarea minuciosa de los revisores. Estamos muy satisfechos con el libro que presentamos gracias a todo este trabajo conjunto y esperamos que sea una pequeña contribución a la enseñanza de esta maravillosa disciplina”.

PERVIRAL: el primer spray antiviral y antibacterial generado por científicas marplatenses y bahienses

Es el primer spray antiviral-antibacteriano que puede ser utilizado sobre barbijos, máscaras y todo tipo de telas, aumentando hasta diez veces la protección. En diciembre pasado, el CONICET y los Laboratorios Elea Phoenix S.A. firmaron la licencia para la producción del spray PERVIRAL desarrollado por el CONICET, la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMdP) y la Universidad Nacional del Sur (UNS), proyecto liderado por las científicas del CONICET Vera Álvarez, cuyo lugar de trabajo es el Instituto de Investigaciones en Ciencia y Tecnología de Materiales (INTEMA, UNMPD-CONICET) y Verónica Lassalle, perteneciente al Instituto de Química del Sur (INQUISUR, UNS-CONICET). PERVIRAL, es el primer spray antiviral-antibacteriano que puede ser utilizado sobre barbijos, máscaras y todo tipo de telas, aumentando hasta diez veces la protección. Funciona creando una película protectora que inactiva de forma instantánea los virus de tipo coronavirus y que, de usarse sobre los barbijos, se convierte en una protección más para el cuidado de la salud. A través de la síntesis de materiales de base polimérica, de bajo costo, simple preparación e implementación, se logró este desarrollo científico en formato spray. “El proyecto surge a partir de una beca doctoral que dirigimos junto a la doctora Verónica Lassalle de Bahía Blanca. Ambas tenemos a una becaria en común, y empezamos a ver que los materiales con los que trabajábamos podían llegar a tener actividad frente al coronavirus. Entonces lo que hicimos fue redireccionar nuestra investigación para ofrecer una respuesta a esta necesidad de contar con medios y recursos para ayudar a cortar el contagio y frenar la circulación del virus. Encontramos que el material en forma de gel que usábamos en la beca y en otras aplicaciones en las que trabajamos en ambos grupos, tenía esas propiedades. Así fue que adaptamos nuestra investigación para poder dar respuesta a una parte importante de la pandemia que es la prevención”, explica Álvarez. Por su parte la científica bahiense agrega: “Para lograr que nuestras investigaciones trasciendan las paredes del laboratorio es fundamental el trabajo interdisciplinario, eso en mi opinión fue en nuestro caso, el factor clave que determinó que se pudiesen cubrir de manera adecuada las distintas aristas involucradas en este trabajo. Hemos considerado desde el principio este proyecto como una herramienta de vinculación más que un mero proyecto de investigación tendiente a proveernos de financiamiento. Desde que nos notificaron el otorgamiento de la IP COVID nos comprometimos en fijar cronogramas y actividades que nos permitieran concluir con un desarrollo en los tiempos que la pandemia exigía, es decir, llegar a realizar un aporte concreto a la sociedad”.  El proyecto, planteado en conjunto entre el Grupo de Materiales compuestos (CoMP) del INTEMA y el Grupo de Nanomateriales Híbridos Aplicados (NanoHiAp) de INQUISUR, apunta a aprovechar las propiedades antivirales, pero también antifúngicas y antimicrobianas, de un biopolímero conocido como quitosano, para producir materiales híbridos que permitan proteger diferentes tipos de superficies del SARS-CoV-2 y otros patógenos, haciendo que se inactiven -es decir, pierdan posibilidad de replicarse e infectar- al entrar en contacto con ellas. El equipo formado por Lassalle y Álvarez se presentó en la convocatoria de la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (Agencia I+D+i) en su concurso de Ideas-Proyecto (IP) relacionados con COVID-19. La misma estuvo abierta entre el 27 de marzo y el 10 de abril de 2020. El proyecto, titulado “Desarrollo de geles, films y recubrimientos poliméricos para la elaboración de materiales de protección y de inactivación del COVID-19 de distintas superficies”, fue seleccionado entre 910 ideas proyectos (IP) de las cuales se seleccionaron 64 para su presentación definitiva. Aunque en principio el proyecto apuntaba al desarrollo de geles, films y recubrimientos poliméricos para la elaboración de insumos de protección para el sector sanitario, lo que se buscó es que las formulaciones antivirales en base a quitosano pudieran impregnarse a las telas –al igual que un pigmento o un colorante- sin tener que alterar el proceso de producción industrial. También se decidió incorporar el desarrollo de un spray que puede aplicarse también a otras superficies, como madera, vidrio, metal y plástico, y formar un film protector que tenga cierta perdurabilidad. Esta parte del proyecto es la que ha avanzado y con la que se concretó la licencia con Laboratorios Elea Phoenix S.A. para producir y comercializar PERVIRAL. Álvarez comenta que “hace más de una década que venimos trabajando en diversos desarrollos que impliquen el aprovechamiento de este polímero biodegradable y biocompatible que se obtiene a partir de desechos de la industria pesquera, como los exoesqueletos de crustáceos, que normalmente se apilan en las costas y generan desordenes ecosistémicos y un impacto ambiental negativo. Así, la serie de proyectos que compartimos con el equipo de Verónica, y que involucran la producción de materiales para la remediación ambiental, aplicaciones biomédicas, bioinsumos y textiles funcionales, se insertan en lo que se conoce como economía circular”. Lassalle añade: “se trata de un nuevo paradigma, en el área de materiales porque permite proporcionar valor agregado a productos de desecho o residuos (algunos de ellos masivos y que muchas veces representan un problema en cuanto a su disposición final) que retornan al circuito de consumo mediante un proceso económico, eco amigable y de simple implementación. No solo en este proyecto sino en otros orientados a la vinculación, estamos trabajando en este sentido desde NanoHiAp”. Lo que se obtiene de este trabajo es un material híbrido polimérico-inorgánico, y lo principal es que, además de ser antiviral y desinfectante, puede incluirse en matrices de distinto tipo, generando un efecto antiviral residual que los desinfectantes que se encuentran en el mercado no poseen. “El virus interactúa de manera química con este polímero que es la base de nuestro material y de alguna manera se destruye la membrana del virus, lo que lo inactiva, entonces esa sería la manera a través de la cual va a inhibir la infectividad de la partícula viral”, detalla Álvarez. El trabajo también incluye el aporte de investigadoras y becarias de otros organismos científicos con …

Dos científicas del CONICET reflexionan sobre las transformaciones que propició el feminismo en las nuevas generaciones

Marina Larrondo y Sacha Lione comparten los hallazgos de sus estudios enfocados en las juventudes y en pensar la ciencia en clave de género. El feminismo se configuró como un nuevo modo de vivir y de estar en el mundo: en los últimos años irrumpió en las calles, en las instituciones académicas, políticas, educativas y hasta en la vida cotidiana de las personas. La lucha por una mayor equidad de género, contra los prejuicios machistas y las injusticias patriarcales alcanzó su hito más visible cuando miles de mujeres salieron a marchar por las calles de Argentina reunidas bajo la consigna “Ni Una Menos”. ¿De qué modo esa irrupción en la arena pública se está traspolando hacia la intimidad de las nuevas generaciones? En el marco del Día Internacional de la Mujer, la investigadora del CONICET Marina Larrondo y la becaria doctoral Sacha Lione reflexionan sobre las transformaciones que vislumbran en las y los jóvenes de escuelas secundarias, y en las nuevas generaciones de científicas y científicos del CONICET, respectivamente. “Los feminismos en las nuevas generaciones influyen de múltiples maneras”, advierte Larrondo, cuyo lugar de trabajo es el Centro de Investigaciones Sociales (CIS, CONICET-IDES). “El feminismo y los movimientos de la disidencia sexual se expresan en el campo académico e intelectual, son corpus de ideas, teorías, visiones del mundo, análisis, modos de nombrar, y, además son diversos y polemizan entre sí. Pero, obviamente, no se trata sólo de teorías. Son a la vez luchas políticas en las que se pone la cabeza y el cuerpo. Por ende, también impactan de un modo político y subjetivo en las juventudes”. En este sentido, Lione, que trabaja en el Instituto de Humanidades y Ciencias Sociales del Litoral (IHUCSO, CONICET-UNL) orientando sus estudios en cómo se introduce el género en la trayectoria de investigadoras científicas, señala que “si bien los feminismos tienen una larga historia en nuestro país, en la actualidad nos encontramos frente un nuevo clima de época caracterizado por la masividad y la fuerza del movimiento en el espacio público”. Sacha Lione y Marina Larrondo. Fotos: gentileza investigadoras Tanto Lione como Larrondo ubican al año 2015 como un punto de inflexión para el movimiento feminista. “En 2015, con las marchas de Ni Una Menos, los feminismos ingresan a los debates públicos, produciendo un impacto en las subjetividades de much*s investigador*s y en las instituciones científicas”, apunta Lione. Y Larrondo, que estudia la relación entre la política y la escuela secundaria, agrega que “en América Latina, a partir de entonces, la juventud ha tomado fuertemente un conjunto de demandas concretas pero también de posiciones político subjetivas que han transformado -o están en camino a transformar- sus ideas políticas, sus formas de pensar y pensarse en un sentido muy profundo, sus modos de estar en el mundo, de vincularse con sus cuerpos, con lxs otrxs, hasta el modo de mirarse a si mismxs y su sexualidad. Los feminismos y el antipatriarcado han permitido poner en cuestión lo establecido. Los y las jóvenes de hoy no están dispuestos a asumir como propios y a sufrir las consecuencias de un régimen patriarcal de subjetividad, o, dicho de un modo más simple, formas de vivir, sentir, vincularse sexo afectivamente, trabajar y expresarse bajo la órbita del machismo”.  ¿Cuáles son, concretamente, esos cambios acaecidos y que se hicieron más visibles a partir de 2015? En el caso de los estudiantes secundarios, Larrondo señala que “hoy los chicos y las chicas piden libertad para vestirse con la ropa que deseen más allá de los uniformes, de expresar su identidad sexual, usar aritos, piercings, colores de pelo. Esto tiene que ver con la libertad en el uso de sus cuerpos y su identidad. En segundo lugar, en la denuncia y escraches a personas y situaciones vinculadas al abuso sexual. En tercer lugar, en denuncias y escraches a situaciones machistas y de otras violencias más simbólicas hacia las chicas”. En el caso del ámbito científico, Lione, que como científica analiza los modos en que las desigualdades estructurales se producen y reproducen en las instituciones a la par que condicionan a las personas que las integran, subraya que en las entrevistas que realizó con científicas para su trabajo de campo vislumbró cambios discursivos profundos que se han dado en los últimos años: “Las mujeres científicas ahora dan cuenta de conocer los temas en agenda, entendiendo como problemática la mayoría abrumadora de varones en los espacios de mayor jerarquía del sistema científico y la concentración de mujeres en algunas disciplinas y no en otras. Estos dos ejes son los que mayormente han sido puestos en agenda mediante acciones de sensibilización llevadas adelante por jóvenes investigador*s y por los grupos de género institucionales y han impactado en la comunidad científica”. En tal sentido, Lione reconoce que, con posterioridad a 2015, el hecho de que se hayan multiplicado las charlas sobre género y ciencia en los institutos, universidades y centros de investigación también es un punto crucial que favoreció todos estos cambios: “Las charlas hicieron que muchas personas hayan podido ponerle nombre a sus malestares y que se produzca un pasaje de lo personal a lo social y político”. Puntualmente trae a colación el relato que una investigadora realizó para una de sus entrevistas de trabajo de campo, en el que “ella contó que, no sin prejuicios ni malas caras de sus superiores, asiste a una actividad por el día de la mujer donde da una conferencia Dora Barrancos y queda sorprendida porque todo lo que Dora decía le había pasado a ella a lo largo de su carrera. Ahí se produce una ruptura en los modos en los que ella misma se pensaba porque algo que consideraba del orden personal y vivía con peso y culpa, ´le pasaba a muchas mujeres que se dedicaban a la ciencia`. Creo que, parafraseando a Bourdieu, si el feminismo logra que quienes sufren desigualdades puedan atribuirlas a casusas sociales y puede continuar produciendo conocimientos sobre el origen social de las desigualdades, ello puede contribuir a deshacer lo que …

Concursos CPA

El CONICET Bahía Blanca llama a Concurso Abierto de Antecedentes para cubrir 7 cargos de la Carrera de Personal de Apoyo:  CERZOS: Técnico de campo e invernáculo. ICIC: Profesional Responsable Técnico para Proyectos CyT, vinculación tecnológica e imagen institucional. IIESS: Profesional para el desarrollo y gestión de la comunicación institucional. IIIE: Profesional en sistemas electrónicos embebidos. INMABB: Profesional para biblioteca. INQUISUR: Profesional para actividades de vinculación y transferencia. UAT: Profesional para gestión de infraestructura de virtualización y almacenamiento masivo de datos. Postulaciones hasta el 10/03/2022 Ver bases y condiciones en: http://convocatorias.conicet.gov.ar/profesional-y…/

El CONICET estudia cómo se desarrollan las carreras de los y las investigadoras y la brecha de género en ciencia

Se intenta desentrañar, entre otras cuestiones, algunos de los factores que intervienen en los diferentes comportamientos de mujeres y varones en la ciencia. Cuando una persona accede a la Carrera del Investigador/a Científico/a del CONICET lo hace en la categoría inicial: se convierte en Investigador/a Asistente. Ahora bien: cada científico/a, cada cierta cantidad de años, puede pedir una “promoción”: se somete un proceso de evaluación ante un jurado que analiza sus antecedentes y sus proyecciones como científico/a, y da su veredicto sobre si es pertinente que ascienda. Si su pedido es aceptado, el/la investigador/a pasará al siguiente escalafón de la carrera: Investigador/a Adjunto/a. Unos años después, podrá pedir una nueva promoción hacia la categoría de Investigador/a Independiente, más adelante podrá postularse para ser Investigador/a Principal y, por último, podrá acceder al escalafón más alto de la carrera: Investigador/a Superior. Sin embargo, esta carrera no será igual para hombres que para mujeres: la trayectoria es diferente por cuestiones personales, sociales, culturales e incluso por los cambios en las regulaciones de la propia carrera del CONICET, y eso impacta de manera distinta en los campos de conocimiento. Sobre esas diferencias es necesario reflexionar en el marco del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia que se celebra cada 11 de febrero: una fecha instaurada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2015 para promover el acceso y la participación plena y equitativa en la ciencia y tecnología para las mujeres y las niñas. En el Estudio de trayectorias de investigadores e investigadoras (1985-2020), un análisis que se encuentra desarrollando la Dirección de Evaluación y Planificación Institucional del CONICET liderado por Cynthia Jeppesen, Gerente de Evaluación y Planificación, se vislumbra que las científicas tardan más que los hombres en avanzar en los distintos escalafones de la carrera, e incluso muy pocas logran llegar a las categorías más altas. Sobre este punto, Graciela Clotilde Riquelme, asesora científica del estudio e investigadora principal del CONICET retirada ad-honorem, explica: “Estas evidencias deben interpretarse con cuidado, pues existirían estilos de carreras por género de ritmos peculiares, y que las duraciones deberían estudiarse en función de la relación entre las entradas, las permanencias en categorías con la producción científica de la y los investigadores, es decir hay que comprender que pese a ritmos más lentos pueden existir logros en publicaciones, documentos originales, innovaciones, transferencias e intervenciones en la realidad social y productiva. Un rasgo importante es la denominada feminización de la población científica, coincidente con la expansión de la matrícula y la graduación de las mujeres en la educación superior”. Esa diferencia entre mujeres y varones dentro de la Carrera Científica es lo que se conoce como “brecha de género”. “La brecha de género (en inglés gender gap) es una construcción analítica y empírica que muestra la diferencia entre las categorías de una variable en relación con las tasas masculinas y femeninas, donde las desigualdades  tienen que ver con la participación, acceso a oportunidades, derechos, poder e influencia, remuneración y beneficios, control y uso de los recursos, que les permiten garantizar su bienestar y desarrollo humano –subraya Riquelme-.​ Las brechas de género se expresan en todas las áreas del desempeño, como el económico, social, laboral, cultural, sanitario, etc. Se fundan en la jerarquización de las diferencias entre hombres y mujeres y se expresan de distinta manera según el área de que se trate. Esta situación de desigualdad se hace cada vez más visible y es necesario comprender y lograr debatir en los ámbitos de la carrera del CONICET, para promover cambios”. El equipo interdisciplinario que lleva adelante el Estudio de trayectorias de investigadores e investigadoras (1985-2020) se conforma por especialistas en ciencia y técnica, gestión pública y demografía. Comenzaron este estudio de largo aliento en 2021, con el objetivo de analizar el modo en que se desempeña el conjunto de investigadores e investigadoras que conformaron el sistema científico entre 1985 y 2020. La finalidad que se plantearon, además, es comprender las características de las carreras y el tipo de producción según campos de conocimiento y las diferentes regulaciones que pueden incidir en el desarrollo y promociones de las investigadoras frente a los investigadores, interpretando y ponderando las razones, y comprender cómo inciden los ciclos de vida –cuidado y maternidad-, pero también analizar las formas de organización de los grupos de trabajo, las normas de evaluación según disciplinas y verificar los cambios a lo largo de las diferentes conducciones políticas.  “La investigación de la Gerencia impulsa indagar con análisis multifactorial y otros relevamientos los rasgos de la producción científica, para verificar la existencia de otros factores. Los primeros hallazgos tienen correlación con estudios realizados a nivel internacional sobre la carrera académica, en los que se ve que en líneas generales las mujeres también avanzan más lento que los hombres”, puntualiza Jepessen, recientemente designada por el Directorio del CONICET para integrar el Global Research Council, un espacio que cuenta con representantes de todos los continentes para diseñar e implementar mejoras en las prácticas de evaluación en la ciencia. El estudio cuenta con la colaboración de la Gerencia de Recursos Humanos del organismo y también de la Gerencia de Organización y Sistemas en el armado de la base de datos. “Encarar un estudio de tal envergadura en el CONICET sienta las bases para lograr un sistema de información sobre la dotación y trayectorias en términos cuantitativos y cualitativos”, analiza Riquelme, que además es referente del campo de la Economía de la Educación y Economía Política de la Educación. “También para elaborar y sistematizar algunos hallazgos de comportamiento sobre los rasgos prevalentes en el acceso, desarrollo de las y los investigadores por campo científico, de acuerdo a periodos y campos científicos y orientar a las comisiones de pares en la elaboración de criterios y términos de la evaluación de la Carrera del Investigador/a Científico/a”, añade. Etapas del estudio La primera etapa de este estudio, realizada el año pasado, incluyó un relevamiento exhaustivo de bibliografía, que permitió luego al equipo realizar una propuesta de metodología. Desde ese punto de partida, además de contar con el asesoramiento de …

El CONICET celebra su 64 º aniversario

El organismo científico renueva su compromiso con la promoción de una ciencia argentina que esté al servicio de la sociedad y que contribuya a un país más federal, soberano e inclusivo. En un nuevo año de pandemia que nos azota, el organismo continúa redoblando sus esfuerzos para aportar soluciones. Como cada 5 de febrero desde 1958, el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) celebra un nuevo aniversario renovando su compromiso con la promoción de la investigación científica y tecnológica en la Argentina. Desde su creación, el CONICET se constituyó como la institución emblema de la ciencia nacional, y su calidad se incrementa año tras año: durante 2021 alcanzó la primera posición del Ranking SCImago dentro de los organismos de gobierno de Latinoamérica dedicados a la investigación. La presidenta del CONICET, Ana Franchi, expresó: “Un nuevo aniversario de nuestro querido CONICET, que sigue renovando su compromiso con la promoción de una ciencia y tecnología argentina de calidad y al servicio de poder dar respuestas a las principales demandas de la sociedad para mejorar su calidad de vida, sumar al desarrollo del país, y así aportar a la construcción de un país cada vez más justo e inclusivo”. Y agregó: “Y un nuevo año que continuamos redoblando los esfuerzos y redefiniendo muchas de las tareas, para, desde las diversas disciplinas científicas, seguir haciendo frente a esta pandemia, y aportando soluciones a los diversos problemas que genera”. Sesenta y cuatro años después, el CONICET se compone de más de 11.000 investigadores e investigadoras, más de 10.800 becarios y becarias de doctorado y postdoctorado, más de 2.700 miembros de la Carrera de Personal de Apoyo a la Investigación y el Desarrollo y más de 1.300 administrativos y administrativas. Trabajan distribuidos a lo largo del país en cada uno de los 16 Centros Científico Tecnológicos, los 11 Centros de Investigaciones y Transferencia, el Centro de Investigación Multidisciplinario y los más de 300 Institutos en codependencia con universidades nacionales y otras instituciones ligadas al sistema científico tecnológico nacional. También hay científicos y científicas del Consejo que se desempeñan en prestigiosos organismos de ciencia y tecnología de Argentina y en empresas públicas y privadas. Asimismo, el CONICET continúa impulsando iniciativas que permiten hacerle frente a la pandemia desde todas las disciplinas del conocimiento: desde las Ciencias Sociales y Humanidades, las Ciencias Exactas y Naturales, las Ciencias Biológicas y de la Salud, las Ciencias Agrarias, Ingeniería y de Materiales, y la Tecnología. Así como se desarrollaron los barbijos, distintos kits de detección rápida, investigaciones sobre las respuestas inmunes, entre otras tantas líneas de investigación y desarrollos desde las distintas disciplinas científicas, durante 2021 continuaron y se profundizaron diversas líneas de I+D y los avances en los proyectos de vacunas argentinas. En 2021, en pos del federalismo de la ciencia y del fortalecimiento de las capacidades de I+D de las Provincias, se sumaron dos nuevas modalidades para ingresar a la Carrera del/la Investigador/a Científico/a: Proyectos Especiales Disciplinares y Temáticos y Proyectos Especiales con Provincias. A su vez, el Consejo cuenta con programas multidisciplinares donde participan otras instituciones del sistema científico y gubernamental que continuaron creciendo en 2021 como el Programa Nacional de Ciencia y Justicia y las Redes Institucionales Orientadas a la Solución de Problemas (RIOSP), entre otras tantas que buscan resolver temas de interés o vacancia o bien, asesorar a terceros para buscar soluciones a problemas de alcance nacional. En materia de infraestructura, en 2021 se otorgaron financiamientos desde el Departamento de Infraestructura por más de 1.260 millones de pesos que beneficiaron a 80 Unidades Ejecutoras, de las cuales 20 fueron en el marco del Plan Federal de Infraestructura 3, y se avanzó junto al Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (MINCyT) en diversas obras en distintos puntos del país. Muchas investigaciones se traducen en servicios de transferencia tecnológica y asesorías, que permiten que los frutos de las investigaciones cumplan el principal cometido de este organismo: ponerse a disposición para resolver las principales demandas de la sociedad argentina. En 2021 se incorporaron trece Empresas de Base Tecnológica y se proveyeron más de 13.500 Servicios Tecnológicos de Alto Nivel, un 88% más que en 2020. Durante 2021 se creó la Comisión de la Memoria del CONICET que surgió como producto de la labor de un grupo de miembros del Consejo que propuso homenajear y reparar a las víctimas del terrorismo de Estado durante la última Dictadura cívico militar. Asimismo, el Consejo cuenta con CONICET Digital, un Repositorio Institucional que reúne la producción resultante de las actividades científicas de los investigadores e investigadoras del CONICET para su consulta libre y gratuita. En la actualidad cuenta con más de 145mil títulos. Los logros de excelencia de investigadores, investigadoras y sus equipos de investigación se reflejan en papers que conquistan año a año un lugar preponderante en revistas internacionales de referato, en procesos de transferencia científico tecnológica y en líneas de investigación y desarrollo que buscan impactar en la sociedad. También es relevante la tarea que realizan en pos de la comunicación pública de la ciencia, la enseñanza de la ciencia y de la tecnología, la estimulación de vocaciones científicas en las y los más jóvenes y la formación de recursos humanos. Además, durante 2021 nuestros científicos y científicas fueron reconocidos nacional e internacionalmente por organismos prestigiosos como la Academia de Ciencias de Francia; la Academia de Ciencias de América Latina y la Fundación Alexander Von Humboldt, entre otros y fueron galardonados/as en los Premios Houssay, Houssay Trayectoria y Jorge Sabato, Premios César Milstein; Premios Merck y Premios L’Oréal-Unesco. Como cada año el CONICET renueva su compromiso con la promoción de una ciencia argentina que esté al servicio de la sociedad y que contribuya a un país más federal, soberano e inclusivo.

Humedales: cómo lograr el manejo sustentable de uno de los ecosistemas más amenazados del planeta

Una investigadora del CONICET analiza cuáles son los desafíos para la conservación de estos ambientes clave. De acuerdo a la última edición del informe de Perspectiva Mundial de la Convención de Ramsar, los humedales son ecosistemas clave para lograr la reducción de emisiones, la adaptación a los efectos del cambio climático y para frenar la pérdida de la biodiversidad. Pese a sus importantes funciones, son los ambientes más amenazados del planeta y se estima que desde 1970 se perdió un 35% de su extensión a nivel mundial, lo que significa que están desapareciendo tres veces más rápido que los bosques y que más de un cuarto de las especies que habitan allí están en peligro de extinción. Argentina tiene actualmente 23 sitios designados como Humedales de Importancia Internacional o sitios Ramsar, con una superficie de casi 6 millones de hectáreas. En la región del NEA se encuentran algunos de los más extensos del país, como los Humedales Chaco, las Lagunas y Esteros del Iberá, en Corrientes o el Parque Nacional Río Pilcomayo, en Formosa. A través de distintas líneas de estudio, investigadoras e investigadores del CONICET trabajan desde esta región para conocer cuáles son las características particulares de los humedales que existen en el NEA. El objetivo final es obtener conocimiento que permita avanzar en el desarrollo sustentable, conservando estos valiosos recursos naturales.  “Los humedales del NEA tienen la particularidad de estar vinculados a los principales ríos de Sudamérica, como el Paraná, Paraguay, Iguazú y Uruguay. Algunos están directamente conectados y otros, como por ejemplo los Esteros del Iberá, están actualmente alimentados únicamente por lluvias. Para comprender cómo funciona cada uno de ellos es necesario tener en cuenta el contexto ecológico territorial en el que se encuentran”, explica Sylvina Casco, investigadora del CONICET en el Centro de Ecología Aplicada del Litoral (CECOAL, CONICET – UNNE). La estructura, la biodiversidad y la productividad de estos ambientes, señala, está condicionada por diversos factores, como la disponibilidad y la circulación del agua, el contenido de nutrientes, la temperatura o el fuego, entre otros.  Las distintas líneas de estudio que se desarrollan en la región apuntan a conocer más acerca del funcionamiento de estos ambientes, abarcando análisis de los sistemas fluviales y de sistemas con aporte de lluvias, aspectos de la biología de la conservación, control biológico, manejo de especies invasoras exóticas, análisis de riesgos de inundaciones y anegamientos por desborde de lagunas en áreas urbanas y periurbanas, entre otros temas. “Con el grupo de Manejo Ambiental del CECOAL que integro, por ejemplo, estamos analizando la complejidad de organización y los patrones de variabilidad ecológica para desarrollar estrategias de manejo sostenible en distintos humedales, como por ejemplo, aquellos vinculados al Paraná o al Macrosistema Iberá”, señala la investigadora, que desde su tesis de doctorado trabaja en ecohidrología, una línea que estudia la influencia de las fluctuaciones hidrológicas sobre la estructura y dinámica de distintas unidades de paisaje, principalmente los bosques fluviales. Aunque las grandes extensiones de los humedales del NEA podrían indicar que existe un buen estado de conservación en la región, Casco advierte que se están registrando evidencias de cambios en las condiciones naturales de los ambientes vinculados a zonas urbanas o perirurbanas. “Para poder proteger y conservar los humedales es necesario seguir educándonos ambientalmente, continuar las líneas de investigación que permitan conocer el funcionamiento y la dinámica de estos sistemas tan particulares y, de esta manera, valorarlos convenientemente. En este sentido, las distintas acciones que se lleven a cabo -a nivel nacional y provincial- desde las instituciones gubernamentales, no gubernamentales, académicas y desde cada ciudadano en pos de un uso racional y adecuado de los humedales redundará en la protección de estos sistemas tan valiosos”, opina la investigadora.  En ese sentido, destacó el avance que se registró en Corrientes en el año 2020 con la sanción de una ley provincial que establece la creación del Inventario Provincial de Humedales, con vistas a un ordenamiento territorial que garantice el desarrollo sustentable. “Tenemos que trabajar de manera conjunta en nuestro país para lograr la articulación del sector productivo con el académico y científico, para conservar los humedales y el ambiente, en general. Las políticas públicas adecuadas y las líneas de investigación que colaboren en la toma de decisiones para la solución de los problemas que puedan presentarse en el desarrollo de alguna actividad productiva favorecerán el cuidado de los humedales”, concluye.  Acerca del Día Mundial de los Humedales El 2 de febrero se conmemora el Día Mundial de los Humedales porque en esa fecha se adoptó la Convención sobre los Humedales que se realizó en la ciudad iraní de Ramsar en 1971. Fue el primer acuerdo multilateral sobre el medio ambiente que se firmó a escala mundial.   La Convención sobre los Humedales es un tratado intergubernamental que sirve de marco para la acción nacional y la cooperación internacional en pro de la conservación y el uso racional de los humedales y sus recursos. Actualmente la integran 172 partes contratantes y fueron designados 2.435 humedales de importancia internacional o sitios Ramsar, con una superficie de más de 250 millones de hectáreas. Los sitios Ramsar constituyen la mayor red de áreas de importancia internacional reconocidas oficialmente en el mundo. Por Cecilia Fernández Castañon – CONICET Nordeste Foto y video: Silvana Siviero – CONICET Nordeste