| Micro y Nanoelectrónica en el Instituto de Investigaciones de Ingeniería Eléctrica (UNS-Conicet) |
En septiembre de 2009 un grupo de estudiantes e investigadores del Laboratorio de Micro y Nanoelectrónica (LMNE) envían un circuito integrado de 2mm x 2mm con 50 millones de transistores a la fábrica United Microelectronics Corporation (UMC) de Taiwan, para su fabricación en el proceso de 90 nanómetros (un nanómetro es una millonésima de milímetro y proceso de 90 nanómetros designa al proceso de integración cuyo mínimo transistor es de esa longitud), en el marco de un convenio de colaboración entre la Universidad Nacional del Sur y la National Chiao Tung University (NCTU) de Taiwan firmado en el Ministerio de Ciencia y Tecnología de la Nación (MINCYT) en Marzo de 2008. El circuito integrado es una cámara de video inteligente, que al mismo tiempo que funciona como video puede ejecutar acciones como detectar objetos, formas, movimientos, patrones, a alta velocidad. Debe tenerse en cuenta que tener una imagen de un objeto no es reconocerlo, eso lo hace el humano que observa la imagen. Una cámara inteligente reconoce el objeto, es decir procesa la imagen y concluye que se trata de un determinado objeto. Estos desarrollos tienen importantes aplicaciones en robótica móvil, conducción autónoma, seguridad, etc. Diez años atrás esto era impensable, y es el fruto del trabajo constante y persistente de los profesores del grupo de investigación en Sistemas Electrónicos del Departamento de Ingeniería Eléctrica y Computadoras y del Instituto de Investigaciones en Ingeniería Eléctrica (IIIE) UNS-CCT-CONICET-Bahía Blanca. Pero, ¿de qué se trata y por qué es importante la tecnología de circuitos integrados? Comenzando en los años 50 y hasta la fecha, ha sido posible colocar dentro de un diminuto chip de silicio de algunos milímetros cuadrados, una cantidad exponencialmente creciente de transistores. A modo de ejemplo, los procesadores de los años setenta tenían alrededor de 10.000 transistores; hoy día se cuentan alrededor de mil millones de transistores en un microprocesador. Más transistores permiten realizar tareas más complejas, y también es cierto que cada transistor es cada vez más barato (1 centavo de dólar por transistor en el año 80, contra 1/10.000 centavos de dólar hoy día).
Por otro lado, se han separado las tareas de diseño y fabricación de circuitos integrados, dando lugar a más actores económicos en la actividad. En el presente se cuenta con pocas fábricas de altísima complejidad tecnológica en ciertos países (Taiwan, EEUU, Israel, Europa), y una gran variedad de compañías de diseño sin fábrica (“fabless”), las cuales hacen sus diseños y los envían a las fábricas. En Argentina, hay dos “fabless”, Allegro Semiconductor Argentina, en Capital Federal, y Clariphy Argentina S.A. en Córdoba. Considerando la capacidad de los jóvenes ingenieros electrónicos argentinos y el volumen económico del mercado en juego, el desarrollo y establecimiento de una industria de diseño de circuitos integrados en el país resulta altamente conveniente. Esto es ampliamente reconocido a nivel nacional, y la microelectrónica ha sido catalogada tanto por CONICET como por MINCYT como un area de vacancia y prioritaria. Ahora cabe preguntar cómo se viene construyendo esta actividad en el país. En este sentido vale entonces mencionar lo que se está haciendo en Bahía Blanca. Durante los años 2001 a 2003, tres profesores viajaron a EEUU para especializarse en la temática de diseño de circuitos electrónicos y electrónica de potencia, en las universidades de Berkeley en California, Johns Hopkins, y Arkansas, respectivamente.
A partir del año 2003, se rediseñaron las materias básicas y avanzadas de la carrera de Ingeniería Electrónica para incluir contenidos de circuitos integrados. Al mismo tiempo, se comenzó una intensa actividad de investigación en las temáticas de electrónica de bajo consumo, redes de sensores inalámbricas y manejo de potencia. En todos los países de avanzada, las empresas son el motor que mueve el área de la tecnología electrónica. De manera que a la vez que se realizaban progresos en las fases académicas, se comenzaron las acciones para trascender la academia y lograr un impacto sobre las empresas tecnológicas del país. Así se realizó en Bahía Blanca la primera Reunión de Trabajo en Microelectrónica y Aplicaciones (RTMA) en el año 2005, con un número importante de instituciones del país, y un número incipiente de empresas. Este evento se estableció en los años subsiguientes como la Escuela Argentina de Micro-Nano Electrónica, Tecnología y Aplicaciones (EAMTA), y se realiza periódicamente en diferentes lugares del país. EAMTA 2009 se realizará en el Instituto Balseiro y cuenta con un buen número de empresas nacionales e internacionales de electrónica, software de diseño --como Tanner Inc., MicroMagic, Synospsys-- y empresas de fabricación de circuitos integrados como MOSIS y XFAB Semiconductors. Gracias a EAMTA, más de trescientos estudiantes de universidades de todo el país han realizado un circuito integrado.
A partir del año 2005, se establece una asociación estratégica junto a INTI, la Universidad Católica de Córdoba, y varias empresas tecnológicas, y se presenta un proyecto de Área Estratégica (PAE) con ambiciosos objetivos, que resulta seleccionado y aprobado por el Ministerio de Ciencia y Tecnología de la Nación (MINCyT). A la fecha, el LMNE cuenta con 5 investigadores y 14 becarios doctorales. Durante los últimos 7 años se han diseñado y enviado a fabricar más de 50 chips en distintas tecnologías, con al menos 15 de ellos diseñados por estudiantes como trabajo final de materia de grado. Los numerosos proyectos de investigación y formación de RRHH --que incluyen 2 proyectos PAE-MINCyT, 3 proyectos PICT-MINCYT,
1 proyecto PRAMIN- MINCyT, 1 proyecto PRH- MINCyT, 3 proyectos PICTO- MINCyT, 2 proyectos PIP-CONICET, y 3 proyectos de reuniones científicas MINCyT-CONICET-- han permitido el establecimiento de una infraestructura de equipamiento científico y recursos humanos de primer nivel. Se mantiene una colaboración estrecha con grupos de investigación de las universidades de Johns Hopkins, Stonny Brook, Washington University of St. Louis en EEUU, con las universidades Católica y Federal del Uruguay, con la Universidad Federal de Rio Grande do Sul en Brasil, y con la National Chiao Tung University de Taiwan. Todas estas acciones tienen un denominador común, que es el anhelo de generar un ecosistema productivo en el cual se produzca tecnología y valor agregado, con la consiguiente oferta laboral para nuestros jóvenes ingenieros, posicionando a nuestro país como un generador de tecnología.
Dr. Pedro Julián Instituto de Investigaciones en Ingeniería Eléctrica (IIIE)(CONICET-UNS) |
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