Home Misceláneas La guerra roja
Numero 29
Número 9
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Trad/Prof. Viviana Soler
Prof. Elena Contardi
Dra. Veronica Guler
Ing. Guillermo Sisul

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Diseño Gráfico
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La guerra roja - Página 6

Repasó el resto del instructivo: “Flexibilidad de los pecados capitales”; “información  a grabar en los cerebros”; “distribución de tareas”. Todo parecía normal. Siguió: “capacidades orgánicas”; “lideres”; “prerrogativas de los líderes”. Quizás allí estaba su error; la orden de acceder a las tuberías de agua debería haber surgido de los líderes,  “mmmm…”,  se dijo a sí mismo. “no hay duda, sólo las reinas tenían prerrogativas”. Tom observó los daños del acueducto de acceso y  vio con desazón que ya no tendría tiempo de repararlos. Además, muchos de los túneles ya estaban anegados. No tenía tiempo, tendría que resetear a cero. Resetear e iniciar un nuevo ciclo. Examinó el surtidor de agua. Un hilo de agua apenas perceptible bajaba por la cañería principal  en forma ininterrumpida desde el inicio de las colonias. Con resignación Tom  murmuró: “a resetear entonces”, y dicho esto,  presionó la válvula de apertura como lo indicaba el manual. Tenía que anegar las colonias e iniciar todo de nuevo. El agua comenzó a fluir a raudales. El túnel se llenó de inmediato filtrándose hacia los corredores  circundantes. Millares de cuerpos rojos y aun algunos negros huían despavoridos sin escape posible; se agolpaban en los vértices o trepaban por las paredes inútilmente. Rápidamente se anegaron  todas las galerías. Tom pulsó  el botón “bioselector”  y de inmediato un tamiz empezó a agitarse. Todos los pequeños seres quedaron separados sobre la malla de acero. Debajo de ellos, por entre las rendijas se escurría el agua y los restos de grava. Tomó un cepillo y colocó a los pequeños seres en un recipiente cilíndrico de metal. Ajustó el cierre y lo introdujo en la caja de “big bang” en cuya tapa se leía:  “Generador de Universos pequeños de 2 a 10  colonias”. Tomó el manual y leyó: “especifique las condiciones de evolución de su Universo: marque sólo una de las opciones”. Miró la primera opción. “Número de colonias”. Tom anotó: “2”. Los universos  de  2 colonias eran más fáciles de generar. Además no tenía tiempo y las organizaciones mayores requerían una elaboración y dedicación que estaba fuera de sus planes y de su mediocre capacidad.  Siguió: “Organización de las colonias”;  “Pulse una sola  opción en cada caso”: “número de mandamientos: 1, 2 o 10”. Pulsó: “2”. “Grabado de los mandamientos en cerebros: Si o No”. No dudó en apretar “Si”; “Excepciones a los mandamientos (prerrogativas): a) ninguna, b) sólo los reyes; c) sólo reyes y comités”.  Dudó un momento. Trató de recordar lo aprendido en su curso. Éste era un punto importante que podía haber llevado a la catástrofe a su universo. La opción “b” estaba descartada, pero, ¿cuál era la opción correcta?  ¿Ninguna  excepción?  ¿O  sólo el rey y el comité?  Imposible recordar bajo esa presión. Trató de razonar sobre las consecuencias. Ninguna excepción. Esto le sonó más democrático. Recordó que tenía sus desventajas. Pero, ¿cuáles eran éstas? “Mmmm, reyes y comité”, murmuró. No tenía mucho tiempo, el indicador rojo titilaba cada vez más rápido recordándole que de no apretar la opción cancelaba su Universo. Si ampliaba la excepción era más justo porque habría más individuos que compartían prerrogativas.  Bajo presión como estaba, pulso la opción “c”,  “sólo reyes y comités”. Siguió: “Organización de los comités asesores”;  “Nivel de obsecuencia del comité: marque de 0 a 100”; “pulse solo números enteros”. Tom escribió 98. De inmediato escuchó el sonido de la turbina del generador mientras un cartel titilaba “ha completado la fase inicial” . “Inicie la fase final”. Un sencillo papel pegado rezaba las cuatro sencillas instrucciones de uso: “1: Cargue los especímenes en el cilindro; 2: ubique el cilindro en el centro del generador; 3: cierre la puerta”.  “Use gafas para observar el proceso”; “4: cierre la puerta y oprima el botón de big bang”.

Cerró la puerta, pulsó el botón rojo: “generador big bang”  y observó  por el visor del aparato.  Una luz violeta se esparció de inmediato por  el interior del recipiente. La luz verde titilaba intermitente afuera, “Cuidado generación de nueva vida en progreso”. Observó por la ventana blindada como la luz violeta se  extinguía en el interior. Siguieron dos largos minutos de obscuridad. Tom se impacientó. Quizás algo no funcionaba. Una luz verde indicó finalmente  “espere,  generador procesando datos de big bang”. Esperó otro minuto y allí estaba. El inicio de su Universo pequeño: Un fogonazo intenso hizo colapsar el cilindro, vio como la cápsula se achicaba rechinando y retorciéndose hasta casi desaparecer. Tom se acercó al visor del aparato. Siempre le había encantado ese momento. De pronto, una explosión apenas perceptible por el blindaje del aparato surgió desde el centro. Miles de luces se expandieron hacia la periferia mientras pequeñas estrellitas de colores llenaban el receptáculo. La ventana del visor se cerró. Un cartel indicó: “Espere media hora antes de abrir el generador”; “Recoja los especímenes formados”.

Un cartel apareció en la pantalla “ha generado con éxito un universo pequeño”;  “Los resultados de su tarea serán evaluados por un comité de expertos en el tema”; “Buena suerte”.

Luis Quique Politi  -  7 de septiembre de 2010

El Dr. Luis E. Politi es Investigador Principal del CONICET en el INIBIBB y Profesor Adjunto de Biología Celular en el Departamento de Biología, Bioquímica y Farmacia de la Universidad Nacional del Sur.

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