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Educación Formal y Trampas de Pobreza

Dra. Silvia London

Existen Trampas de Pobreza en la relación educación-mercado de trabajo intergeneracional para los sectores pobres de la sociedad: para acceder al mercado laboral es necesario poseer un grado sustancial de educación formal y una actitud dinámica, estando ambas variables correlacionadas positivamente con el clima educativo familiar y los niveles de ingreso de la familia de origen. El nivel de ingreso laboral alcanzado condiciona la gestión de las generaciones posteriores. El desafío para el Estado Argentino es mejorar la calidad educativa, modificar los programas acorde a las exigencias de la demanda laboral, establecer la obligatoriedad de la terminalidad de los estudios medios y ofrecer los recursos para que esto pueda ser llevado a cabo. Asimismo, el desafío propone modificar las expectativas de los individuos, para lo cual deberá plantearse una política educativa específica de inclusión social.

El análisis del rol del sistema Educativo en una sociedad es altamente complejo. Desde la visión de la socialización secundaria del individuo, que involucra el modo de inserción del sujeto en su medio social, la búsqueda de formar un “ciudadano” con valores morales y culturales, hasta los efectos económicos de dicha intervención vital, son estudiados desde varias disciplinas sociales. Así en muchos aspectos, la sociología, la economía, la psicología y las ciencias de la educación, entre otras, encuentran áreas de estudio en común.

Desde el punto de vista económico, la educación formal[2] también presenta una faceta multidimensional de análisis. La educación se asocia a la inserción del individuo en el mercado laboral y el incremento de su grado de empleabilidad, a la posibilidad de movilidad social y a sus efectos directos e indirectos sobre la salud, entre otros aspectos.

Dada la importancia de la inserción del individuo en el mercado laboral para su logros económicos, una gran cantidad de estudios empíricos se concentraron en analizar qué atributos hacen que un sujeto pueda acceder más fácilmente a un empleo, localizar cuáles son las causas de las diferencias de ingresos entre los individuos de un mismo país, y detectar qué variables influirán en sus ingresos futuros.

Dichos estudios, junto a enfoques de corte teórico, han concluido que todo aporte de recursos con el fin de aumentar los conocimientos y las habilidades mentales y físicas de las personas, contribuye a aumentar la probabilidad de conseguir un empleo y a elevar las retribuciones que éstas perciben. En tal sentido, la educación juega un rol fundamental, tal como destaca la llamada Teoría del Capital Humano y el Concepto de Empleabilidad (London-Formichella 2005, 2006).

Sin embargo, el análisis de las relaciones existentes entre la educación y el sistema laboral es un fenómeno delicado y complejo. Por un lado, se presenta una arista macroeconómica de la relación, en tanto mayor educación entraña mayor acumulación en capital humano, que deriva en un incremento en la eficiencia individual y colectiva de los trabajadores, que se traduce al mismo tiempo en un aumento del crecimiento y desarrollo económicos.

Por otro lado, la decisión de educarse es microeconómica y depende críticamente de las expectativas de los individuos sobre los resultados de su inversión en educación, principalmente por los ingresos que esperan obtener en el mercado laboral (London et al. 2008). Aún así, la factibilidad de acceder o no al sistema educativo constituye otro factor determinante, y esta variable, a su vez, se encuentra influida por múltiples causas entre las que se destacan la historia familiar y social de cada individuo.

Otros dos factores condicionantes a la hora de ingresar al sistema educativo son el clima educativo familiar, que determina la motivación de los padres para que sus hijos se eduquen, y el nivel de ingresos familiares, que engloba (aunque imperfectamente) el origen social de los individuos que se inician en sus estudios, así como también los costos de oportunidad de permanecer en el sistema en los años subsiguientes. En algunos casos, el nivel de ingreso familiar bajo puede ser contrarrestado con un clima educativo familiar alto. Es el caso de los “nuevos pobres” en la Argentina, individuos de clase media que han caído en la pobreza por su desafortunada inserción en el mercado laboral, pero que presentan medios y altos niveles educativos, y una valorización de la formación elevada. Un factor adicional a considerar, de gran incidencia en las capas más pobres de la sociedad, es el sexo del niño que se insertará o no en el sistema educativo, se observa cierta predisposición a relegar la educación de las niñas mayores en los hogares más pobres, dado que éstas desempeñan un papel importante en el hogar como encargada de sus hermanos menores y de las tareas domésticas.

Sobrellevados los impedimentos que pueden surgir para que un niño ingrese al sistema educativo, surge otro elemento a evaluar a la hora de considerar los resultados de la escolarización: la inequidad educativa (Formichella 2011). No sólo los individuos enfrentan condiciones de base diferentes y desiguales, sino que son estas mismas variables las que determinan en gran medida la escuela en la que se formará. Aun sin considerar el aspecto “calidad educativa”, los niños pobres tendrán acceso a escuelas públicas que, normalmente y por el sistema de financiación argentino de la educación, presentarán en la mayoría de los casos carencias de infraestructura, menos días de clase a causa de conflictos gremiales, baja disponibilidad de fondos propios (cooperadora), etc.

Definiendo una Trampa de Pobreza como toda situación autosustentable en el tiempo y de la cual no es posible emerger en forma endógena, es posible conjeturar acerca del futuro de cierto sector de la sociedad (London et al. 2008). En primer lugar, los individuos mas carenciados son los que enfrentan costos de oportunidad más elevados para acceder al estudio que junto al cortoplacismo inherente a dichos estratos de la población, favorecen la deserción principalmente en la escuela media; más aun, la obligatoriedad de la escolarización hasta los 18 años no revierte esta situación, pues no asegura la terminalidad educativa. En consecuencia, el mercado de trabajo es incapaz de absorber a individuos pobre y escasamente formados, y la mayoría sólo encuentra trabajos informales o precarios. Así, los bajos salarios percibidos en este segmento del mercado laboral reducen a un mínimo posible la movilidad social, reproduciéndose el patrón a la generación siguiente. Los individuos carenciados se mantienen en ese estado, sumergidos en una Trampa de Pobreza.

Entre los que superan la dura prueba de concluir los estudios medios hay individuos que deciden continuar sus estudios en el nivel superior, mientras otros ingresan (o intentan ingresar) directamente al mercado laboral. Nuevamente, los costos de oportunidad juegan un rol vital a la hora de continuar con la formación, los cuales se definen por su estrato social de origen. Podría interpretarse que el mayor costo de oportunidad viene dado por la pérdida del salario que podría obtenerse en el mercado de trabajo. Sin embargo, en contextos de altos índices de desempleo, y exigencias de credenciales educativas considerables a la hora de ingresar a prácticamente cualquier puesto de trabajo, se reduce sustancialmente este costo de oportunidad, manifestándose como el más importante el desahorro familiar. Por ello, sigue siendo crucial el ingreso familiar en esta etapa de formación educativa.

La salud es otro factor no menor que juega un rol fundamental en la capacidad cognitiva de los estudiantes. Aun sorteando todos los obstáculos que se presentan a la hora de ingresar y permanecer en el sistema educativo, los bajos niveles de ingresos se encuentran, generalmente, relacionados con bajos estándares de nutrición (London - Santos 2006) y de salud (London, Monterrubianessi, Temporelli 2009), que reducen la capacidad de aprendizaje y, por ende, la productividad del individuo una vez finalizado su ciclo educativo. Menor productividad se encuentra, normalmente, asociada a mayores dificultades de inserción en el mercado laboral y menores ingresos: nuevamente, una Trampa de Pobreza que reproduce intergeneracionalmente la baja movilidad social.

En conclusión, se revela la existencia de Trampas de Pobreza en la relación educación-mercado de trabajo intergeneracional para los sectores pobres de la sociedad: para acceder al mercado laboral es necesario poseer un grado sustancial de educación formal y una actitud dinámica, estando ambas variables correlacionadas positivamente con el clima educativo familiar y los niveles de ingreso de la familia de origen. Por otro lado, el resultado de tal Trampa de Pobreza se traslucirá en el nivel de ingreso laboral alcanzado, el cual condicionará la gestión de las generaciones posteriores. De familias pobres podemos esperar hijos con baja capacitación, bajos niveles de educación formal e informal, y bajos ingresos laborales al acceder en su futuro al mercado de trabajo, lo que redundará en la generación de familias pobres. La posibilidad de movilidad social intergeneracional es reducida. El círculo se exacerba con la presencia de costos de oportunidad crecientes y expectativas negativas cada vez más profundas, producto del sentimiento de exclusión social y rechazo al sistema educativo como medio de salir de la pobreza. Esto último proviene de la sensación (convalidada por la realidad en un mercado con alto sobreempleo) de que las credenciales necesarias para obtener cualquier puesto de trabajo son prácticamente inalcanzables.

La realidad argentina reproduce los círculos viciosos anteriormente señalados. El sistema educativo argentino plantea profundas dificultades de gestión, institucionales y económicas. En consecuencia, las diferencias entre la educación privada y estatal (o estatal de zonas más ricas frente a estatal de zonas más pobres) se acentúan, provocando no sólo diferencias de calidad y cantidad de educación a la que un individuo puede acceder, sino también marcadas desigualdades en la socialización secundaria. Como resultado, el sistema deviene dual en la mayor parte de sus aspectos sociales y económicos, y los conflictos sociales internos se agudizan.

El desafío para el Estado Argentino pasa entonces no sólo por mejorar la calidad educativa, modificar los programas acorde a las exigencias de la demanda laboral, establecer la obligatoriedad de la terminalidad de los estudios medios y ofrecer los recursos para que esto pueda ser llevado a cabo; el desafío pasa también por modificar las expectativas de los individuos, para lo cual  se deberá plantear una política educativa específica de inclusión social.


La Dra. Silvia London es  Investigadora Adjunta del CONICET, Profesora Asociada de las cátedras Fundamentos de la Economía y Desarrollo Económico (grado) y Crecimiento Económico y Teoría del Desarrollo (posgrado) del Departamento de Economía de la Universidad Nacional del Sur, y miembro del IIESS – UNS, CONICET
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Referencias

- Kruger, Natalia (2011) “La segmentación educativa en Argentina: exploración empírica en base a PISA 2009”. Aceptado para su presentación en las XX Jornadas de la Asociación de Economía de la Educación (AEDE). A realizarse los días 30 de junio y 1ro de julio en Málaga, España.

- Formichella, María M. (2011) “Análisis del concepto de equidad educativa a la luz del enfoque de las capacidades de Amartya Sen”. Revista Educación. Editorial: Universidad de Costa Rica. Facultad de Educación. Costa Rica.

- London Silvia, Brida Gabriel, Riso Adrian: (2008) Human Capital and innovation: a model of endogenous growth with a sill-loss effect. Economics  Bulletin, vol 15 Nº 7, pp 1-10, Vanderbilt, EEUU.

- London Silvia, Formichella Maria Marta (2005) Algunas reflexiones sobre el concepto. Anales de la Asociación Argentina de Economía Política, La Plata. En www.aaep.org.ar

- London Silvia, Formichella, Maria Marta (2006) Educación y Mercado laboral . Documentos Seleccionados del Instituto de Economía, pp.30-90 EDIUNS 2006.

- London Silvia, Rojas Mara (2010) Crecimiento económico y capital humano heterogéneo: trampas de pobreza y polarización en economías desiguales, Perspectivas, vol 4, No. 1, junio. Pp 99-121.

- London Silvia, Temporelli Karina, Monterubbianesi Pablo (2009) Vinculación entre salud, ingreso y educación: Un análisis comparativo para América Latina. Revista Economía y Sociedad Año XVI, No 23, enero-junio. Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, México.

- London Silvia, Santos Maria Emma (2006) Nutrición y Crecimiento: algunas consideraciones (en colaboración con M. Santos). Documentos Seleccionados del Instituto de Economía, EDIUNS 2006. Pag. 47-69.


[1] Esta breve nota resume, en su línea argumentativa troncal, los principales conceptos abordados por los últimos Proyectos de Investigación (PGI) realizados en la Universidad Nacional del Sur bajo mi dirección. Se citarán algunos trabajos seleccionados de los becarios e investigadores de CONICET que colaboran y colaboraron en dichos proyectos.

[2] El sistema educativo formal o educación formal comprende a las escuelas primaria, secundaria y sistemas terciario y universitario.

 
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