Investigadores de diferentes institutos del CONICET, junto con colegas de otras instituciones de Argentina y Estados Unidos, participaron de un estudio internacional que evidencia que el entrampamiento natural en pozos de asfalto fue el principal mecanismo de acumulación de pequeños vertebrados, hace entre 30.000 y 40.000 años, durante el Pleistoceno Tardío en el yacimiento de Rancho La Brea. Los resultados fueron publicados en la revista Journal of Quaternary Science. Restos óseos fósiles recuperados de distintos pozos de Rancho La Brea con evidencias de abrasión, impregnación, corrosión y fracturas. FOTO: gentileza investigador. Ave atrapada en una filtración de asfalto en Rancho La Brea (Los Ángeles, Estados Unidos). Fenómenos como este ayudan a comprender cómo se formaron, en el Pleistoceno Tardío, las acumulaciones fósiles de microvertebrados estudiadas. FOTO: gentileza investigador. Reconstrucción artística de un pozo de asfalto en Rancho La Brea, basada en las interpretaciones tafonómicas propuestas en este estudio y en trabajos previos. Ilustración de Pedro Cuaranta (CECOAL-CONICET) Rancho La Brea, ubicado en Los Ángeles (Estados Unidos), es reconocido como uno de los yacimientos paleontológicos más importantes del mundo por la cantidad, diversidad y estado de conservación de sus fósiles. Allí se han hallado cientos de miles de restos de organismos diversos que vivieron durante en la época estudiada (aproximadamente entre 50.000 y 10.000 años antes del presente), desde grandes mamíferos como mamuts o tigres dientes de sable, hasta pequeños roedores, aves, reptiles, anfibios, peces e insectos. El nuevo trabajo científico aporta información inédita sobre cómo se formaron estos depósitos fósiles y sobre los procesos que intervinieron en su preservación. El estudio presenta el primer análisis tafonómico integral de restos de microvertebrados recuperados de tres pozos de asfalto natural anteriores al Último Máximo Glacial, con edades que varían aproximadamente entre 42.000 y 32.000 años antes del presente, focalizando en comprender cuales fueron los mecanismos que permitieron acumulaciones tan excepcionales a lo largo del tiempo. En total, se analizaron más de 15.000 restos esqueléticos. En este contexto, es importante señalar que el término asfalto—también denominado brea o alquitrán – es un material viscoso y altamente adhesivo. En Rancho La Brea, este material surge en “estanques” superficiales cuando el petróleo asciende desde el subsuelo y, durante miles de años, este proceso funcionó como una trampa natural capaz de retener animales de distintos tamaños, cuyos restos quedaron enterrados. A partir de la observación de diferentes atributos macroscópicos en los elementos esqueléticos fósiles como desarticulación, meteorización, abrasión y fracturas, junto con la representación anatómica y taxonómica y datos estadísticos, los investigadores concluyeron que el proceso de acumulación principal de restos se debió, en la mayoría de los casos, al entrampamiento directo y accidental de animales vivos en los pozos de asfalto; estos resultados descartan hipótesis previas que atribuían que su presencia se debiera a la actividad de depredadores o al transporte por agua. “Nuestros resultados muestran que miles de pequeños vertebrados quedaron atrapados directamente en las filtraciones de asfalto, del mismo modo que ocurrió con individuos correspondientes a la megafauna. Esto desafía modelos anteriores y amplía nuestra comprensión sobre cómo se formaron estos depósitos en un yacimiento de características excepcionales”, explica Rodrigo Tomassini, investigador del CONICET en el Instituto Geológico del Sur (INGEOSUR, CONICET – UNS) y uno de los coautores del estudio. Según los autores, el hallazgo permite avanzar en la reconstrucción de los procesos que dieron origen a los depósitos y en el conocimiento de aspectos paleoecológicos y paleoambientales asociados a las comunidades de vertebrados que habitaban la región. Además, destacan el valor de los microvertebrados para interpretar los ecosistemas del pasado. En este sentido, Tomassini también señala que “los microvertebrados son elementos clave para reconstruir los ambientes del pasado principalmente porque tienen requerimientos ecológicos acotados (habitan en ambientes determinados), porque su análisis ofrece herramientas para comprender la dinámica de los ecosistemas a lo largo del tiempo”. Por otra parte, Fernando Fernández, Investigador Independiente del CONICET en el Instituto de Química Aplicada a la Ingeniería (UBA) y primer autor del trabajo explica: “Habitualmente, los depósitos de microvertebrados son originados por la actividad depredadora de aves rapaces o de mamíferos carnívoros. Esto implica que estas presas pudieron ser cazadas en ambientes distintos al lugar del hallazgo. El hecho que en Rancho La Brea los microvertebrados hayan muerto en el sitio, nos da mayor precisión para comprender la historia ambiental del lugar”. El trabajo abre nuevas líneas de investigación sobre la formación de los depósitos fósiles de Rancho La Brea. Los autores del estudio destacan la necesidad de continuar con estudios interdisciplinarios que integren enfoques tafonómicos, paleoecológicos y geológicos para profundizar y comprender la historia de uno de los yacimientos fósiles más relevantes en el mundo. Referencia bibliográfica: FERNÁNDEZ, Fernando J.; MONTALVO, Claudia I.; MARIN-MONFORT, M. Dolores; SOSTILLO, Renata; COLL, Daiana G.; LINDSEY, Emily; RICE, Karin A.; TAKEUCHI, Gary T. & TOMASSINI, Rodrigo L.What happened with the smaller ones? First comprehensive taphonomic analysis of microvertebrates from the Late Pleistocene of Rancho La Brea (Los Angeles, USA). Journal of Quaternary Science, (2025): 1–13. https://doi.org/10.1002/jqs.70018.
Los resultados del trabajo, publicado recientemente en la revista Science, advierten que la intensidad y la duración de las sequías pueden ampliar significativamente las pérdidas en la productividad de los ecosistemas terrestres. Chacra Experimental Napostá (Convenio UNS MDA) Sitios experimentales distribuidos alrededor del mundo Reunión de miembros de la la Red Internacional de Sequía de Argentina en la Estancia San Claudio de la UBA Un equipo internacional de más de 170 especialistas de 28 países, entre ellos investigadores y becarios del CONICET, demostró que las sequías extremas y prolongadas pueden reducir drásticamente la capacidad de los pastizales y arbustales naturales para regenerar biomasa y mantener su función ecológica a largo plazo. Desde Argentina, participaron científicos del Centro de Recursos Naturales Renovables de la Zona Semiárida (CERZOS, CONICET–UNS), junto a colegas de otras instituciones nacionales (INTA, UBA, UNMdP, UNPA y UNRN). El equipo del CERZOS, coordinado por Alejandro Loydi, e integrado por Aylén Rodríguez y Flavia Funk, contribuyó al experimento de la red global mediante el monitoreo y la toma de datos en el sitio ubicado en la Chacra Experimental Napostá (Convenio UNS-MDA), en Bahía Blanca. “Nuestra participación fue parte de un esfuerzo sostenido de varios años. Instalamos estructuras que simulan la reducción de lluvias y medimos cómo responden las comunidades vegetales a diferentes niveles de sequía. Es un trabajo colectivo que permite entender mejor cómo se comportan los ecosistemas cuando las condiciones se vuelven más extremas”, explicó Alejandro Loydi, director e investigador del CERZOS. El estudio se desarrolló en el marco de la Red Internacional de Sequía (International Drought Network), impulsada originalmente por investigadores de Estados Unidos. A nivel global, la red conformó un comité internacional con representantes de distintos países; en Argentina, la coordinación está a cargo de la doctora Laura Yahdjian, investigadora del CONICET en el Instituto de Investigaciones Fisiológicas y Ecológicas Vinculadas a la Agricultura (IFEVA, CONICET – UBA). Argentina cuenta con nueve sitios experimentales distribuidos a lo largo de un amplio gradiente climático, desde zonas húmedas del norte bonaerense hasta pastizales áridos en Santa Cruz. El sitio de Napostá, a cargo del equipo del CERZOS, se ubica aproximadamente en el centro de ese gradiente, con una precipitación media anual de 550 milímetros. En cada sitio se instalaron estructuras de manipulación de lluvia, compuestas por canaletas transparentes que permiten el paso de la luz pero desvían parte de las precipitaciones. Estas estructuras simularon una sequía extrema – definida como aquella que ocurre una vez cada 100 años – que, en el caso de Napostá, implicó una reducción de alrededor del 45 %, recreando condiciones de unos 300 mm anuales, en lugar de los 550 mm habituales. El diseño experimental incluyó parcelas con estas estructuras y otras adyacentes sin manipulación. Esto permitió comparar, a lo largo del tiempo, múltiples variables ecológicas: producción de biomasa vegetal (fijación de carbono), fertilidad del suelo y actividad microbiana, entre otras. “Todo se hizo con el mismo protocolo en los distintos sitios del país y del mundo, lo que permitió obtener datos comparables de ecosistemas muy diversos. Esa coordinación es lo que le da valor global al estudio”, señaló Loydi. Los datos recolectados fueron procesados y estandarizados por el equipo coordinador internacional, que integró la información en una base común para su análisis. Esta metodología permitió analizar cómo interactúan la intensidad y la duración de la sequía en la productividad primaria de pastizales y arbustales, ecosistemas que cubren aproximadamente el 50 % de la superficie terrestre y almacenan más del 30 % del carbono global. Los resultados muestran que, si bien algunos ecosistemas pueden mantener su funcionamiento bajo sequías moderadas, las pérdidas de productividad aumentan significativamente cuando las sequías son extremas y se repiten durante varios años consecutivos. De hecho, después de cuatro años de sequía extrema, las pérdidas fueron más del doble que en el primer año. Los hallazgos tienen especial relevancia para regiones áridas y semiáridas como el sudoeste bonaerense, donde las sequías prolongadas pueden afectar la cobertura vegetal, la retención de suelos y, en consecuencia, la sustentabilidad de la ganadería extensiva, principal actividad económica de la zona. “Comprender cómo responden nuestros ecosistemas a la falta de agua es fundamental para anticipar los impactos del cambio climático y diseñar estrategias de manejo sustentable”, señaló Loydi. El estudio aporta evidencia experimental a una preocupación creciente: el aumento en la frecuencia y severidad de las sequías puede comprometer la estabilidad de los ecosistemas naturales y los servicios ambientales que estos proveen, entre ellos la captura de carbono y la regulación climática. El artículo de encuentra publicado en Science: https://www.science.org/doi/10.1126/science.ads8144
La herramienta extrae información relevante de las historias clínicas, clasifica diagnósticos y analiza relaciones entre enfermedades. Especialistas del Instituto de Ciencias e Ingeniería de la Computación (ICIC, CONICET–UNS) desarrollaron una herramienta basada en inteligencia artificial (IA) que permite detectar y monitorear pacientes con múltiples enfermedades crónicas en el ámbito hospitalario. El objetivo es mejorar la gestión clínica y el seguimiento médico de este grupo de pacientes, que requiere una atención integral y sostenida en el tiempo. La iniciativa surgió a partir de una necesidad concreta de los hospitales públicos: contar con mecanismos que integren la información médica de personas con diversas patologías crónicas, actualmente dispersa en distintos registros y redactada en lenguaje natural dentro de las historias clínicas electrónicas. Para abordar este desafío, el equipo del ICIC, conformado por especialistas en inteligencia artificial, ciencia de datos y computación, trabajó junto a profesionales médicos y técnicos del Hospital Municipal de Agudos “Leónidas Lucero” de Bahía Blanca (HMABB), para diseñar un sistema capaz de procesar y analizar automáticamente grandes volúmenes de información clínica, facilitando la identificación de pacientes pluripatológicos y el análisis de sus condiciones de salud. “El objetivo fue crear una herramienta que asista a los equipos de salud en el seguimiento de pacientes con múltiples enfermedades y en la toma de decisiones clínicas basadas en datos”, explicó Carlos Chesñevar, director del ICIC y coordinador del proyecto. El desarrollo se basó en dos métodos principales: ECO (Entidades y Conocimiento Ontológico) y CML (Clasificador Modelo de Lenguaje), que combinan técnicas de procesamiento de lenguaje natural con terminología médica estandarizada (CIE-10), lo que permite extraer información relevante de las historias clínicas, clasificar diagnósticos y analizar relaciones entre enfermedades. Además, el proyecto incluyó un motor de búsqueda y un entorno de visualización interactivo con el que es posible representar asociaciones entre patologías, detectar grupos de riesgo y diseñar estrategias personalizadas de atención. Estas herramientas de análisis y visualización, trabajadas exclusivamente con datos anonimizados para garantizar la privacidad de la información, facilitan la interpretación de los resultados por parte del personal médico, mejorando la toma de decisiones clínicas. Como parte de las acciones de transferencia el equipo del ICIC brindó capacitaciones al personal hospitalario del HMABB, liberó el código fuente en acceso abierto y publicó un capítulo sobre IA aplicada a la detección de comorbilidades en el libro Handbook of Artificial Intelligence in Healthcare, publicado por la editorial Springer-Nature en 2025. Desde el Hospital Municipal, Gustavo Piñero, director del área de Telesalud del HMABB, destacó el impacto de la colaboración: “Esta herramienta representa un avance concreto hacia una gestión integral y eficiente de los pacientes con enfermedades crónicas. Nos permite analizar mejor la información clínica, visualizar relaciones muchas veces invisibles en el manejo a diario que nos permitirá planificar intervenciones más precisas y priorizar casos complejos. La articulación con el CONICET fue clave para trasladar el conocimiento científico al ámbito asistencial”. En el futuro, la experiencia se podría replicar en otros centros de salud pública para avanzar hacia un modelo nacional de historia clínica inteligente. Su implementación servirá para optimizar el uso de recursos, reducir errores de registro y diagnóstico y mejorar el seguimiento médico en entornos de alta demanda. “El trabajo que venimos realizando en conjunto entre el CONICET y el Hospital Leónidas Lucero de Bahía Blanca permitió validar la aplicación de la IA en un entorno real y fortalecer la articulación entre el sistema científico y el sistema de salud pública”, subrayó Chesñevar.
Yamila De Charras, becaria posdoctoral formada en PLAPIQUI (CONICET – UNS), fue reconocida con el Premio a la Mejor Tesis de Ingeniería en la 3.ª Edición del Concurso Nacional a las Mejores Tesis de Ingeniería, organizado por la Fundación INVAP. La ceremonia de premiación se realizó el 17 de octubre en la sede central de INVAP en Bariloche. Su tesis doctoral, titulada “Estudio de parámetros de diseño en aerocámaras para la administración de medicamentos inhalables”, fue dirigida por la doctora María Verónica Ramírez-Rigo y co-dirigida por el doctor Diego Esteban Bertin, en el marco del Doctorado en Ingeniería Química de la Universidad Nacional del Sur (UNS). El trabajo se desarrolló en el Laboratorio de Tecnología de partículas de PLAPIQUI, donde la investigadora abordó el diseño y la optimización de dispositivos para la administración eficiente de medicamentos inhalables, con el objetivo de mejorar tratamientos respiratorios y aportar soluciones tecnológicas accesibles para el sistema de salud. “Este reconocimiento es un gran estímulo para continuar creciendo en la investigación aplicada y el desarrollo de la ingeniería en la ciencia con impacto real en la sociedad”, expresó De Charras, quien actualmente realiza una beca posdoctoral en inhaladores de polvo seco. El galardón otorgado por la Fundación INVAP destaca la calidad y el impacto del trabajo científico-tecnológico que se desarrolla en la región, y refuerza el aporte de las instituciones locales a los desafíos del país en materia de salud, ingeniería y desarrollo tecnológico.
La directora del CONICET Bahía Blanca, Silvia London, fue invitada a participar del II Simposio Internacional “Inventing the Future”, que se desarrolló en Moscú, Rusia. El encuentro, organizado por el National Centre RUSSIA, reunió a más de 7.000 participantes de 76 países, entre académicos, representantes gubernamentales, empresarios y profesionales del ámbito creativo, en torno a los ejes sociedad, tecnología y cooperación global. Silvia London durante su exposición en la mesa “Demographic Future From Challenges to Solutions” en el simposio internacional “Inventing the Future” (Moscú, Rusia) La directora del CONICET Bahía Blanca en el escenario principal del II Simposio Internacional “Inventing the Future”, organizado por el National Centre RUSSIA. London integró la mesa titulada “Demographic Future: From Challenges to Solutions”, donde expuso sobre las dinámicas poblacionales contemporáneas, sus causas, consecuencias y posibles políticas frente a escenarios de envejecimiento, migración y declive demográfico. Su intervención se basó en parte en un trabajo desarrollado junto al investigador uruguayo Gastón Cayssials, quien defendió en 2024 su tesis doctoral en la Universidad Nacional del Sur (UNS), centrada en el vínculo entre crecimiento económico y dinámica poblacional. Doctora en Economía e investigadora principal del CONICET, London se especializa en crecimiento económico, cambio estructural y sistemas complejos, y es profesora titular en el Departamento de Economía de la UNS. De regreso en el país, compartió reflexiones sobre su participación en Moscú y sobre la actualidad de la economía global en una entrevista con Agenda Pública, Radio UNS Bahía Blanca, AM 1240 ). Escucha parte de la entrevista AQUI
La campaña se enmarca en un Acuerdo entre el Servicio de Hidrografía Naval (SHN) y el Schmidt Ocean Institute. Participan investigadores y técnicos de distintos institutos y organismos nacionales. El buque Falkor (too) en navegación. Créditos: Schmidt Ocean Institute. El vehículo submarino autónomo (AUV, por sus siglas en inglés) Glider (Alseamar SEAEXPLORER X2). Crédito: RS AQUA El ROV SuBastian regresa al buque Falkor (too) después de una inmersión. Créditos: Schmidt Ocean Institute. Instrumento para la medición de los parámetros conductividad, temperatura y profundidad (CTD), y otras propiedades hidrográficas del agua. Créditos: Schmidt Ocean Institute El vehículo operado remotamente (ROV, por sus siglas en inglés) SuBastian en el hangar del buque Falkor (too). Créditos: Schmidt Ocean Institute. Helipuerto y sector de proa del buque Falkor (too). Créditos: Schmidt Ocean Institute. Boyas derivantes, tipo CARTHE. En la expedición Eco de 2 Cañones se desplegarán unas 30 6nidades para la medición de las corrientes superficiales. Créditos: CIMA-UBA-CONICET. Maniobra de despliegue de la boya Wavescan en el buque ARA Puerto Deseado. Foto de archivo. Créditos: SHN Instrumento para la medición de los parámetros conductividad, temperatura y profundidad (CTD), y otras propiedades hidrográficas del agua. Créditos: Schmidt Ocean Institute Científicos del CONICET, provenientes de distintas instituciones y disciplinas, participan de la campaña “Ecos de dos Cañones” a bordo del buque RV Falkor (too), perteneciente al Schmidt Ocean Institute (SOI), organización sin fines de lucro de los Estados Unidos, con el objetivo de explorar los sistemas de cañones submarinos localizados a lo largo de la Plataforma Continental Argentina, en sus sectores patagónico y bonaerense. El proyecto fue seleccionado junto con otros siete entre numerosas propuestas nacionales e internacionales, en un proceso comenzado a fines del 2023 y concluido en septiembre de 2024, tras la evaluación de jurados internacionales y miembros del SOI. Dentro de las ocho expediciones elegidas para explorar el océano Atlántico Sudoccidental, tres están dirigidas por científicos argentinos. Para hacer posible esta campaña, tras la selección se firmó un Acuerdo entre el Servicio de Hidrografía Naval (SHN), dependiente del Ministerio de Defensa, y el Schmidt Ocean Institute (SOI). La expedición cuenta con el apoyo de la Fundación Williams y permitirá cumplir con objetivos del proyecto PATASWOT del Instituto Franco-Argentino de Estudios sobre el Clima y sus Impactos (IFAECI, CONICET-UBA-IRD-CNRS). La investigadora principal y jefa científica es la Dra. Silvia Inés Romero, del SHN, acompañada en por tres co-investigadoras principales: la Dra. Graziella Bozzano, investigadora del CONICET en el Departamento de Oceanografía del SHN, la Dra. Laura Ruiz Etcheverry, investigadora en el Centro de Investigaciones del Mar y la Atmósfera (CIMA, CONICET-UBA), y la becaria doctoral Ornella Silvestri del CONICET en el SHN. Objetivos de la investigación La corriente de Malvinas es una corriente oceánica que corre de sur a norte a lo largo del talud continental de Argentina, allí donde la profundidad del océano pasa de 200 a más de 5.000 metros, transportando nutrientes y agua fría desde la rama norte de la Corriente Circumpolar Antártica. La interacción de la corriente de Malvinas con el talud impulsa la productividad primaria en el Atlántico Suroccidental. En particular, los cañones submarinos ubicados a lo largo del talud crean irregularidades en el lecho marino que alteran el movimiento de esta corriente, facilitando el intercambio entre la plataforma continental y el océano adyacente. Distintos científicos han planteado la hipótesis de que este intercambio fomenta floraciones masivas de fitoplancton. El fitoplancton sustenta a su vez una gran productividad primaria que es aprovechada por las pesquerías y contribuye a absorber gases de efecto invernadero. Pese a la relevancia de los cañones, la interacción de los mismos con la corriente de Malvinas ha sido poco estudiada. El propósito de la campaña es estudiar dos sistemas de cañones submarinos: Bahía Blanca, ubicado a 500 km de la ciudad de Viedma (provincia de Rio Negro), y Almirante Brown, ubicado a 450 km de la ciudad de Rawson (provincia de Chubut). En el marco de esta tarea, buscarán descifrar, a través de herramientas tecnológicas de punta, la manera en que las diferentes formas de los cañones alteran el movimiento de las masas de agua. De acuerdo con los científicos que participan de la expedición, el objetivo es comprender la interacción entre la morfología de los cañones, las masas de agua, las corrientes oceánicas y la dinámica de los ecosistemas marinos en una de las regiones más productivas del Mar Argentino: el frente del talud continental. “Queremos corroborar si los valles submarinos, correspondientes a los cañones, modifican efectivamente la dinámica de las corrientes y masas de agua y fuerzan el ingreso de las aguas frías, salinas y ricas en nutrientes de la Corriente de Malvinas hacia la plataforma. Este movimiento podría fomentar la fertilización de las aguas de plataforma -que son más cálidas, menos salinas y tienen menos nutrientes- y promover la productividad biológica que sustenta la presencia de recursos pesqueros abundantes a lo largo del talud en el Mar Argentino”, expresa el Dr. Martín Saraceno, investigador del Consejo en el CIMA y profesor del Departamento de Ciencias de la Atmósfera y de los Océanos (DCAO, FCEN-UBA). Saraceno, Romero y Ruiz Etcheverry forman parte del IFAECI y son los titulares del proyecto PATASWOT. El estudio tendrá una perspectiva interdisciplinaria en la que aspectos geológicos, geomorfológicos y sedimentarios se unirán a aspectos oceanográficos y biológicos. Muchas de las actividades que se realizarán en el marco de esta expedición tendrán un carácter inédito, debido al uso de tecnología de punta. “Hay un despliegue poco común de equipamientos tecnológicos de última generación, entre los cuales destacan el uso de un AUV (Vehículo Submarino Autónomo) de tipo GLIDER, que ha sido traído a la Argentina gracias a una colaboración con el Institut Méditerranéen d´Océanologie (MIO) de Francia, y el ya famoso ROV SuBastian (Vehículo Operado Remotamente), propiedad del Schmidt Ocean Institute. En este sentido, se puede decir que es la primera vez que el ojo humano podrá ver en vivo y en directo las profundidades de los sistemas de cañones que nos disponemos a estudiar”, explica Bozzano. Transmisión vía streaming Algunas …
Valeria Guinder, investigadora independiente del CONICET en el Instituto Argentino de Oceanografía (IADO, CONICET-UNS), y la becaria doctoral Azul Gilabert, integran el equipo científico de esta expedición única a bordo del buque de investigación Falkor (too), del Schmidt Ocean Institute, SOI (EE.UU.). La investigadora del IADO junto a las investigadoras directoras de la campaña (de izq a dcha) Silvia Romero, Graziella Bozzano y Ornella Silvestri. Valeria Guinder y Azul Gilabert, en el laboratorio húmedo del Falkor too. Con Javier Chazarreta y Melina Scian del grupo de zooplancton, con el ROV Alberto Piola, Valeria Guinder, Martín Saraceno y Martín Rivarossa, junto a la red de fitoplancton Con equipo de oceanografía física, Martín Saraceno, Sebastián Cornejo Guzman y Melina Martínez, junto al lander Guinder junto a Ricardo Silva y Martín Rivarossa, del grupo de fitoplancton, con la FlowCam La misión tiene como objetivo estudiar en detalle el área del talud continental asociada a la presencia de los cañones submarinos Bahía Blanca y Almirante Brown, formaciones geológicas del fondo marino ubicadas a más de 500 km de la costa, a la altura de Viedma y Rawson, respectivamente, reconocidas por su alta productividad biológica y su rol clave en la dinámica del Atlántico Sur. La expedición permitirá comprender cómo la Corriente de Malvinas, que transporta aguas frías y ricas en nutrientes desde la Corriente Circumpolar Antártica, corre por el borde del talud continental argentino e interactúa con la topografía de los cañones, fertilizando el margen externo de nuestro mar. “Es una gran oportunidad para conocer más acerca de cómo se relacionan los factores hidrológicos y geomorfológicos con la fertilización natural del fitoplancton en estas zonas, responsable de la altísima productividad y biodiversidad de estas aguas a cientos de kilómetros de nuestra línea de costa”, explicó Guinder. La campaña combina un abordaje interdisciplinario y el uso de tecnologías de vanguardia. Entre las tareas previstas se encuentra el despliegue de más de 40 boyas derivantes con sensores y GPS que permitirán seguir en tiempo real los desplazamientos de las corrientes marinas de superficie, además del fondeo de una boya fija de gran tamaño equipada con instrumentos meteorológicos y oceanográficos, que medirá variables como radiación solar, temperatura y humedad del aire, como así también temperatura, conductividad y movimientos verticales y horizontales de masas de agua en toda la profundidad. También se utilizarán equipos innovadores como un glider —similar a un pequeño submarino autónomo— que recopilará, durante 20 días, datos continuos de clorofila, temperatura, salinidad y oxígeno disuelto en los cañones del sistema Bahía Blanca. Además, se realizarán bajadas al fondo marino con el ROV SuBastian (vehículo operado remotamente desde el barco) que llevará a cabo cinco inmersiones de hasta 1.000 metros de profundidad para obtener imágenes y muestras de sedimentos, con transmisiones en vivo que podrán seguirse por YouTube. Asimismo, se realizará un relevamiento topográfico del fondo marino mediante ecosondas de tecnología acústica, con el fin de obtener una batimetría de alta resolución. La expedición, que se extenderá por un mes, está dirigida por la oceanógrafa Silvia Romero (Servicio de Hidrografía Naval, UNDEF, UBA, IFAECI) y reúne a 25 especialistas en biología, química, física y geología marina de diferentes institutos del CONICET, del Servicio de Hidrografía Naval, del INIDEP, y de universidades nacionales. En representación del IADO, junto a Guinder embarca la becaria doctoral Azul Gilabert, quien participa en el trabajo de campo y la recolección de datos. Laura Ruiz Etcheverry (CIMA, CONICET-UBA, IFAECI), Graziella Bozzano (SHN y CONICET) y Ornella Silvestri (UBA, SHN y CONICET) son las codirectoras de la campaña. Esta expedición científica se hace también en colaboración con laboratorios internacionales, por ejemplo, el glider se usará gracias a la cooperación con el MIO de Francia. “Como responsable del grupo de Plancton Microbiano del IADO, mi trabajo a bordo está enfocado en el muestreo de las microalgas –fitoplancton- y las variables físicas y bioóptcias asociadas, en combinación con el sensoramiento remoto del color del mar.” describió Guinder. Junto a su becario doctoral del CONICET, Martín Rivarossa y su colega del INIDEP, Ricardo Silva, el equipo de Plancton Microbiano a bordo del Falkor (too) colectará muestras de agua con las botellas Niskin a distintas profundidades y muestras de red de fitoplancton para concentrar los microorganismos. Luego continuará el trabajo de laboratorio tanto a bordo como en el IADO y en otros institutos del país, Alemania, Brasil y China, gracias a colaboraciones científicas y académicas que mantiene la científica del IADO. Guinder destacó que se trata de una experiencia inédita por su carácter interdisciplinario, y valoró que la sociedad pueda acceder a imágenes y resultados de este tipo de investigaciones: “Para nosotros es fascinante poder contarle a la gente lo que ocurre en el océano, mostrar que detrás del azul uniforme del mar existe un mosaico de ecosistemas con enorme riqueza y que necesitamos conocer y proteger”, concluyó. La primera transmisión pública está prevista para mediados de octubre y podrá seguirse en vivo, ofreciendo a la comunidad la posibilidad de observar por primera vez la biodiversidad que albergan los cañones submarinos argentinos del Atlántico Sur.
Del 29 de septiembre al 5 de octubre se llevará a cabo la “Semana del Cerebro 2025”, internacionalmente conocida como “Brain Awareness Week”. Se trata de una iniciativa que se replica a nivel global, la cual se realiza cada año con el objetivo de aumentar la conciencia pública sobre el cerebro y la investigación neurocientífica. Durante esa semana, se realizan una variedad de actividades educativas y eventos en todo el mundo para informar y educar a las personas sobre el funcionamiento del cerebro, los trastornos neurológicos y el impacto de la investigación cerebral en nuestra vida diaria. Esta celebración no solo ofrece una oportunidad para aprender más sobre el cerebro y su papel en la salud y el bienestar, sino que también fomenta la participación activa del público en la ciencia. A través de talleres, charlas, exhibiciones y otras actividades interactivas, la Semana del Cerebro busca inspirar a las personas a explorar y comprender mejor el órgano más complejo de nuestro cuerpo. Al aumentar la conciencia y el entendimiento del cerebro, se pretende promover un mayor interés en la investigación cerebral y en la importancia de cuidar y proteger nuestra salud mental.
El evento, que reunió a especialistas de todo el país para intercambiar conocimientos y presentar avances en distintas áreas de la disciplina, fue también escenario de un destacado reconocimiento a la doctora Diana Cuadrado La Dra. Diana Cuadrado con su distinción como Socia Honoraria de la AAS. FOTO: Gentileza IADO Diana Cuadrado y Lucia Maisano en la XIX Reunión Argentina de Sedimentología en Córdoba. FOTO: Gentileza IADO La Dra. Cuadrado presenta avances en sedimentología costera. FOTO: Gentileza IADO Del 10 al 13 de septiembre, parte del equipo de Geobiología del Instituto Argentino de Oceanografía (IADO, CONICET–UNS) participó en la XIX Reunión Argentina de Sedimentología, organizada por la Asociación Argentina de Sedimentología (AAS). Fueron tres jornadas de intercambio científico, en las que las investigadoras Diana Cuadrado y Lucía Maisano expusieron resultados de sus investigaciones sobre sedimentología costera, a través de presentaciones orales y posters en los que también colaboraron otros integrantes del equipo de Geobiología del instituto. Además, ambas participaron como moderadoras de la sesión temática “Geobiología y Sistemas Sedimentarios”, consolidando la presencia del IADO en el encuentro. Durante la reunión, la Comisión Directiva de la AAS distinguió a dos de sus socios por su destacada trayectoria académica, otorgándoles el reconocimiento de Socios Honorarios. Entre ellos fue destacada la doctora Diana Cuadrado, investigadora principal del CONICET (actualmente jubilada y contratada Ad-Honorem) y docente de posgrado en el Departamento de Geología de la Universidad Nacional del Sur. Este reconocimiento resalta el valioso aporte de la doctora Cuadrado en el campo de la sedimentología y la geobiología en Argentina, así como el compromiso del equipo del IADO en fortalecer los vínculos de cooperación científica a nivel nacional.
Desde la comunidad de directores y directoras de los Centros Científicos Tecnológicos (CCT) del CONICET a lo largo y ancho del país, nos dirigimos a ustedes para expresar nuestra más profunda inquietud frente al reciente veto de la Ley de Financiamiento Universitario. Esta decisión, que impacta de manera directa en las universidades nacionales, no puede ser analizada de forma aislada, ya que representa un golpe contundente a todo el sistema científico y tecnológico de la Argentina. Es fundamental comprender que las universidades y la ciencia son pilares inseparables de nuestro desarrollo. La mayoría de los avances y proyectos que dan prestigio al CONICET se gestan y ejecutan en los laboratorios y aulas universitarias. Al reducir el financiamiento de estas instituciones, se debilitan las bases mismas de la investigación y la innovación que, con tanto esfuerzo, la nación ha construido a lo largo de las décadas. Además, el vínculo entre las universidades nacionales y el CONICET se expresa de manera concreta en la formación de recursos humanos altamente calificados. Las becarias y becarios de nuestro organismo realizan sus doctorados en las universidades públicas, y la gran mayoría de nuestras investigadoras e investigadores son también docentes en ellas, aportando su conocimiento y experiencia a la formación de nuevas generaciones de profesionales. Esta articulación virtuosa, que potencia tanto la docencia como la investigación, depende de la fortaleza de las instituciones universitarias. Este veto, que compromete el presente y el futuro de estudiantes, docentes, investigadores y de toda la comunidad académica, va más allá de un simple ajuste presupuestario. Es una medida que pone en jaque nuestra capacidad de generar soluciones a los problemas del país, de impulsar la producción y de asegurar un desarrollo sustentable, inclusivo y soberano. Sin una educación superior fortalecida, la ciencia pierde las herramientas necesarias para prosperar. Por ello, hacemos un enérgico llamado a las y los legisladores para que consideren la magnitud de lo que está en juego. La educación superior y la investigación científica son el motor de nuestro progreso. Debilitar una es debilitar la otra, en perjuicio del futuro colectivo de nuestra nación, que requiere de más y mejor educación y ciencia para enfrentar los complejos desafíos de la realidad. Dra. María Cristina Area, CONICET Nordeste Dr. Andrea Pattini, CONICET Mendoza Dr. Alejandro Zunino, CONICET Tandil Dr. Daniel Enriz, CONICET San Luis Dra. Natalia Guiñazú, CONICET Patagonia Confluencia Dr. Raul Becchio, CONICET Salta – Jujuy Dra. Silvia London, CONICET Bahía Blanca Dra. Mónica Balzarini, CONICET Córdoba Dr. Guillermo Labadie, CONICET Rosario Dr. Rubén Spies, CONICET Santa Fe Dra. Vera Alvarez, CONICET Mar del Plata Dra. Celeste Ratto, CONICET Patagonia Norte Dr. Augusto Bellomio, CONICET NOA Sur Dr. Gonzalo Veiga, CONICET La Plata Dr. Nicolás Ortiz, CONICET CENPAT Dr. Atilio F. Zangrando, CONICET CADIC Dra. Lidia Amor, CONICET CABA Sur Dr. Vicente Mut, CONICET San Juan