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El boletin electrónico del CONICET Bahía Blanca da la bienvenida a contribuciones de su personal para sus diferentes secciones. Los artículos y notas que aparecen en el boletín representan la opinión de los autores y no necesariamente la política del CONICET Bahía Blanca. En cuanto al derecho de autor, los artículos en su totalidad o parcialmente no podrán ser reproducidos por terceros sin previa autorización del autor/ autores.


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El desafío de una gestión participativa

En este número de nuestro boletín, el Dr. Gustavo Appignanesi relata y al mismo tiempo evalúa la problemática institucional generada con la creación del CONICET Bahía Blanca. Su mensaje plantea, desde una visión integradora, la necesidad de una interdependencia comprometida y cohesiva de sus recursos humanos, institucionalmente organizados, en pos de un saludable crecimiento del organismo para que en el futuro pueda no solo superarse en su habilidad de producir conocimiento científico tecnológico de calidad, sino también trascender exitosamente con su capacidad de transferirlo al medio social y productivo. Sin lugar a dudas, la visión virtuosa que exhibe sobre la fuerza organizadora institucional, puede extrapolarse a organizaciones de distinta índole. (Nota del Editor)

Todo niño sabe que el grafito de su lápiz es frágil y quebradizo. Por su parte, el diamante es, además de extremadamente valioso, casi inquebrantable. Sin embargo, el grafito y el diamante son variedades alotrópicas del carbono: en ambos casos solo hay átomos de carbono aunque difieren en la forma en que estos interaccionan. En las instituciones humanas se suele verificar algo parecido, puesto que es en las interacciones entre sus miembros en donde radica, mayormente, su fortaleza.

Este es el primer comienzo de año que nos encuentra en funciones en la Dirección del CONICET Bahía Blanca, de modo que nos parece oportuno abrir este primer Boletín Electrónico del 2014 con un llamado a la participación. Esto es particularmente importante para nuestra gestión, a la que concebimos como parte de una transición. La implementación del decreto 310/2007 del CONICET de creación de los Centros Científico-Tecnológicos, que transpiraba un claro aliento descentralizador en materia de política estratégica representó, en nuestro caso, el desafío de dejar de pensarnos como poco más que la suma de un puñado de institutos de investigación y de un Centro Regional de servicios, para comenzar a asumirnos más profundamente como un organismo de conjunto: el CONICET Bahía Blanca. Esta etapa estuvo signada, además, por la organización de la Unidad Administrativa Territorial (UAT) y por un gran crecimiento en el número de institutos y de personal en general. Mucho se ha hecho ya en este sentido, pero todavía hay mucho por hacer. Es evidente, por tanto, que nuestro objetivo primordial consiste en seguir afianzando fuertemente la identidad institucional para que nuestro CONICET Bahía Blanca termine por convertirse en un organismo plenamente constituido, con un claro espíritu de conjunto, que genere políticas colectivas de interés global y de amplio impacto para el desarrollo de su entorno socio-productivo.

En la tarea de consolidar este Centro Científico Tecnológico (CCT), nos asiste el hecho de contar con la sólida base que nos ha dejado la excelente gestión anterior de los directores, doctores Curvetto y Bjerg, y del Consejo Directivo anterior, junto al coordinador, Dr. Ugrin, con cuya invalorable contribución seguimos contando al frente de la UAT. Asimismo, el reciente proceso de autoevaluación institucional del CONICET Bahía Blanca (con su consiguiente evaluación externa) ha constituido un ejercicio fundamental en este aspecto pues nos confrontó explícitamente con la ya aludida necesidad de pensarnos como conjunto, a la par de significar un llamado a levantar la mirada por encima de la coyuntura de modo de planificar nuestra evolución a futuro. Dicho proceso nos ha llevado a un plan de mejoramiento que en breve estaremos ejecutando y se terminará de cristalizar en el Plan Estratégico Institucional, actualmente en confección. En este sentido es que nos interesa profundizar fuertemente el trabajo de las distintas comisiones del CONICET Bahía Blanca y del personal en general, pues solo con una participación amplia y comprometida es que el plan estratégico podrá trascender el papel para convertirse en un instrumento efectivo para delinear nuestro futuro.

Conscientes de que las grandes empresas no pueden ser llevadas a cabo por unos pocos sino que son necesariamente obras de conjunto, convocamos y alentamos a todo el personal a participar en esta nueva gestión, ya sea desde las comisiones, o desde el lugar en que cada uno considere más oportuno. Y esta instancia a tomar parte no se acota al trabajo en el plan estratégico, sino que se extiende a todo el proceso de seguir construyendo el CONICET Bahía Blanca, pues ello requiere necesariamente de una participación genuina de todos sus miembros. Asimismo, estamos convencidos de que las ideas deben ser las grandes ordenadoras en los procesos colectivos. Bienvenidas sean entonces aquellas buenas ideas que provengan, incluso, del lugar más humilde. Tengan por seguro que nos  encolumnaremos detrás de ellas pues tenemos la convicción de que es un signo de sabiduría el hacerlo. Esta tarea común que planteamos requiere, incluso, del disenso, el cual es un elemento esencial y enriquecedor. Eso sí, el disenso debe partir del respeto, mientras que la crítica debe ser veraz y constructiva para lograr una interrelación edificante. El bien común se construye armonizando las “porciones de verdad” de cada sector a partir de grandes raciones de tolerancia y buena voluntad. No hay un camino único aunque sí hay una meta común si coincidimos en los sueños e ideales. Y, por supuesto, al bien común solo es posible llegar juntos.

Una cuestión que queremos destacar particularmente es la necesidad de una mayor inserción del CONICET Bahía Blanca en la ciudad y su región. En Bahía Blanca siempre nos hemos caracterizado por generar ciencia básica de excelencia internacional, mientras que algunos grupos de investigación e institutos también pueden exhibir una importante trayectoria en materia de servicios y transferencia científico-tecnológica. Sin embargo, nuestras capacidades y posibilidades en materia de innovación, desarrollo y transferencia exceden largamente nuestra producción actual. Es hora de vigorizar esta actividad tan importante para el futuro de la Nación, pues ya hace mucho que sabemos que la misma constituye un motor fundamental para el desarrollo de los pueblos. Además, hay problemáticas importantes a nivel local y regional que claramente esperan una respuesta de nuestra parte. Nos debemos a una sociedad que ha aportado para nuestra formación y que sostiene nuestra actividad, una sociedad que tiene de nosotros un elevado concepto que, a su vez, debemos cuidar. Asimismo, creemos firmemente que el personal del sector científico, un actor social de máxima capacitación académica, no puede desentenderse de su responsabilidad social.

Apelamos entonces al acompañamiento, a la participación, al compromiso, conscientes de que para que una institución tenga verdadero éxito es necesario que se materialice como colectivo humano, es decir, que la institución encarne de modo efectivo en la gente que la constituye. Y para consustanciarnos con la institución debemos interrelacionarnos profunda y positivamente entre nosotros, debemos fortalecer las relaciones humanas dentro de nuestro Centro. Al fin y al cabo, una institución es, ante todo, un grupo personas y, como en el caso del carbono, la cohesión interna es la clave.

 
Auspician




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